Prof. Graeme Close, Prof. Óscar Picazo Ruiz, Daniel Boullosa, Prof. Fernando Mata y Raúl Domínguez
El profesor Graeme Close es uno de los científicos de nutrición deportiva más reconocidos del mundo, con más de cien artículos publicados en las mejores revistas científicas. En sus conferencias, que siempre impresionan, suele empezar con una foto que muestra su pasado como jugador profesional de Rugby, deporte al que sigue vinculado tanto como investigador como asesor del equipo nacional inglés. Actualmente es profesor de Fisiología Humana en la Universidad John Moores de Liverpool, donde supervisa numerosos proyectos de investigación. También se desempeña como asesor científico de diferentes equipos y atletas de élite en el mundo.
Gracias, Graeme, por concedernos esta entrevista y muchas gracias por toda la ayuda. Todos tus papers son oro puro para los que trabajamos en la nutrición deportiva. El año pasado publicó uno que creo que todos los nutricionistas deportivos deberían leer: “Del periódico al podio. En este sentido, ¿cómo ve el estado actual conocimiento en cuanto a la traducción de la investigación a la práctica?
Esta es una gran pregunta. Estoy encantado de que un número creciente de nutricionistas deportivos estén intentando ahora basarse más en la evidencia y usar la investigación para guiar su práctica. Sin embargo, lo que sí veo mucho (demasiado) es el mal uso de la ciencia, ya sea deliberadamente para vender productos innecesarios o a través de una mala interpretación de la investigación. Es por eso que decidí escribir el artículo antes mencionado, para tratar de guiar a los nutricionistas sobre la mejor manera de evaluar el potencial transaccional de la investigación.
Hay varias líneas de investigación que me apasionan en su trabajo, pero quiero centrarme en dos:
– La primera sería sobre la vitamina D, ¿qué puede decirnos sobre esta molécula y cómo impacta en el rendimiento y la salud de un atleta? ¿La estamos midiendo correctamente? ¿Cuál es la mejor manera de evaluar su estado? ¿Cuándo y cuánto aconseja complementarla?
La vitamina D es una molécula crucial para muchos procesos fisiológicos como la salud de los huesos, la función muscular, la recuperación muscular y el apoyo inmunológico. Lo que también sabemos es que muchos atletas tienen deficiencia de vitamina D, especialmente en los meses de invierno. Creo que lo primero que hay que señalar es que los mayores beneficios de la vitamina D provienen de ser suficiente (más de 50nmol/L) en lugar de ser una ayuda ergogénica donde se requieren dosis suprafisiológicas. Está claro que si un atleta es deficiente, entonces la regeneración muscular y la función inmune se ven comprometidas, lo cual es un gran problema para los atletas. Recientemente nos hemos interesado mucho en la mejor manera de medirlo. Tradicionalmente medimos el total de 25(OH)D como nuestro principal marcador. Aunque esto es interesante, creo que sólo nos está contando una pequeña parte de la historia. En mi laboratorio también evaluamos 1-25(OH)D, 24,25OHD (este es el producto de la descomposición de 25(OH)D y más recientemente estamos tratando de medir la vitamina D biodisponible. Cuando se mide todo esto la historia cambia mucho. Además, debemos considerar lo que se ha llamado la paradoja del atleta negro. Esto es que muchos atletas de piel oscura tienen muy poca vitamina D pero una excelente salud ósea. Esto no tiene sentido y podría estar relacionado con la vitamina D biodisponible. Personalmente, no evalúo en este momento en la práctica ya que no podemos medir la biodisponibilidad fácilmente y trabajo con atletas de diversas etnias. En los meses de invierno doy un pequeño suplemento (1000-2000iU) diario de vitamina D3. Cuando se mide todo esto la historia cambia mucho. Además, debemos considerar lo que se ha llamado la paradoja del atleta negro.
Esto es que muchos atletas de piel oscura tienen muy poca vitamina D pero una excelente salud ósea. Esto no tiene sentido y podría estar relacionado con la vitamina D biodisponible. Personalmente, mantengo a mis atletas en la vitamina D ahora que estamos mucho más en el interior. Parece haber alguna evidencia sobre la vitamina D y el Covid 19, aunque es demasiado pronto para sacar conclusiones. Lo que yo diría es que para el apoyo inmunológico yo suplementaría en este momento dado que estamos mucho tiempo bajo techo.
Hoy en día sabemos que las especies reactivas de oxígeno y nitrógeno juegan un papel importante como moléculas de señalización celular, y por lo tanto influyen en varias adaptaciones de entrenamiento. ¿Cree que el uso de suplementos antioxidantes puede bloquear esas adaptaciones? ¿Cuándo sería aconsejable aumentar la ingesta de antioxidantes? ¿Y debería hacerse siempre a través de “alimentos reales” o son los suplementos, como la vitamina C, a veces necesarios?
Otra gran pregunta. En lugar de pensar que los radicales libres son los malos, debemos reconocer que tienen un papel biológico crucial. Tenemos que pensar en los radicales libres a una escala. Un pequeño aumento cambiará el equilibrio redox y se ha demostrado que señalan adaptaciones clave para el ejercicio, incluyendo la biogénesis mitocondrial (crucial para las adaptaciones de resistencia al ejercicio) y la producción de proteínas protectoras para protegerse de los daños.
Sin embargo, cuando una pequeña producción de radicales libres se convierte en mucha y abruma los mecanismos de defensa del cuerpo, pueden producirse daños. Este es uno de los principales desafíos a los que nos enfrentamos. Debemos decidir cuándo pensamos que necesitamos para intervenir y complementar con antioxidantes para ayudar. Mi consejo es que durante el entrenamiento debemos dejar que el cuerpo se adapte, sin embargo durante situaciones de torneos intensos o en el día de la carrera, hay un argumento que debemos complementar. Lo que yo diría es que ha habido informes de mucha protección antioxidante de frutas como las bayas, etc. y hasta la fecha nunca he visto ninguna evidencia de que estas frutas limiten las adaptaciones. Tal vez la mejor sugerencia aquí es obtener sus antioxidantes de las frutas.
Junto con el Prof. James Morton tiene una línea de investigación que se centra en la “manipulación” de las reservas de glucógeno muscular, a través de diferentes estrategias, y cómo esto puede afectar positivamente a la amplificación de las señales moleculares que afectan a la adaptación del entrenamiento. Sin embargo, actualmente existen algunas líneas de pensamiento -con las que no estoy de acuerdo- que hablan de la poca aplicabilidad y trascendencia de este tipo de estrategias en la mejora del rendimiento deportivo. ¿Cómo contrarrestaría usted el argumento?
