Dr. Juan del Coso, Prof. Óscar Picazo Ruiz, Prof. Inmaculada Ruiz y Dra. Daniela Seixas
Lo primero, presentarte. Hoy tenemos a Héctor de Bellerín. Jugador, futbolista profesional. Actualmente en el Real Betis. Yo soy Antonio Ballesteros y tengo el gusto de trabajar con él día a día.
De la cantera del Fútbol Club del Barcelona, de La Masía, con una trayectoria muy amplia por Inglaterra. Ahora hablaremos de eso y nos contará sobre ello. Y ahora con aventura por España. Para nosotros es un placer y un privilegio tenerte aquí para abordar el tema que nos ocupa, que es el tema del veganismo en el deporte de élite. A lo largo de esta entrevista lo que me gustaría es que nos desgranases algunos de los entresijos de este tema, de este veganismo en el deporte de élite. ¿Cómo has llegado hasta ahí? Y nos gustaría sobre todo que nos cuentes para poder aprender de ti y poder implementar nuevas estrategias nutricionales y poder ayudar a futuros futbolistas veganos y poder tener las mejores estrategias.
Lo primero son preguntas que hemos redactado por curiosidad y también puedes añadir cualquier cosa que tú quieras comentar. La primera pregunta es ¿cuándo te introdujiste en todo este tema?
Pues yo empecé a ser vegano a principios de 2017. Pero me venía ya de “dentro”. Me leí algún libro de la paleo dieta y todo eso ya con 16, 17 y como que yo me daba cuenta de que no estaba comiendo muy bien. Yo venía de los fritos, de la pizza, de lo típico. Y luego al llegar a Inglaterra viví con una familia inglesa en la que yo comía lo que ellos hacían por las noches y empecé a comer verdura que no las había comido en mi vida, ensaladas y expandí un poquito el paladar. Y luego, me vino un poco la curiosidad de ser vegetariano. Esto que te comento, a lo mejor sería en el año 2015 y la respuesta que obtuve del nutricionista en ese momento en el club fue que los hombres de las cavernas cazaban y comían carne y que eso es lo que el humano necesita para comer. Entonces yo con con 20 añitos que tenía y lo que me dijo dije “pues nada, adelante”. Y luego empecé a indagar un poco más.
Empezó a salir más información en documentales en Netflix, lo típico que ve mucha gente. Y un día me encontré con un boxeador británico que se llama David Hill, que llevaba ya unos tres o cuatro años siendo vegano y me dijo que si él lo hubiera sabido, que hubiera sido vegano desde el principio y que cree que su carrera hubiera sido completamente diferente.
Entonces el club cambió de nutricionista y yo le dije al nuevo compañero “quiero probar a hacer esto”. En ese momento no pensé que iba a estar casi cinco años. Soy consciente de los efectos de la carne, la inflamación o la digestión, etcétera. Porque era algo que comía mucho, a lo mejor salmón por la mañana, el pollo por la tarde, un bistec por la noche. Estaba casi en cada comida y quería “desintoxicarme” por decirlo de alguna manera, durante un par de semanas. Y luego, empecé a tomar la carne como si fuera como diría el alcohol, ¿no? Algo que haces un fin de semana, que puedes hacer dos o tres veces por semana o lo que sea, pero sabiendo los efectos negativos que puede tener en ti. Y yo lo empecé a probar y con la suerte de que tenía una cocinera en casa. Y yo en vez de hacerme vegetariano poco a poco, lo fui directamente, aunque la primera semana no noté cambio alguno.
La segunda semana recuerdo que me encontraba bastante débil, pero estaba disfrutando la comida porque como te digo, no era de comer mucha verdura y estaba conociendo cosas nuevas. Y seguí y me empecé a encontrar mucho mejor, mucha más energía por las mañanas y ya lo comentaba con mucha gente. Era como un sentimiento interno de que estaba haciendo algo bien, ¿sabes? Era muy difícil de explicar, pero yo me sentía muy bien conmigo mismo y luego a raíz de eso, yo había tenido siempre muchos problemas en los tobillos.
Y yo jugaba con los tobillos vendados. Y de repente como que sentía que no lo necesitaba. Yo hago mucho yoga y puede ser cualquier cosa, pero que justo al yo hacerme vegano eso fue una de las cosas que cambió en mi metabolismo. Entonces me empecé a encontrar bien. Notaba que mis recuperaciones cada dos tres días entre partidos eran mucho mejores. Y pasando todo esto, llegó un momento en que ya la carne como que me dejó de apetecer y fui tirando, vas conociendo a más gente del mundillo y bueno mi chica también es vegana. Y al final, casi cinco años han pasado y aquí estoy. La verdad es que estoy muy contento de mi decisión, no solo por mi salud, sino por la repercusión que tiene en el resto de todo lo que hay a nuestro alrededor.
Y, ¿cómo era tu alimentación, aunque ya has comentado un poco por encima, antes de todo esto? Porque al final tú sales de un sitio que es bastante conocido, que es La Masía. Y luego te vas a Inglaterra, que es un sitio también muy característico, como el tema de alimentación en tu carrera futbolística.
Yo de pequeño estaba en la academia del Barça, pero yo nunca viví en La Masía en sí, yo vivía a una hora de la Ciudad Deportiva, así que iba en taxi cada día, yo comía lo que se comía en casa. Yo vivía en una familia muy humilde que mis padres llegaban de trabajar a las tantas y al final se cocinaba lo que se podía. Y bueno, pues eran las empanadillas, las croquetas, la tortilla, cosas fáciles de hacer, rápidas que al final no son saludables. Pero bueno, también hace 20 años la información que había hacia el público era muy diferente a la que hay hoy. Entonces mi paladar no era muy extenso. Al llegar a Inglaterra para mí fue un poco “un choque”, porque en realidad hay una cultura de que la comida en Inglaterra es muy mala, porque un fish and chips (o lo que es el plato conocido), no es lo más saludable. Pero sí que empecé a comer mucha más verdura. Con cada cena siempre había dos bowls o tres de verdura o ensalada, que para mí eso era algo nuevo y que al principio tuve que esforzarme, pero luego me empezó a gustar cada vez más.
Mi metabolismo es muy rápido, yo podía comer cualquier cosa, que siempre estaba delgado. Yo me comía Nutella a cucharadas y no pasaba nada. Pero ya llega un momento que cuando me leí el libro de la paleo dieta (creo que lo leí a los 18 años), entonces ya te das cuenta de que, aunque no tenga un efecto exteraño en tu apariencia, sí que internamente, lo que estás comiendo te está destrozando, ¿sabes?
Entonces poco a poco me fui concienciando en comer mejor y tener en cuenta más la proteína, los hidratos, etc. Y obviamente llegando al primer equipo del Arsenal, pues ya todo mucho más controlado por los test de la grasa en la DEXA, mucho más gimnasio, batido de proteína, etc. Y como que te vas empapando un poco de todo hasta que como te digo en 2017, bueno, un año antes de ser vegano ya yo viviendo solo decidí contratar a una cocinera porque sabía la importancia que tenía la dieta en el día a día como profesional. Y bueno, a raíz de ahí ya fue cuando empecé con el veganismo hasta ahora.
Y esa esa decisión de contratar a alguien para ayudarte en el tema de la alimentación, viene porque no encontrabas lo que buscabas en el club o porque querías tener algo más personalizada la dieta. ¿Por qué viene esa decisión?
Pues fueron por distintos motivos. En el club nosotros comíamos y desayunábamos. Es verdad que la comida nunca ha sido la mejor, incluso a día de hoy. Pero muchos de los jugadores estaban contratando a cocineros. Venían dos, tres veces por semana y le dejaban comida hecha para la cena y también para las meriendas y les podían hacer barritas más saludables que no fueran de chocolate o cosas así. Y luego yo tenía una mujer en casa que te ayuda con la limpieza y de vez en cuando me ayudaba en la cocina. Y bueno, se tuvo que marchar de Inglaterra y contraté a otra mujer que no, que no cocinaba como a mí me gustaba. ¿Entonces no sé, preguntando a mis compañeros me dijeron oye, por qué no vas a hacer esto? Y al final tuve la suerte de que la primera que se presentó a mi oferta laboral, Esmeralda, que es mi cocinera, un sol, cocina increíble y a día de hoy ya es una persona muy importante para mi. Es como mi hermana mayor, es ya de confianza, además ya sabe lo que me gusta.
¿Ella es vegana también?
Ella se hizo vegana durante el primer año que yo lo hice, que para mí eso fue una muestra también de ayudar. Saber y poder entender es fundamental. Aunque ella a veces come con un poco de pescado o de huevo, pero flexible.
Por otro lado, yo cuando tuve el cruzado que estuve en Barcelona dos meses, mi madre estuvo cocinando comida vegana y ahora solo come carne cuando va a un restaurante. Así que yo voy a influenciando aquí a diestro y siniestro.
Aunque bueno, yo en el club no soy una persona que yo le vaya diciendo todo el mundo, tienes que ser vegano, ni mucho menos. Yo respeto, yo he comido carne toda la vida y al final es algo que es el ejemplo y que a veces le das a la gente a probar que no han comido vegano en su vida y que se piensan que vegano es comer siempre lechuga. Pero a lo mejor te haces desde una hamburguesa vegana o te puedes hacer hacer una sobrasada a base de cacahuete y pimentón (que es increíble). U la gente que no lo sabe y lo prueba, dice “¿esto es vegano?”. Entonces como que abres un poco el abanico también de la gente de demostrar que, puedes comer vegano y no hay tanto estigma, ¿sabes?
Claro, totalmente. Y si tuvieras que decir un motivo, cuál dirías que fue el motivo que a ti te hizo decir “tengo que cambiar mi alimentación y este es el camino quizá más correcto”. Aunque supieras más o menos de información, pero ¿cuál es el motivo que te dice a ti que debes cambiar?
