Cristiano Ronaldo es sin duda uno de los grandes futbolistas de nuestro tiempo. El deportista portugués es conocido por su juego y también por su cuidada forma física. Sin embargo, cuando empezó su vida profesional sus dientes nada tenían que ver con lo que hoy son. Diferente tratamiento le mejoraron su estética y seguro con también su salud. En 2013, otro gran futbolista, Ronaldinho, tuvo notables y visibles problemas en su boca, desde dientes desalineados a caries. También el tratamiento le mejoro su estética y la salud. Más allá de estas anécdotas para abrir, nunca mejor dicho boca. La salud bucodental es una preocupación importante tanto para los deportistas como para la población en general. Las enfermedades y alteraciones bucales pueden impactar negativamente la salud general, el bienestar y el rendimiento físico. Por ejemplo, el remero británico Alan Campbell, que participó en los juegos Olímpicos de Beijing de 2008, tuvo un absceso en una muela que le dio origen a una infección que se le extendió a su hombro, espalda y rodilla, lo que le requirió una cirugía dos meses ates de ir a los juegos. Aunque en la final olímpica quedo el quinto, seguro le hubiera ido mejor sin el problema dental. En los juegos de Londres, Campbell ganó el bronce.
En el caso de los deportistas, el alto consumo de carbohidratos, muchos de ellos azúcares simples, junto con otras circunstancias, promueven la aparición de caries y otras enfermedades bucodentales.
Así definí quien fue director del comité Olímpico Internacional Paul Piccininni, la salud bucal de los deportistas. Diferentes estudios han señalado que la salud oral de los deportistas no es óptima. Por ejemplo, en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, las consultas por problemas dentales representaron el 30% de todas las visitas médicas de los deportistas. Un estudio más reciente realizado con 352 atletas de 11 deportes diferentes encontró que el 49,1% tenía caries dental, el 41,4% enfermedad periodontal, el 77% presentaba sangrado gingival o sarro, y el 21,6% tenía bolsas periodontales de al menos 4 mm. En los Juegos Olímpicos de Río 2016, el 50% de los atletas holandeses necesitaron tratamiento dental. Un estudio de 2018 mostró que el 49% de los atletas del Reino Unido tenía caries.
Una revisión sistemática y metaanálisis reciente reflejó que entre el 15% y el 89% de los atletas evaluados tenían caries dental, con una prevalencia mundial del 46%. Las erosiones dentales se observaron en el 47% de los atletas, siendo mayor en triatletas debido al consumo de carbohidratos y las condiciones específicas durante estas pruebas. La prevalencia de gingivitis en atletas de élite estuvo entre el 58% y el 77%.
La salud oral es un determinante importante de la calidad de vida, disminuida por enfermedades bucales como caries, enfermedad periodontal y pericoronaritis.
Una reciente revisión sistemática analizó el impacto de la salud bucodental en el rendimiento y la función cognitiva. Los autores concluyeron que existe un impacto negativo de la salud bucal y/o dental sobre la aptitud física y el rendimiento. Las enfermedades orales incrementan el dolor, la inflamación sistémica y dañan la autoconfianza y la socialización del deportista. Además, otras consecuencias pueden afectar al rendimiento, como la reducción de la ingesta de alimentos, dificultad para dormir y un aumento de la probabilidad de recurrencia de lesiones musculares y tendinosas.
Por ejemplo, un estudio de Gallagher et al. encontró que el 32% de los participantes reportaron un impacto de la salud oral en su rendimiento, con dolor en el 29,9%, dificultad para entrenar o competir con normalidad en el 9%, rendimiento afectado en el 5,8% y reducción del volumen de entrenamiento en el 3,8%. Otras dificultades incluían problemas para comer (34,6%), descansar (15,1%) y sonreír (17,2%). El dolor dental se ha descrito como la causa del 18% de la pérdida de rendimiento.