No me involucro en debates como este. Doy mi opinión basada en 2 décadas de investigación y luego si alguien quiere usar este enfoque puede y si no lo hace no lo hace. Todo el mundo tiene sus propias opiniones y eso está bien. Hay múltiples métodos para lograr un rendimiento óptimo. Lo que diré es que el Equipo Sky ha usado este enfoque durante los últimos 5 años y han tenido bastante éxito. Algunos ciclistas de élite se sienten muy cómodos haciendo paseos de 4-5 horas en un estado de bajos carbohidratos y luego compiten llenos de ellos.
Debemos recordar que no es necesario obtener una marca personal en cada sesión de entrenamiento. Es un juego largo. Si un paseo con bajo contenido de carbohidratos mejora las adaptaciones, entonces a quién le importa si ese paseo es un poco más duro de lo normal y la potencia se reduce. Debo recalcar que esto es sólo algunas sesiones y muchas otras sesiones se realizan con todo el combustible. Supongo que es un equilibrio.
Finalmente, ¿qué tres cosas en la nutrición deportiva pondrían el clavo en el ataúd y de qué tres podríamos empezar a quitar el clavo?
1. Haz bien lo básico. Demasiadas personas quieren ganancias marginales pero no tienen las 3 Ts de nutrición correctas: tiempo, tipo e ingesta total. Si lo hacemos bien en términos de carbohidratos y proteínas, veremos grandes beneficios.
2.Exámenes exhaustivos para detectar deficiencias en los atletas, incluyendo evaluaciones de la dieta, observaciones clínicas y bioquímica.
3.Un enfoque periodístico de los carbohidratos. Realmente valoro el combustible para el modelo de trabajo requerido cuando se trata de carbohidratos.
Además, voy a añadir dos cosas más:
4. Todos los suplementos para quemar grasa, no funcionan, no pueden funcionar y son sólo una distracción costosa para los atletas.
5. En cuanto a las dietas cetogénica para el rendimiento, mientras que podría haber un argumento de que fuera del rendimiento esto podría ser usado para cuestiones de composición corporal, estoy convencido de que no son óptimas para el rendimiento.
Gracias de nuevo por todo.
Daniel Boullosa
Los antiguos médicos chinos ya sabían que la excesiva regularidad de los latidos en la vejez era la antesala del final de la vida. Así, un ritmo regular, que es deseable en un reloj o en un metrónomo es, en el caso de la frecuencia cardíaca (FC), una señal de que algo no va bien. En cambio, una variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) elevada se puede asociar a una mejor salud física y mental, menor morbi-mortalidad, mayor capacidad de rendimiento (principalmente aeróbico), y a una mayor resiliencia física y psicológica (1–5). Sin embargo, esta mayor variabilidad de los latidos sucesivos no debe confundirse con los diferentes tipos de arritmias, que estarían relacionadas a diferentes anormalidades en el electrocardiograma (ECG). Para entender mejor esto, vamos primero a estudiar un poco de la fisiología cardíaca. El asunto no es sencillo, pero intentaremos realizar una breve aproximación básica para los no iniciados para, a continuación, explicar cómo se mide, cómo se puede mejorar y si la nutrición puede influir en la VFC.
Todo el mundo sabe que el aumento instantáneo de la frecuencia cardíaca (FC) se asocia generalmente con el aumento de la actividad física y, por lo tanto, con un mayor gasto calórico, porque el corazón necesita enviar más sangre oxigenada a los músculos activos para poder atender a las demandas metabólicas que están, en esos momentos, por encima de las de reposo. También es conocido que el estrés de origen psicológico puede elevar la FC. Pero lo que es menos conocido es que la variabilidad de cada uno de esos latidos o intervalos R-R (es decir, el tiempo en milisegundos entre cada pico R del complejo QRS del electrocardiograma – ECG), mostrado en la Figura 1, está principalmente regulada por el sistema nervioso para poder reaccionar a esos estímulos de origen físico y psicológico. Esas variaciones de los intervalos R-R es lo que conocemos como VFC, y reflejan la actividad del sistema nervioso autónomo (SNA) en el corazón, como una huella visible de esa misma actividad en los demás órganos y sistemas para la regulación (inconsciente) del organismo.
El corazón, la bomba de nuestro sistema cardiovascular, tiene un marcapasos natural, con un sistema propio (Figura 2), gracias al cual, si no hubiese influencias externas, latiría aproximadamente a ~100 latidos por minuto. Pero claro, el corazón, como todos los órganos, está inervado para obedecer a nuestro sistema nervioso, en concreto, al SNA, que es el responsable de regular las funciones corporales para mantener el equilibrio fisiológico u homeostasis.
El SNA tiene dos ramas, la simpática y la parasimpática (vagal). La simpática se asocia a aquellas respuestas del organismo de lucha o fuga, es decir, a la movilización de recursos, con gasto de energía, para la supervivencia; mientras la parasimpática se asocia a la calma, a la preservación de energía. Así, tenemos que la actividad de la rama parasimpática reduce la FC, mientras que la de la rama simpática, la aumenta (Figura 3). Sin embargo, frente a lo que se cree normalmente, las dos ramas actúan simultáneamente en todo momento, bien con la activación, bien con la retirada de sus influencias sobre la FC y demás órganos viscerales. Por ejemplo, si consideramos que el marcapasos propio del corazón le haría latir a ~100 latidos por minuto, el hecho de que, en reposo, relajados, lo haga a menos de 70 latidos en la mayoría de las personas, nos puede llevar a deducir que, en el reposo, en ausencia de estímulos y respuestas, predomina la activación parasimpática. En cambio, cuando iniciamos, por ejemplo, el ejercicio, con el aumento de la frecuencia cardiaca, podemos deducir dos cosas: que existe una retirada parasimpática que permite que el corazón llegue a los ~100 latidos del marcapasos fisiológico y, progresivamente, una mayor activación simpática que haga que la FC siga aumentando. En cualquier caso, como dijimos, las dos ramas trabajan simultáneamente, sólo que con mayor o menor influencia relativa, dependiendo de las demandas fisiológicas y psicológicas de cada momento. De esta forma, el hecho de que exista una mayor VFC se puede asociar, básicamente, a la mayor capacidad de nuestro SNA para regular (en tiempo real) la actividad de nuestro miocardio, de la misma forma que regula otras funciones corporales para preservar la homeostasis.