Creo que durante mi carrera siempre he sentido que yo soy consciente de que al final nosotros vivimos de nuestro cuerpo y que tienes que mantenerlo al máximo posible. Y para mí, si había alguien que me decía “tómate este zumo que va a estar mejor”, yo lo probaba ¿sabes? Y entonces siempre he querido buscar un poco la excelencia en ese sentido y con la nutrición. En el momento que entendí lo importante que era para jugar, para entrenar, para evitar lesiones, para el sueño, para el estrés, todo lo que eso engloba, pues quise aprender más sobre ello y al final la decisión de ser vegano fue por algo de salud, de decir voy a probar a ver si de verdad me siento mejor, que fue la causa. Pero sí que es verdad que, a día de hoy, cuando la gente me pregunta, siento que me abrió muchas puertas en el sentido de que como persona, que soy muy consciente del medio ambiente y soy una persona que intenta hacer el máximo posible para protegerlo. Y en ese sentido la dieta vegana está comprobado que es mucho mejor para el medio ambiente. Y que al final tú no lo haces por eso, una vez lo haces es como que te conciencias también más y cambias ya hasta tu estilo de vida también en otros aspectos.
Claro. ¿Y a ti te resultó difícil en algún momento dejar algún alimento que te encantara? ¿El huevo, el pescado, la carne, algún alimento rico en proteínas de este tipo?
La verdad es que yo al principio sentía un poco que echaba de menos lo que era la textura o la consistencia. Al principio siempre comía mucho pan con las comidas porque sentía que a lo mejor era todo muy ligero, y luego piensas que a lo mejor es que la comida tiene que ser ligera. Y no tenemos que comer “hasta reventar”, pero echaba de menos eso, ya que yo como mucho.
Por otro lado, la gente que pasa al veganismo, echa mucho de menos el queso o cosas así. A mi el queso nunca me ha gustado. Los huevos los comía como proteína que era necesaria, pero aparte del jamón serrano, lo demás poco a poco lo hemos podido ir supliendo. Y a día de hoy, yo no sea una persona que me guste comer comida procesada cada día y cada hay sustitutos que son más saludables.
Al final lo que tú decías al final un donut puede ser vegano también. Y retomando lo de tu cocinera, que me parece un tema súper interesante, ¿cómo te ayuda a ella en el día a día en la alimentación?
Sí, sí, sí. Por eso. Entonces al final mucha gente también lo ve así. Y entonces hoy en día tienes esa ayuda de que a lo mejor ahí sí tiene más sustitutos que cada vez se están haciendo con menos azúcar y se pueden comer. Yo también, pues el tofu es diferente, pero a lo mejor una hamburguesa de estas procesadas y eso no me entra como cada día. Ahora bien, el buscar el equilibrio entre lo que no es tan saludable y lo que sí hay.
En cuanto a mi concierna, te he comentado, mi relación con ella va mucho más que la laboral. Ella me ha ayudado muchísimo, sobre todo en que yo coma bien y que entienda por qué tengo que comer ciertas cosas. A mí los vegetales no me gustaban y saber encontrar la manera para que a mi me gusten o cocinarlos de cierta forma es fundamental. Pero, sobre todo, ella ha sido una persona que ha intentado aprender muchísimo, ha hecho cursos de nutrición deportiva enfocados a futbolistas, etc. También ha estudiado sobre temas como la deficiencia de la B12 o de como poder adquirir todos los aminoácidos comiendo comida vegana. Entonces sí que me ha ayudado mucho en el sentido de que mucha de esa información la ha cogido ella por mi, para que yo simplemente me pueda sentar en la mesa y disfrutar de ella.
¿Y ella te lo ha explicado?
Muchas de las cosas. Ella me comentó en su día, que no sé si estoy equivocado, que para obtener la proteína completa puedes comer garbanzos, pero si no los comes con arroz no tienes todos los aminoácidos, etcétera. Entonces ella me prepara los platos para obtener todos los nutrientes que debería obtener en cada una de las comidas, como por ejemplo la cena. Así hemos encontrado un método para que no vaya yo a la nevera a ver que hay, sino que ya tenga todo más o menos preparado.
Bueno, hoy en día esa información se ha actualizado y sabemos que hay proteína vegetal que es completa e interesante como el garbanzo, que ya de por sí es una fuente estupenda de proteína de origen vegetal. También sabemos que hay mucho mito y que no es necesario mezclar en la misma comida diferentes fuentes de proteína vegetal, ya que al final tenemos un pull de aminoácidos en el hígado. Aunque todas estas ingestas es necesario hacerlas durante el día, eso sí que es cierto, pero para ir mezclando esos aminoácidos. Pero es muy interesante que tu tengas también o hayas tenido parte de esa ayuda que a lo mejor no has encontrado en el club. La ha podido facilitar ella y me imagino que ella también te busca recetas para no hacerte la dieta aburrida.
Claro, claro. O sea, ella es muy creativa en la comida. Por ejemplo, en la cuarentena lo que hacíamos mucho era a lo mejor un día mexicano, un día caribeño y buscábamos algunas recetas que tanto a mi como a ella le gustan. Yo le decía “quiero probar esto”. Por ejemplo, unos sobaos que a mi me encantaban de pequeño . Le preguntaba ¿se puede hacer vegano esto? y ella buscaba una manera hacer unos veganos parecidos. Ella es muy creativa y ya trabajó en Londres en restaurantes de mucho prestigio y bueno, aparte de que cocina es genial encontrar ese equilibrio entre lo que necesito o la presentación de los platos que para mi personalmente es importante y claro , también que la la comida esté buena. Como te digo, llevamos seis años juntos, por lo que ella ya conoce mi paladar y sabe lo que me va a gustar y que voy a necesitar los días antes de partido. Los días después de partido sabes que muchas veces a lo mejor no ceno en el estadio porque ella también me ha preparado algo para después del partido. Ella sabe que me gusta comerme mi hidrato, pero a lo mejor también quiero comerme algo con chocolate. Sabes que ya hemos forjado ese entendimiento y esa confianza y vosotros me lo ponéis muy fácil en el club. La verdad yo aprecio mucho el esfuerzo que tú haces tanto tú como la gente que haya en la cocina del club.
¿Y qué problemas te has encontrado en el fútbol para mantener este estilo de alimentación en general desde el año 2015?
Pues lo que me he encontrado, sinceramente hablando claro, es mucha mente cerrada, porque al final yo pienso que cuando tú eres futbolista puedes ser más joven o menos joven, pero si yo empezara una dieta vegana y de verdad creyera que no me está funcionando, yo sería el primero en dejarla. La dejaría porque al final tengo que jugar cada fin de semana e incluso en épocas de en las que he tenido alguna lesión después de otra, y después del cruzado. Recuerdo una de las épocas de mayores problemas que tuve que no paraba de encadenar lesiones. Lo primero que se miro fue mi alimentación y nadie se dio cuenta de la descompensación que yo tenía en el cuerpo, sabes? Entonces es como que hay un problema y me hago vegano ya que considero que habrá que cambiar algo con la comida. Ese es el problema que más he tenido y que en parte lo entiendo, ya que al final uno piensa que la mejor pauta es la que aprende en la universidad y no todo el mundo tiene la mente tan abierta a día de hoy.
No, para nada. Lo que pasa es que hay poca, quizá muy poca literatura sobre esto a día de hoy. Y hay pocos profesionales que profundicen en esos temas. Como todo lo desconocido. Lo desconocido muchas veces da miedo o muchas veces la ignorancia hace que uno rechace. Pero también es cierto que hay un extremo de todo esto (ya lo hemos comentado tú y yo alguna vez). También hay una exaltación del veganismo en otros aspectos, como por ejemplo en el documental de Kim Chang.
Es bueno, ¿no? Yo pienso que ese documental lo dañan más, que lo ayudan, ¿sabes?
Claro. Entonces al final están los dos extremos, el que es ignorante y dice que el veganismo es malo y te puede romper el cruzado y el otro que te dice que el veganismo puede lo mejor y que te va a curar el cruzado.
Entonces yo siempre pienso que no es ni blanco ni negro, que cada uno viene de su padre, de su madre y le puede ayudar más una cosa u otra. Y a lo mejor hay gente que tiene rechazo ya a lo desconocido y no sabe que a lo mejor (no digo 100% vegano), pero a lo mejor si no comiera carne, a lo mejor el día del partido se sentiría mejor a la hora de la verdad. Por ponerte un ejemplo. Es un poco esa conciencia tan cerrada lo que lo que a mi me ha costado más, porque luego a nivel de analíticas nunca he tenido ningún problema. Todo lo contrario desde que me hice vegano. Yo me acuerdo la primera vez que me hice un análisis después de seis meses porque al principio tampoco había mucho cambio. Y yo la verdad que yo empecé a suplementar B12 hace un año porque mi B12 no era deficiente, la B12 yo por lo que tengo entendido no es algo que a lo que lo dejas de comer y se te acaba si no la consumes.
Y mi doctor me decía “¿tú tomas algún suplemento?”. Y yo le decía “nada” indicaba que siempre lo tenía muy bien todo, hasta incluso demasiado bien, ¿sabes? Entonces a mí eso también me hace sentir bien. A lo mejor ni tú ni yo sabemos cuál es la dieta exacta y mejor para el deportista, pero en ese sentido nunca he tenido ningún tipo de problema.
Mi opinión es que probablemente la dieta vegetariana o vegana es una gran forma de alimentarse para un deportista. Al final es una dieta basada en vegetales, y al final es una gran dieta. Por el lado contrario hay muchos deportistas profesionales que están a base de McDonald’s.
Claro.
Volvemos a los extremos, ¿no? Evidentemente es una gran forma de alimentarse, porque al final es producto vegetal y se busca mucho la calidad de la alimentación, entonces yo ahí lo veo perfecto. Lo que pasa es que también hemos hablado de eso, lo importante para los que se inician es que tienen que buscar el conocimiento para hacerlo bien porque hay una fuente de proteínas que hay que cubrir bien, una suplementación que parece que hay que ir bien las cargas de carbohidratos, que eso al final tanto vegano, no vegano, en el deportista profesional muchas veces no se entiende como hacerlo bien. Todo eso es importante.