En cuanto a la relación con las lesiones, un estudio con 184 jugadores de fútbol de primera división y 31 jugadores de fútbol de élite infantil y juvenil mostró que el 63% informó de uno o dos problemas relacionados con la salud bucodental, asociados con una mayor frecuencia de calambres musculares, nuevas lesiones musculares o tendinosas y mayor recurrencia de lesiones.
Además, los atletas de élite con sistemas inmunes debilitados y elevados niveles de cortisol debido al estrés, sobreentrenamiento, inflamación dental o periodontal pueden ver comprometida su salud sistémica general. La cavidad bucal es un hábitat para patógenos y una vía para infecciones sistémicas que pueden afectar el rendimiento. Sin embargo, se han observado efectos positivos del entrenamiento sobre la inflamación sistémica y la reducción de enfermedades periodontales. De hecho, un estudio con 40,000 hombres mostró que aquellos con mejor aptitud física tenían menos riesgo de periodontitis.
Aunque no se sabe mucho sobre las prácticas dietéticas de los deportistas de élite y su higiene oral, se reconoce que son particularmente propensos a problemas dentales debido al efecto combinado de las características del entrenamiento, competición y la “dieta del deportista”. Los requisitos energéticos de los deportistas son mayores que los de la población general, exponiéndolos a más alimentos o suplementos que contribuyen a problemas dentales.
Un estudio clasificó al 28% de los deportistas profesionales y de élite como consumidores elevados de azúcar. El 59% informó el uso de barritas energéticas y el 70% de geles energéticos. Estos productos son generalmente ricos en carbohidratos simples y compuestos ácidos, contribuyendo a la caries dental, erosión dental y enfermedad inflamatoria periodontal, especialmente en condiciones de deshidratación y mala higiene bucal.
El consumo elevado y frecuente de carbohidratos produce un desequilibrio en la microbiota oral, y los azúcares fermentados generan ácidos que desmineralizan el esmalte dental cuando el pH es inferior a 5.5. En condiciones normales, este proceso es reversible con remineralización del esmalte, pero la dieta y cambios fisiológicos durante la práctica deportiva, junto con mala higiene bucal, pueden interrumpir este ciclo.
Por ejemplo, un estudio con 31 triatletas mostró que el 84% consumía regularmente bebidas deportivas durante el entrenamiento (de una a seis veces por semana), el 16% al menos seis veces por semana; el 94% ingería alimentos sólidos, pero solo el 58% durante el entrenamiento. La dieta de los triatletas tiene un perfil de alto riesgo para caries dental y erosión por ingesta repetida de carbohidratos.
Las bebidas deportivas, barritas y geles son cada vez más populares tanto durante el entrenamiento como la competición. Estas bebidas contienen grandes cantidades de carbohidratos (azúcares), sal y ácido cítrico, poniendo al deportista en mayor riesgo de erosión dental y caries. El consumo frecuente de estos productos, especialmente en pequeños sorbos durante competiciones prolongadas, dificulta el proceso de amortiguación oral y acelera la desmineralización. La sacarosa es más cariogénica que otros azúcares como fructosa, maltosa, lactosa o glucosa, y un pH de 5.5 es crítico para la pérdida de esmalte, disminuyendo aún más con alimentos con almidón.