Ahora que ya sabemos lo básico de la fisiología cardíaca, podemos explicar cómo se puede medir la VFC. Existen multitud de métodos y parámetros para medir la variabilidad de los intervalos R-R del ECG. En realidad, la mayoría de esos parámetros están basados en diferentes aproximaciones matemáticas para identificar patrones de variabilidad siguiendo diversos criterios. Sin embargo, lo cierto es que son muy pocos los parámetros que realmente han sido validados con la verificación del efecto de una droga con acción cronotrópica vinculada a la inhibición o activación de las influencias del SNA en la FC. Es más, frente a lo que muchos piensan, no existe ningún parámetro de VFC que mida aisladamente la influencia simpática, (6) y sólo unos pocos parámetros miden, específicamente, la influencia parasimpática en los intervalos R-R normales (NN), ya filtrados. De todos ellos, el más robusto y estudiado es, sin duda, el RMSSD (i.e. “root mean square of the successive differences” = raíz cuadrada media de las diferencias sucesivas) que tiene una fuerte correlación con la modulación parasimpática debido a sus propiedades matemáticas para medir la variabilidad en el corto plazo (7). Otro mito se refiere al mal llamado “equilibrio simpato-vagal”, al que se le han atribuido algunos parámetros candidatos como la razón LF/HF (“low frequency to high frequency ratio” = razón baja frecuencia/alta frecuencia). La verdad es que, fisiológicamente, como hemos apuntado antes, esta razón no tiene sentido al existir una actividad simultánea de las dos ramas y, en todo caso, para evaluar la respuesta conjunta de las dos ramas del SNA en cualquier contexto, no hay mejor parámetro que los propios intervalos R-R que capturan simultáneamente las influencias simpáticas y parasimpáticas, aunque asumiendo una FC intrínseca (la del propio marcapasos fisiológico) estable (8).
Para registrar la VFC, tenemos que definir un protocolo que ha de respetar las mismas condiciones para poder inferir adaptaciones crónicas o agudas. Como la VFC es muy sensible a multitud de factores intrínsecos y extrínsecos al individuo, desde el estrés mental hasta la temperatura ambiente, lo más recomendable para alguien que quiere monitorizar las adaptaciones al entrenamiento físico, que es la aplicación más habitual es realizar un protocolo corto justo después de despertarse. Así, el protocolo más utilizado y que podríamos sugerir para las personas activas en general, sería registrar la FC durante 2 minutos después de haber estabilizado el pulso durante, al menos, 1 minuto, en posición decúbito supino (tumbado boca arriba) y respirando normalmente (9). En ese contexto, se deben evitar interrupciones, ruidos, hablar, tos, etc. Si nos despertásemos con ganas de ir al baño antes del registro, es preferible ir primero al baño y después volver a la cama para realizar el protocolo de registro después de haber estabilizado la FC. Con este protocolo, podremos evaluar, día a día, de forma válida y reproducible, la modulación parasimpática con el parámetro RMSSD. Pequeñas oscilaciones diarias son normales, por lo que es recomendable tomar un mínimo de 3 registros semanales para poder evaluar las adaptaciones crónicas en atletas muy entrenados, y 5 registros en el caso de personas físicamente activas, para poder identificar cambios y tendencias semana a semana (10). Así, el aumento del RMSSD en el largo plazo estaría evidenciando un mejor funcionamiento del SNA y, específicamente, de la rama parasimpática. Ya en el caso de las adaptaciones agudas, de haber un exceso de fatiga o una mala recuperación al día siguiente de un entrenamiento fuerte, normalmente la caída en el valor del RMSSD es, tan evidente, que no hace falta hacer cálculos de ningún tipo. En ese caso, lo aconsejable sería descansar o reducir de forma importante la carga planeada para ese día (11). En el caso de que haya una caída brusca sin motivo aparente relacionado con el estrés físico o psicológico, podríamos sospechar del inicio de algún problema de salud como una infección vírica, (9) lo que debería ser confirmado, durante los días siguientes, con la aparición de los primeros síntomas. Sin embargo, cuidado con estos valores anormales, fuera de la tendencia semanal, porque podrían ser debidos a problemas técnicos con el registro más que a un cambio fisiológico real. Por lo tanto, sería recomendable, en esos casos, cotejar si realmente hay alguna anomalía con un examen más completo con otro tipo de instrumentos y protocolos (por ej. escalas subjetivas) para realizar una triangulación de métodos y poder tomar una decisión al respecto.
Hoy en día es muy fácil hacer los registros con diferentes Apps o monitores de FC de altísima calidad. Así, podríamos sugerir comprar una banda de excelente calidad como es el caso del modelo H10 de Polar®, (12) y enviar la señal a cualquier App de las que hay en el mercado ya que lo que realmente importa es la calidad de la señal porque los parámetros calculados no deberían de discrepar entre Apps, a no ser que los algoritmos de filtrado no funcionen correctamente. En este sentido, alertar que la mayoría de las Apps usan sus propios métodos de filtrado de datos, algoritmos e interpretaciones de las evoluciones semanales (13, 14). En general, reflejan bien la realidad, pero, como ya advertimos respecto de la interpretación fisiológica de los parámetros, raramente han sido validadas. Otra alternativa más barata, para quien quiere ahorrarse el dinero de una banda de registro, sería instalar la App “HR4Training” (Figura 4) en el móvil, pues esta App permite estimar la VFC usando la propia cámara como sensor para registrar la FC en el dedo, gracias a una técnica conocida como fotopletismografía, confiriéndole una mayor practicidad al registro y análisis en el día a día, además de complementar la información de la VFC con varias medidas psicométricas (15).
En general, se puede sugerir que el entrenamiento aeróbico regular favorece el aumento de la modulación vagal. Sin embargo, una paradoja es que un exceso de entrenamiento podría resultar en un exceso de modulación parasimpática, lo que podría considerarse un síntoma agudo de sobreentrenamiento (16) Para evitar estos excesos, la propia VFC nos puede servir para evitar un exceso de fatiga o estrés prolongado, si evitamos estar con la VFC muy por debajo de nuestros niveles habituales durante varios días. Esto también se puede aplicar a quien no realiza ejercicio de forma sistemática, pero tiene un estilo de vida activo, ya que los sedentarios presentan normalmente unos valores de VFC ya reducidos. Disminuir las fuentes de estrés como el propio entrenamiento físico o los avatares de la vida diaria, serían las medidas más obvias si observamos una reducción de la VFC acentuada y prolongada en el tiempo. Practicar la meditación también parece que favorece una mayor VFC (17). Como curiosidad, decir que este vínculo entre las adaptaciones aeróbicas, la capacidad de trabajo física y la modulación vagal, es muy robusto en la literatura científica (18). De hecho, hay evidencias de que el volumen de entrenamiento de baja intensidad favorece el aumento de la modulación vagal, mientras el de alta intensidad, realizado con una dosis excesiva, tendería a disminuirla (19).
Ya desde el punto de vista de la nutrición, no existe tanta evidencia como con el entrenamiento físico o el ámbito clínico, pero podríamos apuntar algunas cuestiones relevantes y muy interesantes para el cuidado de la salud cardiovascular a través de unas pautas sencillas. Un aspecto casi obvio, después de lo expuesto hasta ahora, se refiere a la relación existente entre la adiposidad corporal y la VFC. Así, a mayor adiposidad, la VFC estará más reducida, lo que tendría un efecto sumatorio al propio efecto negativo del sedentarismo (2). De esta forma, no sería sólo necesario mantener un estilo de vida activo, como también prestar atención a la dieta para evitar tener sobrepeso u obesidad y así mantener la VFC en unos niveles optimizados.