Yo pienso que es importante también porque cuando muchas veces la gente dice “me voy a hacer vegano”. Y se intenta hacer vegano con lo que tiene en su casa (tiene pasta, tendrá una ensalada, tomate…). Al final tú tienes que hacer un cambio. Tu cocina tiene que cambiar completamente. Claro, desde proteína de garbanzo hasta mantequilla de cacahuete, cosas que antes a lo mejor no tenías. Y muchos frutos secos, semillas, legumbres que yo en mi vida había tenido en casa y ahora tengo un armario lleno. Entonces ese es un cambio grande, pero que mucha gente lo ve con dificultad porque lo que está acostumbrado es a comerse un plato de pasta y ya está, ¿sabes? Entonces es un cambio grande y que se necesita información, o sea, es algo que si quieres hacer lo tienes que querer hacer de verdad, porque es un esfuerzo tanto a nivel de que vas a tener que dejar de comer ciertas cosas que a lo mejor te gustaban mucho, a decir que te tienes que informar y tienes que tener en tu nevera o en tu armario cosas que no habrías comprado normalmente y que son necesarias para mantener una dieta equilibrada.
Y sobre todo y además equilibrada y divertida porque al final como la dieta Mediterránea, la dieta vegana, la dieta paleo pueden ser buena fuente de alimentación, ¿pero no monótona, no?
Claro, todo depende de cómo lo hagas. Y al final, cuando eres una persona que tiene poco tiempo te haces un huevo frito y más fácil, ¿no? Pero hay maneras de hacer platos rápidos también pero veganos. Yo tengo amigos que son veganos. Hay un amigo en el Reino Unido que trabaja mucho y a lo mejor se pasa todo el domingo cocinando “estofados de verduras”, por ejemplo, y durante la semana esa la base de su dieta. Entonces al final es un cambio de estilo de vida, porque luego también vas a restaurantes y es una experiencia completamente diferente, ¿sabes? Saliendo un poco del fútbol, sí que es algo que es más complicado a la hora de que yo lo veo como que el mundo no está no preparado, si no aún en proceso. Y por la vida social uno tiene sus dificultades y mucha gente deja de ser vegano por eso mismo.
Eso es justo lo que te quería preguntar, porque ¿qué evolución has visto tú, por ejemplo, con tus compañeros de vestuario de todos estos años? ¿Qué opinan o que han opinado tus compañeros cuando te han visto comer? Y no sólo lo que han opinado, sino cómo ha sido esa evolución desde hace cinco años hasta ahora.
Al final yo pienso que la gente poco a poco se va abriendo porque va habiendo más información. También vas a una tienda y tienes más opciones, ¿no? Y sí, yo lo que noto es que hay mucha curiosidad. A lo mejor si jugáramos, no sé, en un “equipo de barrio”, si cambio yo me encuentro bien o me encuentro mal, tampoco pasa nada, pero claro, como nuestro equipo y entrenamientos son tan intensos, tenemos que estar al 100%. El otro día, por ejemplo, en la cena de equipo con los jugadores que estaba sentado, muchos me preguntaban ¿esto te gusta o esto lo comes sin más? ¿con qué lo comes tal? A mi me trajeron comida vegana que al final se puso en medio y la comió todo el mundo. Al final son cosas que necesitan.
Y hay gente muy curiosa que yo pienso que lo que les corta un poco es pensar que hasta ahora les ha ido bien, que por qué cambiar estando bien. Pero sí que pienso que la gente tiene la mente un poco más abierta y hay jugadores que ya me dicen que de vez en cuando que, en vez de comerse una hamburguesa normal, se la compran vegetal. Borja Iglesias también lo probó en su día, ¿sabes? A ver qué tal le iba. Entonces para mí eso es bueno de ver. Sí que es verdad que el mundo del deporte aún está muy lejos de este estilo de vida. Tampoco sé si llegará a que algún día todo el mundo coma así, pero sí que pienso que sería bueno o importante que la gente entendiera también este estilo de alimentación. En mi opinión. Que entiendan lo malo que también es comer tanta carne. Como sabes, la carne es algo que tiene sus beneficios, pero que a la vez consumir mucha cantidad también puede ser algo contraproducente.
Pienso que muchas de las dietas de los futbolistas, tienen que tender muchos más vegetales. Ni dieta vegana ni vegetariana, pero mucho más vegetales en su composición.
Totalmente. Y, además, y no sólo los deportistas o las deportistas de élite, sino en general la población, incluso nosotros los dietistas-nutricionistas. Lo que solemos recomendar (siempre que se pueda ya que no todo el mundo puede y en general) es por un alto consumo de frutas y verduras, granos integrales, cereales integrales, proteínas de calidad. Y que la proteína de calidad se puede obtener de un salmón o un garbanzo.
Claro, claro. Estoy de acuerdo contigo Antonio.
Entonces al final por eso te decía, que a mi me parece súper interesante que, aunque yo no sea vegano, hacer más recetas con productos vegetales, como por ejemplo una boloñesa con soja texturizada, que también está muy buena de sabor.
Y quizá mucho más ligera. Lo que sí que veo en el futbolista que creo que debe cambiar es, por ejemplo, que a mí me pregunten de dónde saco la proteína. Es decir, cambiar el concepto de que a proteína sólo le saca de la carne o del pescado. Y no es así. Hay mucha gente que no lo sabe y que si lo supiera dirían “hoy en vez de comerme un bistec de buey, a lo mejor me hago unas lentejas”.
Me acuerdo de que yo el primer día que te conocí fue la primera pregunta que te hice, porque yo he tenido varios deportistas como tu caso, pero no estaban en el nivel tuyo de conocimiento y entonces estaban haciéndolo muy mal. Entonces yo cuando me dijiste más o menos como lo comías, me quedé súper tranquilo. Me di cuenta de que lo tenías muy controlado y que no ibas a haber ningún problema. Por ello es importante más que la dieta, el conocimiento, ya que la proteína es igual de fácil de sacar. Incluso la suplementación podemos conseguirla a través de proteína de guisante por ejemplo. Simplemente se debe estar más pendiente de las ingestas. Es mucho más difícil en un futbolista profesional llegar a los requerimientos de hidratos de carbono que de proteína. Realmente las cantidades tan alta de hidratos de carbono que tenéis que comer para por ejemplo cuando estáis compitiendo cada tres días, son cantidades brutales, por lo menos las que marca la bibliografía. Y es muy difícil porque, aunque seas vegano, por mucha pasta que te coma el estómago tiene una capacidad y ahí sí que hay bastantes limitaciones. Pero bueno, intento que todos tengáis muy controladas las cantidades tanto de micro como de macronutrientes. También me gustaría saber, ¿has encontrado rechazo en algún compañero?
Sí que me lo he encontrado y bueno, y como te digo que yo lo entiendo. Antes, cuando iba a cenar con un amigo que era vegano y yo no lo era, me acuerdo decirle: “¿pero que estás diciendo?”, “¿pero cómo que no comes carne?”. Sabes, como he pasado por la misma situación, al final lo entiendo. Pero que claro, es diferente que me lo diga una persona que que no conozco tanto o que que me lo diga un futbolista. Es cuando a veces me preocupa, ¿sabes? Y no desde el punto de vista de lo que me está diciendo esto, sino de creer que debería saber un poco más. Que a lo mejor ser vegano no es estar tan loco. Que a lo mejor hay cosas que a ti también te podrían venir bien. Pero sí, ha habido y siempre habrá mucha broma con este tema.
Porque luego además siempre les digo: “veniros un día en mi casa y comemos vegano y lo probáis. Entonces al final es divertido, es parte de parte del juego.
Ahora quiero hacerte una pregunta que me compromete mucho. Tú criticarme todo lo que quieras, porque para eso estamos, para aprender.
¿Qué diferencia has visto con respecto a Inglaterra, ahora que estás en España? Bueno, ahora que estás en el Betis, me refiero. ¿Qué diferencia se ha visto? ¿Has visto algún tipo de diferencias con respecto al tema de la alimentación en general?
Claro, yo he estado en el Watford, pero estuve poco tiempo y no se miraba mucho eso. Estábamos en segunda división.
En el Arsenal, es como que los números le ciegan ¿sabes? por ejemplo: “tú cuando jugaste tu mejor partido, estabas en el 7% de grasa y pesabas 75kg”. ¿Sabes? Es como que es demasiado. Entonces yo pienso que al final, desde el punto de vista del futbolista, lo mejor es que llegue el fin de semana y tú te encuentres bien y que tú estés al 100% para jugar. En el Arsenal, por ejemplo, hacia mucho gimnasio que lo entiendo, ya que para la Liga es importante y que para evitar lesiones puede venir bien. Pero tú luega el fin de semana y estás cansado, literalmente “has muerto”.
Entonces, ahora, el equilibrio que se tiene entre la comida, la fuerza, el gimnasio, el entrenamiento y todo lo demás lo veo sinceramente, mucho mejor. Yo se lo digo a todo el mundo, que es un club más pequeño en instalaciones, en en condiciones o en tecnología, pero al final pienso que se le da más importancia a cómo se siente el jugador, que pienso que al fin y al cabo es lo más importante, porque eso es confianza. Que un jugador llegue al calentamiento del partido y diga “hoy estoy bien”. Eso es lo mejor. Y pienso eso en este club se hace muy bien.
Y con respecto a la alimentación vegana, estamos mejor ahora, ¿igual o peor?
Está bien. Todos me habéis recibido con los brazos abiertos, me habéis ayudado mucho y estáis intentando ponerme seitán en mi dieta. Ayer después del partido tenía mis hamburguesas veganas y todas estaban muy ricas, cosa que yo aprecio mucho. Y que sinceramente que yo sé que es algo nuevo y que al final somos 25 jugadores. Sabes que yo también como jugador siento que yo no quiero que esto sea un restaurante para mí. Sabes que ya a mi ya me cuesta a veces pedir y tú me ves que yo con lo que hay ahí siempre me hago algo, una ensaladita o como lo que puedo con lo que hay. Pero obviamente cualquier ayuda lo aprecio mucho. Y al final el hecho de que me quieras ayudar tanto tú como la gente en la cocina y que me queráis entender y escuchar, para mí eso es lo más importante.
Al final, en un equipo de fútbol profesional, la excelencia está en la personalización.
Como por ejemplo el tema de religión. Al final son cosas que son decisiones del jugador y que pienso que son importantes.
Sí lo son. Eso es muy importante y al final yo creo que esta es nuestra gran virtud o nuestra diferenciación. Conocer a todos y cada uno de esos 25 jugadores, conocerlos a la perfección para para amoldarnos a ellos y poder ayudarlos al 100%.