La probabilidad de que un deportista que consume muchos carbohidratos desarrolle caries, gingivitis o periodontitis depende de factores y comportamientos preventivos. Algunas medidas recomendadas incluyen:
1.Eliminar alimentos/suplementos no beneficiosos: Los suplementos de bebidas deportivas o con azúcares deben ser prescritos por nutricionistas cualificados. La premisa “alimentos primero” es importante. Los alimentos con menor riesgo son productos sin azúcar, frutas y verduras frescas, y cereales integrales. Alimentos con proteína de alta calidad como carnes, pescado, legumbres y huevos se asocian con menor riesgo de caries dental. La leche, por ejemplo, favorece la remineralización dental y el queso protege contra la desmineralización. Las grasas también juegan un papel importante en la salud bucodental. Existen aceites esenciales de plantas aromáticas, como los monoterpenos, que pueden tener efectos antimicrobianos y están relacionados con la prevención de la caries. Estos aceites se han utilizado para tratar la caries, el mal olor del aliento y el sangrado gingival promovido por la bacteria Streptococcus mutans. Los ácidos grasos omega-3 también son importantes por su papel antiinflamatorio y antioxidante, contribuyendo a la salud general y bucodental de los deportistas. Los probióticos, presentes en alimentos fermentados como el yogur, el kimchi y el chucrut, pueden mejorar la salud bucal al modificar la microbiota oral. Los probióticos pueden adherirse y colonizar diversas superficies de la cavidad bucal, utilizándose como agentes anticaries y antiperiodontitis. Varios estudios han encontrado que los probióticos influyen positivamente en el desarrollo de caries y periodontitis. Sin embargo, se necesitan más investigaciones para aclarar cómo el entrenamiento físico influye en el microbioma oral.
2. Modificación del ambiente oral: Usar pasta de dientes fluorada (al menos 2800 ppm) o enjuagues orales puede ayudar a amortiguar los efectos de los alimentos y suplementos necesarios para el deporte.
3. Higiene oral adecuada: Reducir la placa dental mediante una adecuada higiene oral. La educación sobre higiene dental a través de un profesional es crucial. El crecimiento bacteriano y la formación de biofilm se ven favorecidos por la deshidratación durante el ejercicio y el alto flujo de aire junto con la inmunosupresión debida al ejercicio de alta intensidad.
4. Revisiones de salud oral periódicas: Al menos dos veces al año.
5. Cuidado con los desórdenes alimenticios: Es fundamental identificar y tratar cualquier desorden alimenticio que pueda afectar la salud bucal y general.
6. Una estrategia que me gusta mucho aplicar es la que se denominada “estrategia de los dos botes” . Esta trata de beber bebida deportiva seguida de agua para limpiar la boca de carbohidratos. Habrá que ver cuando es “rentable” desde el punto de vista del rendimiento hacer.
7. El uso de chicles puede estimular el flujo salival y mejorar la capacidad amortiguadora debido a niveles más altos de bicarbonato. Sin embargo, esta recomendación debe aplicarse con precaución, ya que masticar puede aumentar el riesgo de problemas en la articulación temporomandibular o dolores musculares. Los beneficios y riesgos deben considerarse cuidadosamente.
Para terminar, quizás el mítico jugador de la NBA Michael Jordan, nos sirva para recordar la importancia de una buena salud bucal es fundamental para el rendimiento deportivo óptimo. Cuentan que, durante los Juegos Olímpicos de los Ángeles en 1984, Michael tuvo un problema dental importante que pudo haberlo dejado fuera del partido. Jordán sufrió una fractura de uno de sus dientes por impacto durante el partido. El medico lo trato rápidamente para disminuirle el dolor y que volviera a jugar. A partir de ahí, dice la historia que Michael Jordan empezó a vigiar de forma minuciosa su salud oral, acudiendo al dentista regularmente. Y haciéndose tratamientos. Curiosamente, es un apasionado a los puros, pero dice llevar siempre chicles de mentar con el objeto de mantener su aliento fresco ¡de poco vale esta recomendación! Recuerda debemos ser conscientes de la importancia de mantener una adecuada higiene bucal y adoptar medidas preventivas para evitar problemas dentales que puedan afectar su rendimiento. Tanto es así que recientemente, Hansi Flick ha exigido exámenes dentales para los deportistas del Fútbol Club Barcelona. Recuerda que cuidar tu boca es clave para llegar al podio.

Fernando Mata. Doctorando en Biomedicina Universidad de Córdoba. Profesor de Fisiologia, Nutrición y Nutrición Deportiva. Universidad Europea de Madrid-Escuela Real Madrid, Universidad Alfonso X el Sabio-Escuela Rafa Nadal. Profesor colaborador Fisiopatologia UCO.