Ya refiriéndonos a aspectos específicos de la nutrición, cabe señalar la mayor influencia de la hidratación sobre la VFC que cualquier otro aspecto. Así, la evidencia es inequívoca al relacionar, ya pequeños niveles de deshidratación, con una reducción de la VFC que estaría mediada por la influencia del barroreflejo a partir de los cambios en la presión arterial (20, 21). Así, una hidratación adecuada, especialmente en ambientes cálidos o con la práctica deportiva, nos ayudarán a mantener unos niveles adecuados de VFC en el día a día. Este aspecto es relevante cuando queramos usar la VFC para monitorizar las adaptaciones al entrenamiento pues una leve deshidratación, muy común entre deportistas, podría llevarnos a interpretaciones equivocadas. En este sentido, lo más recomendable para hidratarse sería beber principalmente agua y evitar líquidos azucarados que se ha demostrado reducen la VFC de forma aguda (22). Sin embargo, el consumo de zumos de frutas parece que podría ayudar a mantener la VFC en unos niveles adecuados, especialmente los valores nocturnos (23). En este sentido, también es bastante consistente en la literatura el efecto negativo que el consumo de alcohol tiene en la VFC, incluso después de la ingesta de dosis bajas o moderadas (24, 25).
Mientras tanto, la evidencia sobre la influencia de macro y micronutrientes en la VFC no es tan prolija. En relación a la ya relatada influencia negativa de las bebidas azucaradas, se asume que los aumentos agudos de la glicemia producen una reducción rápida de la VFC que parece estar relacionada a la hiperinsulinemia subsecuente y al aumento de la actividad simpática asociado (26). De esta forma, podríamos sugerir que el consumo de carbohidratos de bajo índice glucémico podría ser una estrategia adecuada desde un punto de vista de la salud cardiovascular para mantener los niveles de modulación vagal. Esto podría explicar la relación encontrada en un estudio descriptivo entre el consumo frecuente de fruta y la VFC (27). Ya del efecto del consumo de proteínas y grasas en la VFC no parece que haya evidencias relevantes hasta la fecha. Por lo tanto, podríamos sugerir que el consumo excesivo de carbohidratos y azúcares, especialmente cuando produce picos de insulina, podría ser el mayor modulador de la VFC de todos los macronutrientes descrito en la literatura científica.
Por último, en relación a los micronutrientes, la evidencia es poca e inconsistente para las vitaminas y los minerales estudiados hasta la fecha. Podríamos sugerir que parece plausible que déficits de vitamina D y B-12 pueden asociarse a valores reducidos de VFC; y que la suplementación de zinc durante el embarazo y la infancia hasta los cinco años podría tener un efecto positivo (28). Sin embargo, el número reducido de estudios y las discrepancias metodológicas de los mismos no nos permiten ser más rotundos con la actual evidencia. Por lo tanto, nuevos estudios deberán confirmar estos hallazgos preliminares.
La proporción de la población que informa seguir una dieta basada en plantas (DBP) se sitúan actualmente entre el 5-10% en los países desarrollados. Bajo el paraguas de DBP tenemos varias opciones que van desde la exclusión total del consumo de carne a matices donde se utilizan algunos productos de origen animal como la leche, el huevo o el pescado. Cuando de forma genérica nos referimos a una DPB se alude a que gran parte de la ingesta dietética proviene de fuentes vegetales. El veganismo, vegetarianismo o las dietas con predominancia en alimentos vegetales han venido para quedarse, y para mi, en contra de lo que muchos compañeros puedan pensar, creo que es una opción formidable para la salud, y para el contexto social y medioambiental en el que actualmente vivimos. Nos cuesta ver las cosas y sacar el lado bueno, nos cuesta desafiar nuestras propias creencias, flexibilizarlas y hacerlas participe de lo que la ciencia dice para formar una opinión fundamentada. Me guste o no me guste, lo siga o no lo siga, esto no es cuestión de una opinión basada en mis creencias sino de un hecho que cada vez está siendo más evidenciado científicamente. No quiero convencerte de que basar tu dieta en plantas es la mejor opción, quiero que conozcas porqué te lo digo y que seas tú mismo quien elijas.
Pero como te decía, y por darte algunos datos, en España, se estima que el 7,8% de la población española mayor de 18 años es vegana o vegetariana. Por tanto, ante una manera de alimentarse que crece, es hora de tomar acción y en vez de intentar romper tu mente si quieres hacer un DBP, lo que debo y debemos los profesionales es hacer que tu elección alimentaria la hagas de la mejor forma posible. Para esto debes, sin sesgos, introducirte en la mente de un vegano y saber por qué puede elegir serlo. La mayoría buscan el bienestar animal, y también la mejora de la salud. Cuando imparto formación a futuros nutricionistas o a otros compañeros, siempre digo lo mismo, si queremos que un deportista adopte un determinado comportamiento, lo primero que debemos es brindar o darle opciones y fundamentos, reconocer sus sentimientos y perspectivas. Si llegas a mi consulta como deportista que quieres probar el veganismo y me rio de ti, estoy literalmente cagándome mi profesión, rompiendo el código deontológico, tirando la ciencia y lo peor, mostrando una falta de empatía y sensibilidad tremenda. Por tanto, lo primero es adoptar una mente abierta y dejar de pensar que no puedes ser vegano y atleta; como se suele decir, para muestra un botón. Tenistas como Novak Djokovic, Venus Williams, Serena Williams, jugadores de la NBA Chris Paul, Diana Tausari, jugadores de la liga Nacional de Fútbol americano como Derrick Morgan, o boxeadores como David Haye y el legendario Mike Tyson cuando hizo su ético regreso a sus 54 años tras diez años de realizar una DPB. Medallistas olímpicos como Rebeca Soni, Meagn Duhamel o uno de los mejores deportistas olímpicos del atletismo, Carl Lewis quien atribuyó sus actuaciones a un estilo de vida vegano y una DBP. Sino lo recuerdas, ganó diez medallas olímpicas (nueve oros). Lewis Hamilton, seis veces campeón del mundo de Fórmula una también sigue una dieta basada en plantas. Arnold Schwarzenegger, reconoció como no era necesario comer carne para ganar músculo, siguiendo actualmente una DBP. Sin embargo, esto no es nada nuevo, aunque alguno nos lo quieran traer como un nuevo movimiento que acompaña al mundo. Los atletas basados en plantas han existido desde los gladiadores romanos cuya dieta era fundamentalmente basada en plantas (cebada, trigo, etc.) como se determinó en un estudio que analizó la composición de sus huesos.
