Todos sabemos del sodio, mucho se habla del magnesio y como no, del calcio. Los minerales son parte fundamental de nuestra estructura y función. Sin embargo, no todo son igual de conocidos. Por ejemplo, el protagonista de hoy, el potasio, seguro lo conoces asociado a los calambres (qué, por cierto, poco tiene que ver) Pero ¿qué sabes más del potasio?
Por darte algunos datos, una persona de 70 Kg tiene entre 110 a 137 g de potasio en su organismo, gran parte en el interior de las células. El potasio es el principal catión intracelular del cuerpo y debemos mantener un estricto control de su concentración en los diferentes compartimentos celulares. Esto se debe a su participación en muchos procesos fisiológicos fundamentales incluido el potencial de membrana celular en reposo y la propagación de potenciales de acción en el tejido neuronal, muscular y cardíaco, junto con la secreción y acción de hormonas, el tono vascular y la presión arterial sistémica. control, motilidad gastrointestinal, homeostasis ácido-base, metabolismo de la glucosa y la insulina, acción mineralocorticoide, capacidad de concentración renal y equilibrio de líquidos y electrolitos.
Como ves algo tendrá que decir el potasio a la vida; de hecho, su importancia queda subrayada por el hallazgo bien reconocido de que los pacientes con hipopotasemia o hiperpotasemia tienen una mayor tasa de muerte por cualquier causa. Además, los trastornos de la homeostasis del potasio se han asociado con procesos fisiopatológicos, como la progresión de la enfermedad cardíaca y renal y la fibrosis intersticial.
En cuanto a su excreción, entre el 80-90% del potasio lo eliminamos por la orina. El resto por las heces y el sudor. La mayor parte del potasio que se filtra por el glomérulo renal se reabsorbe a través de los túbulos renales. Cuando las concentraciones potasio extracelular son elevadas, se estimula la liberación de una hormona, la aldosterona, que promueve una mayor excreción tubular de potasio por la orina. En cuanto a las recomendaciones dietéticas, son difíciles de determinar con precisión. Los riñones producen una pérdida obligatoria de potasio de ente 10 a 15 mmol/L en la orina. La excreción fecal puede aumentar en condiciones elevada ingesta. La cantidad necesario para el crecimiento y síntesis de tejido magro es de 50 mmol/L (2 g/Kg peso corporal). La ingesta de referencia en la Unión Europea es de 3,1 g/día, y el umbral de ingesta más bajo de 1,6 g/día. La OMS recomienda en adultos mayores de 16 años, 3,5 g.
Normalmente, la deficiencia de este mineral no suele ser común dada su presencia en un gran número de alimentos. El problema está en el elevado consumo de ultraprocesados que hace que una parte importante de las poblaciones occidentalizadas pueden estar teniendo una discreta deficiencia de este mineral, o como apunta de profesora Lynda Frasseto “Discreta, pero (muy relevante)” lo que podría llevar a un agotamiento crónico moderada del potasio corporal total.
En cuanto a las fuentes, dado que el potasio es fundamentalmente intracelular, deriva de una amplia variedad de fuentes tanto naturales como en suplementos. El 85% de la ingesta dietética se absorbe en el tracto gastrointestinal, y en general se considera que la forma más saludable de aumenta su ingesta es consumir más frutas y verduras, lo que contracta con las tendencias actuales de las poblaciones occidentales donde el consumo de frutas y verduras es menor y mayor el consumo de alimentos ricos en sodio.
El potasio se ha visto tiene efectos protectores contra diferentes estados patológicos que afectan al sistema cardiovascular, riñones y salud musculo esquelética. Por ejemplo, se ha visto el consumo de potasio reduce la presión arterial tanto en poblaciones hipertensas como normotensas. Algunos estudios indican como puede ser eficaz para reducir los accidentes cerebrovasculares y ayudar a prevenir el daño renal crónico. El incluir potasio de la dieta procedente de fruta y verdura, el cual se encuentra en forma de sal alcalina -citrato de potasio-ayuda a reducir la excreción de calcio en la orina y puede tener un importante efecto positivo en la salud musculo esquelética. También se ha observado un fuerte vínculo entre el consumo de esta forma álcali de potasio y la función y salud muscular en general y la prevención de caídas. También se ha podido comprobar que reduce la formación de cálculos renales en animales de experimentación, si bien en humano no existe evidencia directa.
Por tanto, el potasio es un mineral clave; la transición a una dieta occidentalizada está llevado a una ingesta menor de potasio en comparación con la época preagrícola, cuando los humanos consumían una dieta rica en potasio (>200 mmol/d). Con el aumento de alimentos procesados y reducciones de frutas y verduras, la ingesta de potasio es < 50 mmol/L en un gran número de sociedades, en contrapartida con un aumento observado en el consumo de sodio.