Así es. Eso es lo importante. Que siga habiendo ganas de aprender y saber cada vez más.
¿Y cuáles son tus recetas preferidas?
Sinceramente los platos mediterráneos o españoles, como un plato de lentejas (sin chorizo). Para mí las lentejas, los estofados, un arroz con verduras, son cosas que me encantan y que las he comido toda la vida y que simplemente o quitando un alimento o reemplazándolo por otro. También me gustan los garbanzos con espinaca, por ejemplo.
Aquí, en Sevilla me como a veces un tomatito aliñado antes de la comida principal y siento que no hay nada más bueno que eso ¿sabes? Al final aquí en España tenemos una comida igual que hace 100 años. Recuerda que carne no se comía cada día, la carne era algo que era muy caro. Y que la gente comía a base de granos, verduras, vegetales y fruta, que era lo que lo que era accesible. Y entonces al final hemos ido metiendo en la alimentación más productos de origen animal, chorizo en las lentejas, etc. Pero antes no era posible hacer eso cada día ¿sabes?
Recuerdo una vez que intentamos hacer la tortilla vegana, pero nos salía un poco chuche.
Sí, pero estaba buena. Hazme caso.
Bueno, pues ya no te quiero robar más tiempo. Tengo una pregunta clave que probablemente es de la más importante y que es la que más me puede ayudar. Quiero que reflexiones y me digas cómo crees que un nutricionista puede ayudar a un deportista vegano o como yo te puedo ayudar a ti en el tema de nutrición. Es decir qué carencias todavía identificas respecto a este tema.
Yo siempre lo digo y lo digo con esto y con muchas cosas, que al final lo importante es empatizar e intentarlo. Que al final todos tenemos diferentes formas de vida y una “sabiduría” diferente. Es ponerte en la piel de otra persona e intentar ayudar al máximo, como tú dices. Y la humildad esa de decir “oye, qué quieres que te haga para comer” o “dime dónde compras este ingrediente”. Que al final el jugador se sienta atendido, que sienta que le están ayudando y al final incluso que tú lo pruebes.
Yo los días en los que tenéis partido, mi plato estrella (tú no lo has visto), pero, es brócoli con boloñesa de soja texturizada.
Si es que al final está riquísimo. Yo pienso que, desde el punto de vista del jugador lo importante es eso, sentirse bien, sentirse querido, que le están ayudando, y que la gente está haciendo lo posible, para darle lo mejor a él. Y vosotros lo habéis hecho todos muy bien conmigo y eso os lo agradeceré mucho siempre.
Muchas gracias Héctor
A vosotros
Autor: Dr. Juan del Coso
La cafeína (1, 3, 7-trimetilxantina) es un alcaloide que se encuentra presente de forma natural en las hojas y semillas de varias plantas (café, té, mate, cola, etc.). Además, la cafeína puede ser sintetizada artificialmente en el laboratorio para ser incluida en suplementos dietéticos y en medicamentos. Desde hace siglos, el ser humano ha utilizado infusiones de plantas que contienen cafeína por su potente efecto estimulante, y en la actualidad se calcula que el 80% de la población mundial consume cafeína a diario para sentirse más despiertos y activos [1]. Sin embargo, la cafeína es una sustancia que no tiene ningún valor nutricional y no es esencial para ningún proceso fisiológico, por lo que una persona podría desarrollar todas sus funciones vitales sin el uso de cafeína.
El uso de la cafeína es también muy popular en el ámbito del ejercicio y el deporte, principalmente por la capacidad potencial de esta sustancia para incrementar el rendimiento físico. Aproximadamente, 3 de cada 4 muestras de orina de deportistas de alto rendimiento recogidas después de competir contienen cafeína. Además, la concentración de cafeína urinaria es especialmente elevada en deportes con carácter aeróbico [2]. Aunque la cafeína fue considerada como una sustancia prohibida por la Comisión Médica del Comité Olímpico Internacional (COI) entre 1984 y 2004, hoy en día es una sustancia legal y puede usarse en el ámbito deportivo sin ningún tipo de limitación y en cualquier dosis. Sin embargo, la cafeína es un estimulante que produce ciertos efectos secundarios como incremento de la presión arterial, insomnio, una mayor activación y nerviosismo, entre otros. La selección de una dosis y tiempo de ingesta adecuados, la elección de un tipo de suplemento con cafeína apropiado, y el uso ocasional de esta sustancia son fundamentales para obtener beneficios de esta sustancia en el rendimiento deportivo, a la vez que se minimizan sus efectos secundarios.
Costill y colaboradores demostraron por primera vez la capacidad que tiene la ingesta aguda de una dosis de cafeína para incrementar el rendimiento deportivo [3]. En esta investigación pionera, un grupo de ciclistas entrenados pedalearon al 80% de su VO2max hasta la fatiga después de haber ingerido 330 mg de cafeína o un placebo. Cuando los ciclistas ingirieron la cafeína, incrementaron el tipo de pedaleo un 19,5%. Los resultados de esta investigación fueron confirmados por dos investigaciones posteriores del mismo grupo de investigación [4, 5] en la que sugirieron que el efecto ergogénico de la cafeína se debía a la capacidad que tiene esta sustancia para incrementar la lipólisis y posterior oxidación de grasas, produciendo un ahorro en el uso de glucógeno. Bajo esta teoría, el uso de cafeína serviría para mantener una mayor concentración de glucógeno muscular en las últimas fases del ejercicio, incrementando así la posibilidad de utilizar el glucógeno muscular para incrementar el rendimiento físico. En los años siguientes, el descubrimiento de otros mecanismos de acción de la cafeína [6], y la confirmación del efecto ergogénico de la cafeína en disciplinas que no dependen del metabolismo oxidativo [7] ha derivado en un conocimiento actual más depurado que apunta a que la cafeína tiene la capacidad de incrementar el rendimiento deportivo a través de su efecto sobre el sistema nervioso central.
El elevado uso de cafeína en el deporte y en otras situaciones de ejercicio físico ha contribuido a que un gran número de autores hayan investigado el efecto de la cafeína en diferentes disciplinas deportivas. Por este motivo, sería imposible citar todas las situaciones en las que se ha demostrado un mejor rendimiento físico/deportivo con la ingesta aguda de cafeína. Sin embargo, a través de las técnicas de metaanálisis, se ha podido demonstrar que la ingesta aguda de cafeína incrementa el rendimiento deportivo en deportes basados en la resistencia aeróbica[8–10], en deportes con carácter anaeróbico [11], y en deportes de fuerza y potencia [12]. Además, se ha podido demostrar que la ingesta aguda de cafeína mejora el rendimiento físico en deportes de equipo que combinan aptitudes físicas con acciones técnico-tácticas [13]. La fuerte evidencia sobre la efectividad ergogénica de esta sustancia ha producido que la cafeína se incluya en la lista de suplementos deportivos con buena evidencia científica para incrementar el rendimiento deportivo de la Comisión Médica del COI [14]. Además, la Sociedad Internacional de Nutrición deportiva considera la cafeína como una sustancia ergogénica para un amplio rango de situaciones de ejercicio [15].
Al igual que sucede con la mayor parte de suplementos deportivos, las investigaciones que han medido el efecto ergogénico de la cafeína han sido realizadas principalmente con muestras que incluían solo hombres. Sin embargo, es muy común generalizar las recomendaciones del uso de cafeína para hombres y mujeres, a pesar de la poca evidencia que hay para confirmar que el efecto ergogénico en mujeres [16]. En los último años ha existido un interés creciente por medir el efecto ergogénico del uso de cafeína en mujeres, y, en base a estas investigaciones se puede indicar que en deportes de resistencia [17] y de carácter anaeróbico [18], el efecto ergogénico de la cafeína es similar al encontrado en hombres. En cualquier caso, las mujeres pueden obtener efectos ergogénicos de la ingesta aguda de cafeína en las diferentes fases del ciclo menstrual (folicular temprana, ovulatoria y lútea), ya que la cafeína incremental en rendimiento en la fase folicular y lútea en actividades de resistencia aeróbica [19], de resistencia anaeróbica [20] y de fuerza [21].
El estudio de la dosis ideal de cafeína para incrementar el rendimiento deportivo ha sido un tema común en la investigación sobre cafeína. Graham y Spriet encontraron que el efecto ergogénico de tomar 3, 6 y 9 mg de cafeína por kg de masa corporal era similar [22]. Dosis inferiores a 3 mg/kg de cafeína normalmente no producen un efecto ergogénico [23] mientras que dosis mayores a los 9 mg/kg normalmente producen un menor efecto ergogénico [24]. Además, incrementar la dosis de cafeína más allá de 6 mg/kg incrementa notablemente la incidencia de efectos secundarios [25]. Por este motivo, se suele recomendar una dosis de entre 3 a 9 mg/kg de cafeína para obtener los beneficios de esta sustancia sobre el rendimiento deportivo. Sin embargo, la dosis recomendada debe tener en cuenta otros factores que discutiremos posteriormente, como la existencia de una mínima dosis efectiva, la tolerancia a los efectos ergogénicos a la cafeína y la incidencia de efectos secundarios.
Los tejidos tienen la capacidad de responder a los cambios de estimulación hormonal producidos a lo largo del tiempo. En este sentido, cuando se produce una reducción del estímulo hormonal, se produce un incremento en el número de receptores específicos. De acuerdo a este conocimiento, Fredholm (1980) encontró un incremento en el número de receptores de adenosina en el córtex cerebral de ratas que habían sido tratadas con cafeína durante dos semanas. Este mecanismo, probado en animales, sugiere que el consumo diario de cafeína produce la creación de nuevos receptores de adenosina, reduciendo en parte la efectividad de la cafeína para bloquearlos, y por tanto, su efecto ergogénico. Este efecto, conocido como tolerancia al efecto ergogénico de la cafeína, se ha investigado principalmente a través investigaciones transversales que comparan el efecto ergogénico de la ingesta aguda de cafeína en personas con un alto consumo de cafeína diaria (y, por tanto, con una potencial tolerancia a la cafeína) y personas que no consumen cafeína. Lamentablemente, estas investigaciones no han dado mostrado un claro efecto que permite confirmar/descartar la existencia de tolerancia al efecto ergogénico de la cafeína [27, 28]. Sin embargo, una investigación reciente en la que se suministró cafeína o placebo a los mismos individuos durante 20 días consecutivos concluyó que el efecto ergogénico de la cafeína se va reduciendo progresivamente durante este periodo pero la cafeína todavía incrementó el rendimiento tras 20 días de ingesta consecutiva [29]. Por tanto, aunque es necesaria más investigación en este tema, es probable que exista una progresiva habituación al efecto ergogénico de la cafeína, por lo que aquellas personas que quieran utilizar esta sustancia para incrementar el rendimiento deportivo deberían utilizarla de manera discontinuada para evitar la tolerancia a esta sustancia.