Según la teoría de autodeterminación podríamos más que prohibir enseñarles los pros y los contras, no para que la dejan de hacer sino para que su elección sea lo más segura y adaptada posible a su rendimiento. Esto es aplicable a cualquier patrón de dieta. Una alimentación basada en plantas puede tener pros y contras para el atleta, no es no hacer, es hacer de la mejor forma posible. En cuanto a la salud, sabemos de muchos de los beneficios de las DBP como la reducción de riesgo cardiovascular, diabetes tipo II, cáncer, hipertensión, etc. El primer problema que podemos encontrar es que la dieta esté mal planificada. Claro, este es problemático, seas vegano, vegetariano o omnívoro. Si tu dieta la “construyes” mal, entonces seguro aparecerán deficiencias o tomarás cantidades elevadas de alimentos procesados para veganos, ricos en grasas de mala calidad y azúcares muchos de ellos, siendo por tanto negativa.
También es importante reconocer que en las DPB existe una mayor cantidad de algunos compuestos como los taninos, fitatos y las fibras, que pueden estar interfiriendo en la absorción de nutrientes importantes como por ejemplo el hierro y el zinc. Este compuesto se encuentra de forma natural en los alimentos de origen vegetal, por ejemplo, las legumbres, nueces, granos, bebidas como el café o el té contienen de forma natural taninos. Los fitatos presentes en cereales o semillas, pueden limitar la absorción de calcio, magnesio, zinc o hierro. Por último, las fibras dietéticas disminuyen la absorción de nutrientes y aumenta la saciedad. Si bien, todo esto a priori te pueden hacer pensar que mejor no tomarlos, su papel en diferentes aspectos relacionados con la salud es importante. La fibra, por ejemplo, sabemos es un gran aliado de nuestra salud, favoreciendo el crecimiento de nuestras bacterias intestinales y la producción de diferentes compuestos beneficiosos a partir de ellas. El efecto saciante también las hace interesantes en dietas de control de peso, sin embargo, debemos tener precaución en deportistas con el fin de asegurar que el consumo energético sea el adecuado para la demanda que requieren.
Proteínas
Quizás existe una tremenda obsesión con la ingesta de proteína. No lo estoy quitando valor, que lo tiene, lo que estoy diciendo es que enfatizamos demasiado su consumo sin quizás, tener en cuenta el resto. Cuando nos trasladamos a DPB, esta preocupación parece multiplicarse. Alerta ¡proteína vegetal es de mala calidad! ¡proteína vegetal no te hará campeón!¡Proteína vegetal no te ayudar a ganar masa muscular! Antes de entrar a discutir todo esto, déjame que te enseñe un gráfico tomado de un artículo científico.
Como tienes en la gráfica, la mayor parte del mundo obtiene su proteína de fuentes vegetales. Es solo en América, Europa y Oceanía donde es mayor el consumo de carne. Me gustaría que mires África, y ahora que pienses en algunos de sus corredores. No creo que puedas cuestionarte que mayor proteína vegetal da lugar a un menor rendimiento. Pero más allá de mi propia interpretación de la gráfica ¿Qué sabemos de la proteína vegetal frente al animal?
Tradicionalmente existen varios factores que nos indican “cuánto de buena” es una proteína. Uno importante es la absorción, es decir, cuántos de los aminoácidos que componen las proteínas, al digerirlas, absorbemos. Parece que las proteínas vegetales se absorben menos eficazmente, quizás de nuevo a algunos de sus conocidos como anti nutrientes presentes en ellas. Es interesante saber que cuando nosotros despojamos de su matriz (es decir el resto de componente no proteicos) a la proteína vegetal, los niveles de absorción son similares a los animales. La velocidad de absorción (cuánto de rápido pasan a la sangre los aminoácidos) también parece ser menor en las proteínas vegetales. En cuanto a la calidad de la proteína, esta hace referencia al contenido en aminoácidos esenciales, o lo que es lo mismo, aquellos debemos ingerir dado que no somos capaces de sintetizar. De forma general, el contenido de estos aminoácidos en las proteínas vegetales es más bajo que en las de origen animales. Sin embargo, diferentes proteínas vegetales como soja, arroz integral, canola, guisante, maíz o papa tienen un elevado contenido de aminoácidos esenciales y cumplen los requisitos recomendados por la OMS/FAO/OMS. Entre los aminoácidos que componen las proteínas, la leucina sabemos es quien más fuertemente actúa encendiendo la síntesis de proteínas en tu músculo y el crecimiento muscular. Aunque el contenido en este aminoácido en muchas proteínas vegetales es inferior al recomendado otras muchas como la soja, canola, guisante, arroz integral, patata son superior, incluso el porcentaje de leucina del maíz es superior al que tiene la propia proteína de suero de la leche, proteína que tradicionalmente ha sido considerada la que tienen un mayor potencial anabólico. Sin embargo, algunos investigadores ya especulan que teniendo en cuenta el entrenamiento sensibiliza al músculo a la acción de la leucina, quizás esto hace sea necesaria menos cantidad; de aquí te puedes llevar una gran idea, el entrenamiento es el factor primordial, mientras que la fuente de proteína incluso cuando tomarla es secundario al considerar las adaptaciones al entrenamiento.
También seguro que conoces muchas proteínas vegetales son deficientes en uno o más aminoácidos esenciales, normalmente tienen un bajo contenido en lisina y/o metionina en comparación con los animales. Esto hizo catalogarla equívocamente como completas o incompletas. Si bien estos aspectos son importantes, las diferencias existentes en la composición de aminoácidos pueden ser compensadas, al menos en parte, aumentando la cantidad de la proteína ingerida o fuente de proteína y al mezclar o consumir diferentes fuentes vegetales a lo largo del día. Por ejemplo, sabemos que el maíz, cáñamo, arroz integral, la soja o los guisantes tienen un bajo contenido en lisina y/o metionina. Si combinamos maíz cáñamo o arroz integral (bajos en lisina y alto en metionina) con guisante o soja (bajo en metionina y alto en lisina), se genera una mezcla equilibrada de aminoácidos. La ciencia hoy no nos dice que si tomas suficiente proteína vegetal tu masa muscular o tu rendimiento será peor.
Por ejemplo, un metaanálisis concluyó que la suplementación con proteína animal o vegetal no tienen un impacto significativo en las ganancias de masa magra o fuerza tras el entrenamiento de fuerza. Incluso, un reciente artículo mostró como no existían diferencias entre la masa magra o la fuerza durante un periodo de entrenamiento de fuerza mientras se consumía una DBP o omnívora. Por tanto, si lo que te preocupa es que comer proteína vegetal arruinará la ganancia de masa muscular derivadas del entrenamiento, estate tranquilo, los estudios muestran resultados similares. Recuerda que, si entrenas y consumes una cantidad total diaria de proteína de aproximadamente 1,6 g por Kg de peso corporal y día, esto te será suficiente siendo la fuente de proteína irrelevante.
Dicho esto, creo que el primer enfoque que debes seguir no es ir a buscar la proteína vegetal en un bote, revisa primero que fuentes de proteínas vegetales podemos encontrar e incluso, si es vegetariano flexible, que fuente animales puede adoptar introducir (ej. leche, yogur, queso…). Creo algo clave para asegurar un adecuado consumo es asegurar consumir suficiente energía. Sabemos que los deportistas ya consumen gran cantidad de proteínas debido al alto consumo de energía de sus dietas. Si miramos estudios con deportistas donde se ha mirado su ingesta, se puedo ver claramente esta correlación, más energía consumida, también, más proteína consumida; es poco probable que una proteína de menor calidad comprometa a una deportista cuando el consumo diario total es mayor a 1,6 g por Kg de peso corporal. Además, tu al comer no comes un puñado de guisantes, comes comidas mixtas con diferentes proteínas que aportan diferentes cantidades y perfiles de aminoácidos. En el caso que tus necesidades proteicas sean muy elevadas, no podemos descartar el uso de suplementos a base de proteína vegetales donde encontrarás desde mezclas en polvo para hacer batidos, barritas y otros productos.
Quizás deberías prestar más atención a la ingesta de proteínas en los momentos donde busquemos mejoras de la composición corporal y nuestro consumo de energía se pueda ver reducido. Aquí consumir mayores cantidades de proteína vegetal de diferentes fuentes, podría ser más importante. Por terminar este apartado, quisiera quitarte el miedo infundado durante muchos años a la soja y sus isoflavonas. Hoy los diferentes estudios en humanos no apoyan toda esa lluvia a acciones negativas que parecía desarrollar la soja en el tejido mamario, aumento de los estrógenos, descenso de la testosterona en hombres, etc. Un metaanálisis reciente muestra que no existe evidencia para clasificar a las isoflavonas como disruptores endocrinos. Dicho esto, y desmitificando a la proteína en el contexto de una DBP, algunas ventajas de esta dieta es el fácil consumo elevado de carbohidratos, antioxidantes y polifenoles, reducción de la ingesta calórica total (esto no tiene porque ser positivo, depende del escenario), mayor consumo de fibra (depende de cuándo puede ser positivo o negativo) y ser una dieta más sostenible. La DBP aporta un gran contenido de polifenoles y antioxidantes, lo que disminuye el estrés oxidativo y regula los procesos inflamatorios que se pueden dar posteriores al ejercicio, mejorando así la recuperación y salud del deportista. Por el contrario, tenemos que conocer que puede comprometer la ingesta de algunos micronutrientes que son fundamentales como hierro, zinc, calcio, vitamina D comenta algunos estudios, yo de eso no me preocuparía tanto sino más bien de tomar cada día el sol, yodo, vitamina B12 y otros nutrientes como la creatina, omega 3, beta-alanina y proteínas.
En cuanto a la cantidad de carbohidratos, al estar muy bien representados en las DBP esto hará más fácil cubrir las recomendaciones, asegurando concentraciones óptimas de glucógeno y así la aparición de fatiga temprana durante el ejercicio. Algunos estudios han observado cómo la ingesta de barritas deportivas a base de lentejas, con un bajo índice glucémico, antes de un partido de fútbol simulado mejoraba el rendimiento incluso en otros estudios mostraron mejor preservación del glucógeno muscular durante el partido simulado en comparación con una comida a base de patatas y huevos. No todos los resultados han sido similares, tendremos que esperar a ver más resultados. Como te decía, la fibra es muy interesante para la salud, pero en el contexto del rendimiento deportivo una elevada ingesta previa a una competición puede generar problemas gastrointestinales. Además, la mayor saciedad puede hacernos incurrir en no ingerir una adecuada cantidad de energía, lo que podría llevar a problemas de salud y rendimiento. Es importante tener esto en consideración.
Además, las grasas esenciales son un elemento fundamental de nuestra dieta. Una de las grasas estrellas del equipo actualmente son las que se conocen como ácidos grasos poliinsaturados omega 3. Este tipo de grasas necesitamos consumirlas dado no sintetizamos lo suficiente. Como ya vimos, dentro de los ácidos grasos esenciales, tenemos a los derivados del ácido alfa linolénico (ALA) y los derivados del ácido linoleico. Nuestras células, a partir del ALA producen los dos principales ácidos grasos omega 3, el EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico). El ALA lo puedes encontrar en diferentes tipos de semillas, nueces, aceites vegetales, el EPA y DHA fundamentalmente en pescado y mariscos. El problema se encuentra en que las DPB, sobre todo en veganos y vegetarianos, el contenido de EPA y DHA es bajo. Además, la conversión de ALA a estos ácidos grasos es bastante ineficiente y variable, dependiendo del sexo, estado de salud, composición de la dieta, etc. incluso su síntesis puede estar afectada si el consumo de linoleico es muy elevado. Sin embargo, no parece existir riesgo de deficiencia en adultos, lo que podría deberse al promedio más elevado de consumo de ALA. No existe una ingesta diaria recomendada de EPA o DHA por lo que parece prudente al menos, dado sus efectos beneficiosos, consumir suficiente ALA.
Pasando al territorio micro, todos los micronutrientes, con excepción de la vitamina B12, pueden encontrarse en cantidades adecuadas en una DBP. Sin embargo, y como ya te comenté, se debe prestar atención al hierro, zinc y calcio. La cobalamina o vitamina B12 es un nutriente esencial, y como ya hemos visto varias veces, esto implica que debemos tomarla por la dieta. Dado solo se encuentra en alimentos de origen animal (carne, huevos, lácteos), si eres vegano o vegetariano, debes incorporarla a través de un suplemento. Es cierto que existen cantidades muy pequeñas en levaduras nutricionales o en algunas algas como nori está presente, además también la puedes tomar a través de alimentos fortificados (bebida de soja, almendra…) pero la cantidad o la variabilidad de ella hacen necesario la suplementación. Repito, debes de suplementarte con cianocobalamina en el caso de que tu alimentación sea vegana o vegetariana. Su deficiencia es muy peligrosa, dando lugar a alteraciones del sistema nervioso central, alteraciones en la formación de glóbulos rojos (anemia megaloblástica), producción deficiencia de metionina (implicada en la síntesis de creatina) todo lo que limita tu salud y también tu rendimiento.