En base a lo explicado anteriormente, podemos concluir que la capacidad ergogénica de la cafeína está bien sustentada en evidencias científicas. Sin embargo, la magnitud del efecto ergogénico de este estimulante puede variar entre individuos, a pesar de usar la mima dosis y tiempo de ingesta. De hecho, en las investigaciones en las que se ha medido el efecto ergogénico de la cafeína de manera individualizada, se ha encontrado que existen personas que no obtienen beneficio físico de la ingesta aguda de cafeína. A estos individuos se les ha calificado de “no respondedores” a la cafeína. Aunque la existencia de los no respondedores a la cafeína ha sido discutida recientemente [30], sí que parece evidente que hay personas que obtienen un gran efecto de la cafeína mientras que, en otros individuos, el efecto ergogénico es menor. Diversos autores han sugerido de las diferencias interindividuales en la respuesta a la cafeína se pueden deber a la tolerancia desarrollada por el consumo habitual de cafeína, al nivel de entrenamiento del individuo o incluso al cronotipo. Sin embargo, la visión más común es que la genética del individuo puede determinar la respuesta a la cafeína. En este sentido, varias investigaciones han medido la respuesta a la cafeína en individuos con diferentes genotipos, principalmente utilizando dos genes: el gen CYP1A2 (polimorfismo −163C > A) que codifica la proteína CYP1A2, responsable de la mayor parte del metabolismo de la cafeína. Aunque la investigación con un mayor número de participantes determinó que los individuos con un genotipo AA en el gen CYP1A2 tienen una mayor respuesta ergogénica a la cafeína que los portadores del alelo C [31], otras investigaciones han encontrado que este gen tiene poca influencia en la respuesta a la cafeína [32, 33]. Por otro lado, investigaciones se han centrado en el gen ADORA2A (polimorfismo 1976T > C), responsable de codificar los receptores de adenosina A2A. De nuevo, los resultados son contradictorios porque se ha encontrado que los portadores del genotipo TT responden mejor a la cafeína [34], mientras que otras investigaciones no han hallado efecto de este genotipo en la respuesta a la cafeína [35, 36]. En definitiva, podemos asumir que no todos los deportistas responderán igual a una dosis de cafeína, pero, a día de hoy, desconocemos las causas específicas de estas diferencias interindividuales. Es necesario probar el efecto de la cafeína durante entrenamientos o competiciones simuladas para identificar a individuos con una baja respuesta ergogénica a la cafeína, y discontinuar el uso de esta sustancia en individuos que reporten efectos negativos.
Por lo expuesto anteriormente, la cafeína es considerada como una sustancia con un potente efecto ergogénico. La evidencia indica que la cafeína puede incrementar el rendimiento físico/deportivo en ejercicios basados en la resistencia aeróbica, ejercicios con carácter anaeróbico, ejercicios de fuerza y de potencia o incluso aquellos que tienen un carácter metabólico mixto. Además, en deportes con influencia de las acciones técnicas para el resultado final (fútbol, baloncesto, rugby, etc), el mayor rendimiento físico propiciado por la cafeína también puede conllevar un mejor rendimiento en ciertas acciones técnicas. Esta gran versatilidad de la cafeína para incrementar el rendimiento en un amplio espectro de ejercicios y deportes está basada en su mecanismo de acción de bloqueo de la adenosina y sugiere que la cafeína puede ser recomendada para prácticamente cualquier situación deportiva. Eso sí, habría que tener en cuenta que esta situación deportiva debe requerir un esfuerzo físico máximo para que la cafeína realmente tenga una incidencia significativa, por lo que se descarta el uso de esta sustancia para ejercicios de intensidad submáxima. Por último, la cafeína es un estimulante sin ninguna capacidad nutricional, por lo que el uso de cafeína debería estar indicado exclusivamente para personas adultas que buscan una mejora del rendimiento deportivo y después de que se les haya informado de los efectos secundarios que genera el uso de cafeína.
Debido a la alta velocidad de absorción de la cafeína en el aparato digestivo, la cafeína debería tomarse entre 30 y 60 minutos antes del inicio del ejercicio, para asegurar que la concentración de cafeína en sangre está cerca de su máximo durante la actividad física/deportiva. La dosis recomendada debe estar basada en el peso corporal del individuo, y se han encontrado efectos ergogénicos con dosis entre 3 y 9 mg/kg. Sin embargo, la magnitud del efecto de este rango de dosis es muy similar, por lo que se recomienda utilizar la mínima dosis efectiva (en la mayor parte de casos, 3 mg/kg). Respecto de la forma de administración, la evidencia sugiere que el efecto ergogénico se consigue a través de cápsulas con cafeína, geles, chicles o infusiones como el café o el té. Desde un punto de vista funcional, calcular la dosis de cafeína exacta para cada individuo es más sencilla a través de cápsulas o suplementos deportivos. En la medida de los posible, habría que evitar preparados multi-ingrediente, porque pueden contener otras sustancias que modifiquen el efecto de la cafeína. Además, el efecto de la cafeína puede ser mayor si se toma de manera aislada frente al uso de la misma dosis de cafeína en forma de café o té. Debido a que la cafeína permanece en sangre en valores estables durante varias horas, solo es necesario una toma de cafeína antes del ejercicio. Sin embargo, en deportes con una duración superior a las 3 horas, se debería estudiar la conveniencia de usar una segunda toma de cafeína (de entre 1,5 y 3 mg/kg) para poder prolongar el efecto de la cafeína. Por último, debido al potencial efecto de tolerancia al efecto ergogénico de la cafeína, se debería evitar el uso diario de esta sustancia o de productos que contengan cafeína. En este sentido, la cafeína debería usarse solo en los entrenamientos de mayor intensidad y antes de las competiciones más importantes, incrementado así su efecto y reduciendo la dependencia a este estimulante. Finalmente, la cafeína debería utilizarse en deportistas que ya han maximizado las adaptaciones fisiológicas que se pueden conseguir a través del entrenamiento y la nutrición, evitando el uso de este estimulante para corregir unos malos hábitos de entrenamiento o una dieta incorrecta.
En el caso de la cafeína, este apartado es muy importante, porque el uso de este estimulante genera una serie de efectos secundarios como el insomnio, el nerviosismo, exceso de activación, entre otros. Además, la cafeína puede producir un incremento de la presión arterial sistólica y diastólica, que debe ser tenido en cuenta para el uso en ciertas poblaciones especiales. Aunque se considera que el consumo de dosis de hasta 400 mg/día son seguras, estas dosis normalmente son consumidas por personas habituadas al uso de la cafeína que reportan efectos secundarios menores. Para minimizar la incidencia y prevalencia de efectos secundarios, se recomienda utilizar la mínima dosis efectiva de cafeína y suplementar con este estimulante de manera ocasional, evitando el uso crónico. La cafeína estaría contraindicada para niños y adolescentes, para personas con hipertensión o patologías cardiacas, y para personas con hipersensibilidad a la cafeína. En cualquier caso, el uso de cafeína por deportistas debería esta supervisada por profesionales y los deportistas deberían estar convenientemente informados de los beneficios pero también de los efectos secundarios de esta sustancia.
Autor: Dra. Daniela Seixas
Introducción
La diabetes es una enfermedad metabólica caracterizada por hiperglucemia asociada a alteraciones en el metabolismo de carbohidratos, proteínas y lípidos. Actualmente existen más de 463 millones de personas con esta patología, estimándose que esa cifra aumente a 578 millones en el 2030 (1).
Los tres tipos principales de diabetes son: tipo 1 (DT1), tipo 2 (DT2) y diabetes gestacional, siendo la DT2 la forma más común, representando ~90% de los casos de diabetes. La DT2 es una condición progresiva, normalmente asintomática, que se caracteriza por resistencia a la insulina y/o alteraciones en su secreción. En estos pacientes, las complicaciones micro y macro vasculares son las más frecuentes (2).
La diabetes gestacional (DG) se define por la reducción de la tolerancia a la glucosa, que se inicia o es identificada por primera vez durante el embarazo, pudiendo o no persistir después del parto. Esa definición puede incluir a pacientes con características clínicas de DT1 o DT2 y también a aquellas mujeres que presentan menor tolerancia a la glucosa, cuyo diagnóstico haya sido hecho solamente durante el embarazo. La prevalencia de DG es de aproximadamente 1% a 14%, dependiendo de la población estudiada, de la etnia, del área geográfico, de la frecuencia de detección y de los criterios diagnósticos utilizados (3).
El objetivo en el tratamiento de la diabetes es asegurar una calidad de vida que sea similar a la de individuos sanos y prevenir la progresión de las complicaciones vasculares reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares. El tratamiento consiste en cambios del estilo de vida, incluyendo dietoterapia y práctica de actividad física, bien como el uso de insulina exógena y de medicamentos para control glucémico y del perfil lipídico (2).
El coste asociado al tratamiento farmacológico puede ser bastante elevado y aumenta aún más en el caso de complicaciones, razón por la cual han sido propuestos varios tratamientos alternativos. Y efectivamente más de 800 plantas medicinales ya han sido apuntadas como posibles opciones al tratamiento convencional. Sin embargo, el uso de la mayor parte de estas plantas no tiene buena evidencia científica y se necesitan estudios de eficacia y seguridad antes de que se puedan recomendar.
Otra opción que viene siendo estudiada es el inositol. Estudios recientes demuestran que este compuesto orgánico juega un importante papel en diversas funciones, como el metabolismo de nutrientes, la reproducción y la inmunidad 4. Además, el inositol afecta a la ruta de señalización de la insulina y mejora la función endotelial, lo que permite su uso como tratamiento adyuvante en varias enfermedades metabólicas como la diabetes y la hipertensión (5,6).
Inositol
Las dietas con alto contenido de fibra tienen un efecto positivo en el manejo y prevención de varias enfermedades crónicas. Por otro lado, un alto consumo de carbohidratos refinados es un factor de riesgo para la diabetes y varios tipos de cáncer. El efecto de las dietas altas en fibra generalmente se debe a un alto consumo de legumbres, cereales integrales, frutos secos, fruta y hortalizas que también son una fuente de varios compuestos bioactivos con efectos farmacológicos bien documentados en la literatura científica. Entre los compuestos bioactivos con efecto potencialmente beneficioso, podemos destacar el ácido fítico o fitato (inositol hexafosfato, IP6) y sus derivados como el mio-inositol, cuyo consumo tiene una correlación negativa con el riesgo de cáncer y diabetes, considerando que estos compuestos pueden suprimir el cáncer de colon y mejorar el metabolismo de la glucosa (7).
El inositol es un poliol saturado con 6 átomos de carbono, cada uno de los cuales está hidroxilado. Hay nueve formas geométricas posibles, algunas de las cuales son biológicamente activas, la más común es el mio-inositol, que es un compuesto hidrosoluble presente en varios alimentos (8). Entre las fuentes alimenticias con mayores concentraciones de mio-inositol están algunas leguminosas como judías verdes y frutas como naranja, toronja, kiwi, nectarina y mango, así como frutos secos (9).
Un estudio publicado en 1980, el primero a cuantificar el contenido de mio-inositol en diferentes alimentos, demostró que es posible un consumo de 225 a 1500mg/día en una dieta de 1800kcal (9).
El mio-inositol sirve como esqueleto y precursor de otras formas de fosfato de inositol. Su síntesis endógena se produce a partir de D-glucosa y en las células está presente en forma de fosfatidilinositol y ácido fítico (10). El mio-inositol tiene varios efectos fisiológicos como actividad anticarcinogénica, osmorregulación y regulación de la secreción de insulina por células beta-pancreáticas (11).
Otra forma con actividad biológica es el inositol hexafosfato (IP6), presente en prácticamente todas las células animales y vegetales y en alimentos ricos en fibra como el germen de trigo y la linaza (12). Si bien el IP6 se ha considerado un factor antinutricional, investigaciones recientes muestran que el IP6 puede tener funciones fisiológicas esenciales y propiedades antiinflamatorias (13).
Efectos del inositol en el metabolismo glucídico
En personas con resistencia a la insulina y diabetes, se produce una mayor pérdida urinaria de mio-inositol y estos efectos están mediados por la inhibición de la reabsorción renal. La depleción de los niveles plasmáticos de mio-inositol puede contribuir al empeoramiento de la resistencia a la insulina, puesto que el mio-inositol tiene un importante papel en esta vía de señalización. Se han observado niveles alterados de mio-inositol en plasma y orina en pacientes con resistencia a la insulina, diabetes o síndrome metabólico (14).
Algunos de los efectos del inositol se explican por la capacidad que este y sus derivados tienen para modular el metabolismo de la glucosa a través de sus efectos sobre la cascada de señalización de la insulina. El papel del inositol y sus derivados en la vía de señalización de la insulina provino de observaciones que en condiciones estimuladas por insulina ocurría la activación de la fosfatidil inositol fosfolipasa C, con la liberación de inositol fosfoglicanos (IPG) de la membrana plasmática conteniendo mio-inositol (IPG-A) o D-chiro-inositol (IPG-P). Mientras que el IPG-P promueve activación de la enzima piruvato deshidrogenasa (PDH), el IPG-A inhibe la proteína quinasa A y la adenil-ciclasa (14).
Ambos tipos de IPG tienen efectos miméticos sobre la actividad de la insulina, actuando como señales posteriores en la ruta de señalización. Y cuando se administra mio-inositol a ratas diabéticas, se produce una reducción dosis-dependiente de la hiperglucemia y un aumento de la gluconeogénesis (15, 16).
Acción hipoglucemiante e hipolipemiante del inositol
Los estudios preclínicos realizados con ratones diabéticos demostraron que la suplementación con IP6 e inositol tiene un efecto hipoglucemiante (17,18,19). El efecto se atribuyó principalmente a la capacidad del inositol para inhibir enzimas involucradas en la digestión de carbohidratos, como la amilasa (17). Además, la suplementación con inositol e IP6 también pudo aumentar la eliminación fecal de colesterol y de triacilgliceroles, lo que condujo a una mejora en el perfil lipídico de ratas con diabetes tipo 2.
En una revisión reciente de la literatura, Omoruyi y colaboradores 19 argumentan que además del efecto sobre la vida de la señalización de la insulina, el efecto hipoglucemiante del inositol y del IP6 se produce parcialmente a través de la alteración de la actividad de las enzimas implicadas en la absorción de los hidratos de carbono, lo que reduce la glucemia postprandial. Asimismo, la suplementación también puede tener varios efectos beneficiosos adicionales, como un aumento en los niveles séricos de leptina, lo que puede reducir la ingesta energética y ayudar a regular el peso corporal, lo que indirectamente también contribuye a la mejora del metabolismo glucídico.
Varios ensayos clínicos aleatorizados han evaluado el efecto de la suplementación con inositol en diferentes contextos clínicos, como síndrome de ovario poliquístico, en diabetes gestacional y en diabetes tipo 2 (20-23).
Miñambres y colaboradores 25 realizaran una revisión sistemática con metanálisis de 22 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 1533 sujetos que fueron suplementados con dosis de 600 a 2000 mg/día durante un período de entre 28 días y 12 meses. Entre los estudios evaluados, seis se realizaron con pacientes con síndrome de ovario poliquístico (202 personas), siete con pacientes con intolerancia a la glucosa o diabetes tipo 2 (285 personas), cuatro con mujeres embarazadas con o sin diabetes gestacional (576 personas), dos con mujeres posmenopáusicas con síndrome metabólico (160 sujetos) y uno con pacientes ancianos (16 sujetos).
Los autores concluyeron que la suplementación condujo a una reducción significativa de la glucemia en ayunas y postprandial (prueba de tolerancia oral a la glucosa de 2 horas), la insulinemia y el índice HOMA-IR. Sin embargo, no hubo diferencia significativa en la HbA1c, en el porcentaje de pacientes que requirieron tratamiento con insulina, o en el IMC. Por lo tanto, los datos sugieren que la suplementación con inositol puede ser beneficiosa para mejorar el metabolismo de la glucosa, a través de mecanismos independientes del IMC.
Otro metanálisis que evaluó el efecto de la suplementación con inositol en la prevención de la diabetes gestacional también mostró efectos positivos (24). En este estudio, los autores realizaron un metanálisis de cinco ensayos clínicos (con un total de 965 participantes) y demostraron que la suplementación se asoció con tasas más bajas de diabetes gestacional y partos prematuros. Cuando se evaluó el efecto dosis-respuesta, el resultado fue significativo para los pacientes que recibieron 2 g de mio-inositol dos veces al día. No se observaron efectos adversos de la intervención. De esta forma, los autores concluyeron que la suplementación puede ser beneficiosa en el control glucémico y en la prevención de partos prematuros.
Además de la mejora en el metabolismo de la glucosa, existen otros posibles efectos clínicos beneficiosos derivados de la suplementación con inositol. Un metanálisis de siete ensayos clínicos mostró que la suplementación con inositol condujo a una reducción significativa de la presión arterial sistólica y diastólica (p < 0,001). En análisis de subgrupos, los autores mostraron que aquellos estudios con mayor duración (> 8 semanas) y realizados en pacientes con síndrome metabólico con dosis superiores a 4000 mg/día fueron los que mostraron mejores resultados (25, 26).
Todavía hay pocos datos en la literatura científica sobre los posibles efectos adversos de la suplementación con inositol. Los principales efectos reportados en la literatura con el uso de una dosis alta (12 g/día) fueron alteraciones gastrointestinales como náuseas, gases y diarrea (25).
Conclusiones
El mio-inositol y sus derivados tienen efectos beneficiosos sobre la resistencia a la insulina y la diabetes, a través de la reducción de la glucemia y la mejora de la sensibilidad a la insulina. Aumentar la ingesta de fuentes alimentarias puede ser una alternativa a la suplementación, en especial porque además de mio-inositol, también aportan fibra y varios micronutrientes y fitoquímicos. Sin embargo, la suplementación puede ser necesaria para obtener un aporte superior en pacientes que ya presentan una patología y bajos niveles plasmáticos de mio-inositol.
Ya existen varios ensayos clínicos con sus resultados publicados, bien como revisiones sistemáticas y/o metanálisis que sugieren que la suplementación puede tener efectos beneficiosos en pacientes con diabetes, incluyendo diabetes gestacional. Aunque la mayoría de los estudios reportan pocos o ningún efecto adverso, algunos autores sugieren que aún se necesitan más estudios para evaluar su seguridad, especialmente cuando se usan dosis más altas y períodos de suplementación más prolongados.
Autor: Óscar Picazo
Los estudios en los que se analiza la relación entre café y salud, suelen tener bastante impacto mediático, dado el consumo habitual de esta bebida entre la población. Los resultados de estudios de cohortes dan un efecto positivo del café en la salud, pero existen grandes limitaciones en estos estudios. Esto, unido a ciertas incertidumbres biológicas, arroja dudas sobre si el café tendría un impacto positivo o negativo en la salud.
La motivación de este artículo no es otra que la reciente publicación de un estudio prospectivo con datos de 171.616 participantes del Biobank de Reino Unido. Los sujetos estaban libres de enfermedad cardiovascular o cáncer al inicio del estudio, que se inició en 2009 y se finalizó en 2018. Se analizó la asociación del consumo de café sin azúcar, con azúcar o con edulcorantes, con la mortalidad específica y por todas las causas.