El hierro, como ya vimos, es un micronutriente fundamental para la salud y el rendimiento. Ni por exceso ni por defecto es bueno. Los alimentos de origen vegetal contienen hierro no hemo. Como recordarás este es menos biodisponible a lo que se le suma la interferencia que los fitatos u otras sustancias presentes en una DBP pueden producir. Sin embargo, el consumo de hierro en una DBP puede ser adecuado y elevado, lo que, sí debemos de controlar su biodisponibilidad y, por tanto, sería conveniente elevar el contenido de hierro de la dieta (32 mg al día para mujeres y 14 mg/ día para hombres que realizan DPB). El uso de sustancia que favorecen la absorción como el hierro es interesante. Al igual que ocurre con el hierro, las fuentes vegetales de zinc son menos biodisponibles por la presencia de anti nutrientes, lo que puede hacer las necesidades sea mayores si realizas un DBP (50% más de zinc). Diferentes técnicas culinarias mejoran la biodisponibilidad de este mineral, como el remojo, la germinación, fermentación o el uso de ácidos orgánicos como el cítrico. Tanto para el hierro como para el zinc, los alimentos fortificados también son una buena elección. Un mineral al que, con razón a sus funciones, se le presta mucha atención es el calcio. Parece como si beber leche de vaca fuera la única manera de tomar calcio a través de la dieta. Sin embargo, aunque el calcio, aunque menos biodisponible, también se encuentra en los alimentos de origen vegetal. De nuevo, los fitatos y la fibra, y sobre todo los oxalatos, son los que interfieren en su absorción en las DBP. Algunos vegetales, como la col, brócoli, coliflor, no contienen oxalatos y son una buena fuente de calcio. En cuanto a la vitamina D, me preocuparía tanto en una persona que realiza DPB como en un omnívoro. Como ya vimos la deficiencia es común y el principal factor, no es lo que comas sino la exposición al sol. Otra vitamina que emerge en importancia es la K. De las dos activas, la K1 (filoquinona) se encuentra en aceite vegetales y vegetales verdes, mientras que la K2 (menaquinona) son en su mayora de origen bacteriano, aunque una pequeña parte (manaquinona 4) se puede formar a partir de la vitamina K1. Por tanto, parece seria suficiente con la DPB para suplir las necesidades de MK-4.
Una vez explicado todo esto, me queda decirte que si eres deportista profesional y sigues un DBP te puedes beneficiar del uso de algunos suplementos como la creatina o la beta alanina. Sabemos que el contenido de creatina muscular en vegetarianos es menor que en omnívoros, lo que les hace que tengan una mayor respuesta a la suplementación. En cuanto a la beta-alanina, cuando la consumes se produce en tu músculo carnosina. La carnosina es un amortiguador intracelular del pH. Es decir, cuando hacemos ejercicio de elevada intensidad, se sabe que el interior de nuestras células musculares se vuelve más ácido. Esto se relaciona con una mayor fatiga y, por tanto, deterioro del rendimiento. Sin embargo, nuestra fisiología tiene mecanismo que controlan el pH extracelular e intracelular. En este último caso, la carnosina ayuda a ello. Aunque producimos de forma endógena beta alanina, al estar presente fundamentalmente en alimentos de origen animal, su ingesta es mejor y el contenido de carnosina muscular en vegetarianos también. Por tanto, en algunos escenarios dentro del rendimiento deportivo, puede ser interesante tomarla.
Para terminar, lo que tengo claro, es que si entras en la cocina de un atleta vegano, seguro que el aspecto es mucho mejor que el de otros atletas, yo diría que un mejor punto de partida para comenzar. Lo que tu debes hacer es llenar los posibles vacíos que encuentres informando de las posibles deficiencias a cubrir y cómo podemos obtener la suficiente cantidad de nutrientes. Cuida la ingesta de algunos de los nutrientes comentados en este artículo y aprovecha las bondades de una dieta basada en plantas.
Óscar Picazo
El folato, ácido fólico, o vitamina B9 es es sobre todo conocido por su papel protector para la prevención de defectos del tubo neural en la gestación. Sin embargo, también es importante para la prevención del riesgo cardiovascular.
Introducción
El folato o vitamina B9 es una vitamina hidrosoluble como el resto de vitaminas del grupo B. Esta vitamina es conocida sobre todo por la efectividad de la suplementación durante la gestación para la prevención de defectos del tubo neural. De hecho, esta es probablemente una de las intervenciones con mayor nivel de evidencia que podemos encontrar en el ámbito nutricional, como demuestra un meta-análisis de Cochrane en el que la reducción del riesgo de defectos del tubo neural es de un 69%, con una alta calidad de los estudios.
El papel de la vitamina B9 no se limita no obstante a la gestación, ya que forma parte clave del propio ciclo del folato, vinculado a la metilación y a vitaminas como la B6 y B12. Cuando ese ciclo no funciona de forma correcta, se puede producir la acumulación de homocisteína, estando niveles elevados de esta sustancia asociados con un mayor riesgo cardiovascular. Se estima que unos dos tercios de las personas con niveles elevados de homocisteína están relacionados con una baja ingesta de alguna de las tres vitaminas, especialmente de folato.
Homocisteína y riesgo cardiovascular
La vinculación entre homocisteína y riesgo cardiovascular es conocida. Esta sustancia ha sido una de las más estudiadas, junto con los niveles de lipoproteínas, en relación al riesgo de enfermedad cardíaca. A pesar de haberse encontrado una asociación entre niveles elevados de homocisteína y mayor riesgo cardiovascular, la relación causa-efecto no está del todo clara y no se ha establecido aun si se trata de un agente causal o bien de un marcador de riesgo. Se piensa que podría estar relacionada con las propiedades anticoagulantes de la sangre, o con un aumento del estrés oxidativo.
Se ha comprobado por ejemplo que, en pacientes con hipercolesterolemia, el riesgo de aterosclerosis es tres veces mayor en aquellos con concentraciones elevadas de homocisteína frente a los que tienen concentraciones bajas. Además, se ha observado que la función del endotelio vascular está deteriorada en aquellas personas con mayores concentraciones de homocisteína en sangre. Esto implica que las arterias no pueden ejercer su función de dilatación y contracción de forma adecuada.
Folato y salud cardiovascular
Si bien la relación entre ingesta de folato y niveles de homocisteína es clara, lo verdaderamente importante es verificar si la suplementación o una dieta rica en folato se asocia con menor riesgo de eventos cardiovasculares o marcadores. La suplementación con 5g diarios de folato frente a placebo, durante seis semanas, fue capaz de mejorar la función endotelial y reducir los niveles de homocisteína plasmática en un ensayo clínico con 890 voluntarios con hiperhomocisteinemia. Un meta-análisis con resultados procedentes de 10 ensayos clínicos con 2.052 sujetos encontró que la suplementación con folato fue capaz de reducir el engrosamiento arterial como factor asociado a la aterosclerosis, otro factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular. Otro meta-análisis sobre el papel de la suplementación con vitaminas o minerales para la prevención del riesgo cardiovascular, encontró que la suplementación con folato es una de las pocas capaces de reducir el riesgo cardiovascular, junto con la suplementación de folato y vitaminas del grupo B para el ICTUS.