Los resultados del estudio indican que el consumo de café sin edulcorar se asocia con menor riesgo de mortalidad, con riesgos relativos de entre 0,71 y 0,84 en función del número de tazas (sin seguir por cierto una relación clara en la variación de riesgo relativo). En el caso del café con azúcar, estos riesgos relativos oscilaban entre 0,69 y 1,05, también en función del número de tazas de café al día, y sin un patrón claro de relación entre cantidad de café y riesgo relativo. En el caso de el café con edulcorantes, no se encontró una relación consistente.
Otro estudio similar, fue el que analizó, dentro de la cohorte EPIC de estudio del cáncer en Europa, la relación entre consumo de café y mortalidad por todas las causas. En este caso la muestra fue de 521.330 personas, seguidas durante 16,4 años. El resultado indica que los participantes del cuartil de mayor consumo de café, frente a los no consumidores, tenía menor mortalidad por cualquier causa, con un riesgo relativo de 0,88 en hombres y 0,93 en mujeres, sin variación por países.
En el ámbito de España, otros estudios han analizado de forma similar la relación entre café y mortalidad. Un trabajo de 2021 con datos del estudio nutricional de Valencia procedentes de 1.567 individuos seguidos durante 18 años, indica que el consumo de más de una taza de café, frente al no consumo, se asocia con un riesgo relativo de muerte por cualquier causa de 0,56. También se observó menor mortalidad por cáncer, con un RR de 0,41.
Si nos vamos a meta-análisis, nos encontramos el de Kim en 2019, con datos procedentes de 40 estudios y 3.852.651 sujetos y 450.256 muertes por todas las causas o por causas específicas. Se encontró que el menor riesgo relativo se situaba en el consumo de 3,5 tazas de café al día, para la mortalidad total (RR= 0,85), 2,5 tazas para la mortalidad por enfermedad cardiovascular (RR = 0,83) y 2 tazas para la mortalidad por cáncer (RR = 0,96). Es interesante que estos resultados no variaron tras ajustar por factores como contenido en cafeína del café consumido.
El problema
El lector puede que, hasta el momento, haya encontrado los resultados interesantes. Hablamos de cohortes con muestras grandes y un seguimiento durante largos años. Y los datos de riesgo relativo son buenos, superando en algunos casos el 30% en reducción de mortalidad. Pero datos tan buenos, asociados a consumo de un alimento deben hacernos sospechar, cuando intervenciones farmacológicas como el uso de estatinas, solo son capaces de reducir la mortalidad por riesgo cardiovascular en un 14%. El dato de reducción de la mortalidad total casi a la mitad, en el estudio de Valencia, es poco creíble.
Pero más allá de la magnitud de los efectos, el verdadero problema con estos estudios es el muestreo: a pesar de tratarse de seguimientos a varios años y de muestras grandes, solo se preguntó por la frecuencia de consumo de café al inicio del estudio. Es decir, partiendo de datos auto-reportados una sola vez al comienzo del periodo de seguimiento, asumimos que ese dato es preciso, fiable, e invariable durante todos esos años para una muestra tan grande de personas.
Esto es una limitación reconocida manifiestamente en los estudios de las cohortes Biobank y EPIC mencionados. Se ha escrito mucho sobre la validez de los cuestionarios de frecuencia de alimentos, los errores inherentes a los mismos y las necesidades de mejora, con críticas ácidas que ponen en cuestión todo el cuerpo epidemiológico en nutrición. Sin llegar al extremo de considerar que todo estudio que base sus datos en un cuestionario de frecuencia es inválido, lo cierto es que la aplicabilidad de esta metodología es mucho más rigurosa y fiable en estudios transversales.
En el caso de estudios longitudinales, se requeriría una toma periódica y regular de cuestionarios de frecuencia, para poder valorar la variación en el tiempo de los hábitos de consumo. Si tenemos en cuenta los errores ya ampliamente descritos de esta metodología, la magnitud de las muestras y el tiempo de seguimiento, nos podemos encontrar con que realmente la fiabilidad de estos estudios epidemiológicos de consumo de café y mortalidad, es muy baja, por no decir nula.
Ensayos clínicos
La mayor parte de ensayos clínicos relacionados con el consumo de café, tienen que ver con el efecto de la cafeína como ayuda ergogénica, ampliamente en este caso probada y demostrada.
Fuera de este ámbito, nos encontramos con indicios de que el café puede asociarse con mayores concentraciones de LDL. A nivel metabólico, algunos ensayos clínicos no han encontrado un efecto positivo ni negativo, contradiciendo de nuevo los supuestos beneficios encontrados entre consumo de café y riesgo de diabetes en estudios epidemiológicos.
Se ha querido asociar lo beneficios del consumo de café, a las sustancias antioxidantes que contiene, ya que en estudios epidemiológicos no se ha visto diferencias entre consumo de café normal o descafeinado. Sin embargo, de nuevo los ensayos clínicos contradicen esta afirmación o al menos no la sustentan con solidez: un ejemplo donde se ha encontrado que 5 tazas de café al día en individuos sanos no alteran los marcadores de estrés oxidativo, o una revisión sistemática que indica que los resultados no son claros dada la heterogenicidad de los estudios.
Café y cáncer
En el año 2015, la EFSA publicó los resultados de su revisión sobre la presencia de acrilamida en la cadena alimentaria. Los niveles más elevados de acrilamida se encontraron, además de en patatas fritas, en café y cafés solubles. Posteriormente en el año 2017, se publicó el reglamento UE 2017/2158 de la Comisión por el que se establecen medidas de mitigación y niveles de referencia, para reducir la presencia de acrilamida en los alimentos. Este reglamento estableces medidas para la mitigación de la presencia de acrilamida en la cadena alimentaria, sustancia clasificada por la IARC como grupo 2A (carginógeno probable en humanos). En el epígrafe f de su ámbito de aplicación, se incluyen el café tostado café instantáneo y los sucedáneos del café. El nivel de referencia establecido para el café tostado es de 400 microgramos por kg.
La motivación de esta inclusión del café en el reglamento 2017/2158 es que constituye una de las principales fuentes de acrilamida en la cadena alimentaria, junto a alimentos a base de cereales (pan, bollería, cereales de desayuno y similares) y patatas fritas o similares. Los mecanismos por los que la acrilamida puede generar cáncer están establecidos. Si bien los niveles de exposición no parecen alcanzar el nivel de riesgo de efectos neoplásicos en base a estudios en animales, se considera prudente la reducción de la exposición a acrilamida, ya que no se puede establecer con seguridad una exposición segura en base a una relación dosis-respuesta cuando hablamos de sustancias con capacidad cancerígena.
Algunos autores sin embargo ponen en duda esta aproximación y el principio de precaución, al estimar que los resultados de análisis en animales y las dosis manejadas, no pueden traducirse en ese tipo de recomendaciones. Los datos de estudios epidemiológicos muestran o ningún efecto, o una ligera protección frente a algunos tipos de cáncer con el consumo de café.
Conclusiones
Periódicamente vemos en los medios noticias relacionadas con un efecto protector del café frente a ciertas enfermedades o a la mortalidad total. En muchas ocasiones, con magnitudes del efecto demasiado grandes para ser razonables, por el consumo de un alimento dentro del conjunto de la dieta. Desafortunadamente, a día de hoy la calidad de las pruebas para hacer afirmaciones positivas o negativas sobre el efecto del consumo de café en la salud son escasas. No sucede así, en el ámbito de la nutrición deportiva, donde el efecto de la cafeína como ayuda ergogénica, está más que probado.
Autor: Inmaculada C. Ruiz Prieto
Resumen
La infancia es una etapa de la vida de elevada vulnerabilidad nutricional debido a que las necesidades de esta etapa vital son elevadas (por el rápido crecimiento y desarrollo), así como por ser la época donde se instauran los hábitos alimentarios que la persona tendrá a lo largo de su vida. Se puede dividir esta etapa en distintos periodos, entre los que la pre-pubertad, sería el periodo más importante en cuanto a la instauración de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Tanto la sociedad como las costumbres culturales se topan con una serie de paradojas y mensajes contradictorios en cuanto a nutrición y salud que hacen que la población infantil se sienta perdida y muchas veces se crea un conflicto psicológico, que aumenta la susceptibilidad a padecer un TCA. Las características de los TCA en la infancia son especiales por la etapa vital, por lo que surgen diferentes clasificaciones que tienen en cuenta aspectos conductuales, etiológicos o sociales diferentes. Por ello, existe una necesidad social de educación nutricional y promoción de salud adecuada.
Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son un conjunto de patologías de tipo psiquiátrico, de instauración habitual en la infancia y adolescencia, que conllevan una importante repercusión orgánica, afectando al desarrollo neurológico, fisiológico, psicológico y al autoconcepto. Además, la Anorexia Nerviosa (AN) y Bulimia Nerviosa (BN) tienen la tasa de mortalidad más elevada de las enfermedades psiquiátricas. Si bien, no se conoce en profundidad la alteración neurobiológica en estos trastornos, en la actualidad, se sabe que son un conjunto de patologías con base cerebral, en cuanto a estructura y funcionalidad. Todo ello, hace que sean un conjunto de trastornos de complejo tratamiento y prevención, debido a que su aparición se debe a distintos factores, siendo un trastorno de tipo multicausal. La importancia de su prevención en la infancia, radica en que ésta es una etapa de gran vulnerabilidad nutricional debido a que las necesidades nutricionales son elevadas (por el rápido crecimiento y desarrollo), así como por ser la época donde se instauran los hábitos alimentarios que la persona tendrá a lo largo de su vida. Sin embargo, debido a las características propias de esta etapa el diagnóstico precoz resulta difícil y se continúa avanzando en el consenso de los criterios diagnósticos de las enfermedades psiquiátricas y conductuales y, concretamente, de los TCA, en población infantil. Asimismo, no es fácil la modificación de los hábitos alimentarios de las personas, por ello, son muy importantes los programas de educación nutricional durante la infancia.
La infancia es una etapa de la vida de elevada vulnerabilidad debido a los numerosos cambios que se producen, tanto en cuanto a necesidades dietético-nutricionales, como en cuanto a comportamientos alimentarios. Se puede dividir esta etapa en distintos periodos detallados a continuación en la siguiente tabla (tabla 1):
Primera infancia | INFANCIA Preescolar y escolar | Adolescencia | |||
Neonato | Infante | Preescolar y escolar no pre púber | Pre pubertad | Pubertad | Adolescencia |
0-12 meses | 1-3 años | 3- 9 años | 9-11 años | 11- 13 años | 13-18 años |
En un principio, la alimentación es muy importante para el ser humano puesto que el neonato prácticamente vive para comer y dormir. Por ello, el ser humano percibirá todo lo relacionado a la alimentación de una forma muy intensa ya que, para el bebé, no es sólo una función de necesidad vital (alimentarse como necesidad fisiológica), si no el único medio de contacto interpersonal que tiene con otros seres humanos (en este caso la madre o cuidador/a). Es la alimentación, por tanto, el medio para que se forje el vínculo madre-hijo, del que perciben, ambos, la alimentación como señal de amor y la no alimentación como señal de castigo. Más tarde, el infante (1-3 años) está en una época de elevada tasa de crecimiento, es decir, el crecimiento y desarrollo de su organismo (tanto anatómica como cognitivamente) es rápido y necesita, por ello, gran cantidad de energía y nutrientes. Durante esta etapa, aprenderá por imitación, de lo que vea en los seres que lo rodean y por exploración, época durante la cual se lo lleva todo a la boca. En torno a los 3 años, se produce un enlentecimiento del crecimiento, con la consecuente disminución de apetito. En este periodo el niño es capaz de autoalimentarse y va adquiriendo la conducta de elección de alimentos, en función de los que más le llaman la atención (por sus características organolépticas u otros motivos socio-culturales, pero nunca por su valor nutricional puesto que aún no tiene la capacidad de comprenderlo). Más tarde, en la edad preescolar y escolar vuelve a aumentar el apetito y éste ya se ve diferenciado de sus cuidadores: ejerce libertad alimentaria (autonomía) y es capaz de mostrar sus gustos y aversiones. Es a partir de esta época cuando tienen mayor éxito los programas de educación nutricional.
Los hábitos alimentarios forman sus bases en el seno familiar, pero se ven influenciados por el medio escolar, mediante el contacto con otros seres humanos, y por la publicidad de las empresas alimentarias. El final de la etapa de la infancia se ve marcado por la adolescencia. Sin embargo, el periodo de transición entre infancia y adolescencia es la pre-pubertad. Durante esta época el crecimiento es lento y estable pero el cuerpo se prepara para el posterior cambio de la adolescencia, el cual tiene una importante repercusión en el individuo (cambios físicos y psíquicos). En la pre-pubertad, el niño comienza a adquirir la concepción de autoimagen global. El individuo empieza a ser capaz de describirse e imaginarse, de valorarse en función de su aspecto físico y características personales y empieza a tener su propia autoestima. Afianza los hábitos alimentarios que llevará a lo largo de su vida y comienza a integrarse en el grupo de iguales. En definitiva, comienza a ser una entidad diferente de sus familiares o cuidadores. Toma aquí especial importancia la educación nutricional en cuanto el binomio nutrición y salud, así como la educación psicológica en cuanto a autoestima, autoimagen global y percepción de la imagen corporal. Se debe tener en cuenta que, en la edad pre-púber comienza tiene especial importancia la importancia de los medios de publicidad de las distintas empresas (alimentarias, de productos dietéticos, de cosméticos, ropa, entre otras).
Los TCA son un conjunto de trastornos de complejo tratamiento y prevención debido a que su aparición se debe a distintos factores, siendo un trastorno de tipo biosicosocial y cultural. Por ello, debe abarcarse por un equipo de profesionales multidisciplinar.
Debido a las particularidades de la infancia los TCA han sido objeto de numerosos intentos de clasificación. Aunque el manual diagnóstico Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM) ha recogido, desde su cuarta versión, una serie de criterios para el diagnóstico diferencial de los TCA en la infancia, la realidad en la práctica clínica difiere de los criterios recogidos en dicho manual, por lo que, se presentan en consulta una serie de criterios clínicos que quedarían sin diagnóstico. Es por ello, que han surgido numerosas clasificaciones a lo largo del tiempo.
Según la clasificación de Lask y Bryant-Waugh (1997), se clasificó en:
– Anorexia prepuberal
– Trastorno de rechazo a la comida de causa emocional
– Síndrome de alimentación selectiva o “picky eaters”
– Síndrome de rechazo persistente absoluto
– Bulimia nerviosa (muy poco frecuente en esta etapa de la vida)
Esta clasificación, fue considerada, durante un tiempo, la más completa y acertada para realizar el diagnóstico precoz de TCA en infancia. Sin embargo, se continuaba presentando en consulta una casuística de pacientes, con sintomatología común, que no podían ser diagnosticados, de acuerdo con los criterios establecidos.
Así, Irene Chatoor (2002) comenzó a realizar publicaciones de una nueva clasificación, más completa y acertada, de acuerdo con los profesionales. En este caso se recogían seis tipos de TCA:
Esta nueva clasificación tenía en cuenta criterios diagnósticos recogidos en DSM y criterios conductuales que se observaban en la práctica clínica, por lo que resultó ser la clasificación de elección por los profesionales.
Sin embargo, en algunos casos, era complejo discernir entre algunas de las categorías presentadas por Chatoor por lo que, Kerzner (2009) aunó criterios en cuatro categorías, teniendo en cuenta los aspectos conductuales recogidos por Chatoor y el estilo alimentario de los cuidadores:
Esta clasificación ha resultado ser de elevada utilidad en la práctica clínica, para el diagnóstico precoz y la atención temprana.
No obstante, las nuevas ediciones de los manuales diagnóstico, han recogido, también, criterios para el diagnóstico de los TCA en la infancia. Por ejemplo, la DSM-5 (2013):
La Clasificación Internacional de Enfermedades- CIE (2018), recoge los siguientes criterios para el diagnóstico de TCA en infancia:
El conjunto de profesionales que se encarguen del abordaje en edad infantil debe conocer los criterios diagnósticos específicos de TCA en la infancia, puesto que, de no conocerlos y estar actualizados, se tienden a normalizar determinadas conductas infantiles que retrasan el diagnóstico y dificultan el abordaje y el pronóstico. Es recomendable comenzar por los criterios de Chatoor o Krezner para detectar conductas alteradas y, en caso de persistir, realizar un diagnóstico siguiendo los criterios de DSM-V o CIE-11.
La importancia de la prevención de trastornos de conducta alimentaria en la infancia radica en que ésta es la etapa en la que se forma el individuo como persona (características personales) y adquiere los hábitos de vida que llevará siempre. No es fácil la modificación de los hábitos alimentarios de las personas, por ello, son muy importantes los programas de educación nutricional durante la infancia para modificar el comportamiento alimentario de las personas como instrumento eficaz de promover la salud y prevenir la enfermedad. Si bien, estos programas, deben incluir a los familiares y/o cuidadores. Así, la labor del dietista-nutricionista sería importante como educador nutricional para prevenir los TCA por dos vías:
– Educación sobre hábitos alimentarios y de vida saludable (para promover la salud y prevenir la enfermedad), así como la educación en cuanto a alimentación y estado emocional.
– Educación al consumidor sobre la adecuada lectura del etiquetado de los productos alimentarios, la educación en cuanto a la compra adecuada de alimentos (en función de la necesidad nutricional del individuo y las características del producto) y obtención de visión crítica sobre la publicidad y los medios de comunicación.
En líneas generales, el abordaje temprano en los diferentes grupos de TCA en edad infantil incluirá unas pautas de alimentación generales que consisten en:
Todo ello, se debe acompañar de tratamiento dietético-nutricional, que, en general, no debe incluir estrategias dietéticas específicas, salvo que sea necesario el uso de suplementación enteral o, incluso, valorar la suplementación parenteral y tiende a estar contraindicado en TCA infantil el uso de dietas programadas o planificadas, salvo en situaciones específicas. Asimismo, la modificación de conductas debe abordarse en conjunto por dietista-nutricionista y personal de psicología y deberán recogerse estrategias concretas según la clasificación de la sintomatología.
1. Es necesario un equipo multidisciplinar con conocimientos específicos y actualizados sobre TCA para realizar un diagnóstico precoz y abordaje temprano de la patología, debido a que los TCA en la infancia presentan características diferentes a las manifestaciones de adolescentes y adultos. Los programas de educación nutricional deben incluir:
– Hábitos alimentarios y de vida saludable (para promover la salud y prevenir la enfermedad).
– Educación al consumidor sobre la adecuada lectura del etiquetado de los productos alimentarios, la educación en cuanto a la compra adecuada de alimentos (en función de la necesidad nutricional del individuo y las características del producto) y obtención de visión crítica sobre la publicidad y los medios de comunicación.
2. La detección precoz y el abordaje temprano disminuyen el riesgo de complicaciones y efectos negativos a largo plazo, para lo que es esencial conocer las características clínicas y las pautas recomendables.
3. El dietista-nutricionista tiene un importante papel en el abordaje precoz de los TCA en infancia, en coordinación con personal de pediatría, psicología y otros profesionales.
Referencias:
Liu, Dan, et al. “Association of Sugar-Sweetened, Artificially Sweetened, and Unsweetened Coffee Consumption With All-Cause and Cause-Specific Mortality: A Large Prospective Cohort Study.” Annals of Internal Medicine (2022).
Shaposhnikov, Sergey, et al. “Coffee and oxidative stress: a human intervention study.” European journal of nutrition (2018)
Nehlig, Astrid, and Rodrigo A. Cunha. “The Coffee–Acrylamide Apparent Paradox: An Example of Why the Health Impact of a Specific Compound in a Complex Mixture Should Not Be Evaluated in Isolation.” Nutrients (2020)
Heckman MA, Weil J, de Mejia EG (2010) Caffeine (1, 3, 7-trimethylxanthine) in foods: A comprehensive review on consumption, functionality, safety, and regulatory matters. J Food Sci 75:R77–R87. https://doi.org/10.1111/j.1750-3841.2010.01561.x

Licenciado en Farmacia. Graduado en Nutrición Humana y Dietética. Co-Fundador CEAN. Director técnico de Nutriendo-T. Asesoramiento a deportistas de élite y a nivel colectivo. Responsable del departamento de nutrición del Real Betis Balompié.