Individualización de la pauta nutricional o de suplementación
Existen diversos condicionantes alrededor de la ingesta de folato, que pueden aconsejar a una aproximación individualizada en cuanto a la dosificación. Se sabe que hay polimorfismos como el C677T que afectan al último paso que transforma el folato dietético en la sustancia activa para el organismo, el 5-metil-tetrahidrofolato. Estas diferencias genéticas afectan al rendimiento de este paso, cuya eficiencia puede estar reducida hasta en un 70% aproximadamente. Esto hace que existan diferencias entre las formas de suplementos con ácido pteroil-glutámico (ácido fólico) y las formas que contienen L-metil folato o 5-metil-tetrahidro folato. Las recomendaciones generales de ingesta dietética son de 400 microgramos diarios de folato. Como hemos visto en un ensayo clínico anterior, se usaron dosis de hasta 5 gramos diarios de folato para reducir los niveles de homocisteína en circulación. Fuera de estas dosis muy elevadas de ataque, se podría usar dosis de mantenimiento de 400 microgramos al día, junto con una dieta rica en folato, para individuos con variantes poco eficientes del gen de la 5-metil-tetrahidrofolato reductasa, y dosis de apoyo de 200 microgramos al día para los individuos con variantes de eficiencia normal.
Sabemos que la suplementación debe ser siempre el último recurso tras la optimización de la dieta, salvo casos específicos. Hay que tener en cuenta que puede ser difícil alcanzar los 400 microgramos diarios de ingesta de folato dietético, incluso con una ingesta elevada de verduras. A nivel poblacional, la deficiencia de folato es muy prevalente, tal y como demuestran estudios como ENIDE (entre un 76 y un 94% de la población española en riesgo de deficiencia dietética) o el estudio ANIBES, con un panorama incluso peor, superando la prevalencia de la deficiencia dietética de folato el 90% de la población. A esto podemos sumar el efecto de la técnica culinaria donde la cocción supone el arrastre de la mayor parte del folato dietético en el medio acuoso, que suele desecharse. El uso de técnicas como el vapor u otras que eviten el arrastre en agua de los folatos, pueden aumentar dramáticamente la ingesta dietética de esta vitamina. Una alternativa muy rica en folato es el hígado de rumiantes, aunque su aceptación por parte del consumidor es baja.
Conclusiones
La vinculación de una ingesta adecuada de folato con el riesgo cardiovascular no tiene el máximo nivel de evidencia, pero existen indicios que apuntan a un papel de esta vitamina en la prevención del riesgo cardiovascular. Aun no estando del todo demostrada la vinculación causal de la homocisteína con el riesgo de eventos cardiovasculares, si que se conocen mecanismos por los que la hiperhomocisteinemia se asocia a disfunción endotelial y estrés oxidativo en la pared arterial. El folato es además clave para el buen funcionamiento acoplado de su propio ciclo junto con el de metilación, en combinación con otras vitaminas como B6, B12, B2, colina o betaína. La prevalencia de la deficiencia nutricional de folato en la población española es elevada, alcanzando menos del 20% de la población según los estudios, una ingesta calibrada de 400 microgramos diarios. Una dieta rica en verduras, en hígado de rumiantes si es aceptada por el paciente, o el apoyo suplementario de dosis de un 50% o 100% de la IDR, pueden ser estrategias en la prevención del riesgo cardiovascular o la mejora de los niveles de homocisteína en sangre.
Raúl Domínguez y Fernando Mata
Zumo de remolacha ¿Un superalimento para la población deportista?
Actualmente, la mayoría de las personas que realizan ejercicio físico buscan optimizar las adaptaciones del entrenamiento para mejorar
el rendimiento deportivo, pero también existen otras motivaciones que incluyen tanto la mejora de la apariencia física como parámetros relacionados con el estado de salud. En este sentido, debemos tener presente que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo de oxígeno máximo (VO2máx) es el parámetro que mejor se relaciona con la capacidad funcional y el estado de salud de una persona.En este contexto, intentar obtener los máximos beneficios de los programas de ejercicio físico quedan justificados y recurrir a planes de entrenamiento planificados por profesionales cualificados o realizar intervenciones nutricionales periodizadas en función de dichos planes de entrenamiento son aspectos que deberían ser inherentes a la práctica de ejercicio físico. A nivel nutricional, más allá del indudable efecto que han demostrado tener la manipulación de la ingesta de macronutrientes en relación al objetivo de las distintas sesiones de entrenamiento, especialmente evidente en relación a la manipulación de la ingesta de hidratos de carbono en función de las características de las sesiones de entrenamiento de la resistencia cardiorrespiratoria y de la ingesta de proteínas al finalizar entrenamientos caracterizadas por una alta carga mecánica y/o la persecución de favorecer un balance nitrogenado positivo. Aquí se encuentran los suplementos deportivos como un medio útil de optimizar las adaptaciones al entrenamiento deportivo. De este modo, y atendiendo a los criterios de Seguridad, Efectividad y Legalidad (SEL), los deportistas pueden optar por el uso de suplementos deportivos.
Según instituciones de referencia como pudiera ser el Comité Olímpico Internacional (COI) o el Instituto Australiano del Deporte (AIS) existe una serie de suplementos deportivos que han demostrado tener un nivel de evidencia científica elevado sobre su capacidad de mejorar el rendimiento deportivo. En dicho listado se incluye suplementos deportivos cuyo consumo tiene una elevada prevalencia entre la población deportista entre los que se encuentran la creatina, cafeína, bicarbonato sódico y beta alanina. Sin embargo, recientemente se ha incluido otros dos suplementos como son el glicerol y la suplementación con nitrato o zumo de remolacha. Sin duda alguna, en ese limitado listado, el suplemento de zumo de remolacha tiene un gran impacto al tratarse de un suplemento que podría provenir de un superalimento para los deportistas que sería el zumo de remolacha.
¿Por qué zumo de remolacha?
Desde pequeños existe un alimento al que todos le hemos podido dar una serie de “poderes” relacionados con la “fuerza” y el “vigor”, este alimento seguro que ya sabes que son las espinacas popularizadas por el legendario Popeye. La cuestión aquí sería si sí puede tener algo en común el zumo de remolacha y las famosas espinacas de Popeye. Si miras las tablas de composición de alimentos comprobamos que ambos alimentos (la remolacha y las espinacas) son ricos en nitrato inorgánico; por lo que, realmente el elemento mágico que hay detrás de ambos alimentos y, en parte de los efectos beneficiosos de las dietas vegetarianas sobre la salud cardiovascular, podría ser el nitrato.
El nitrato es un compuesto que no desempeña ninguna función fisiológica. Sin embargo, como se aprecia en la Figura 1, una vez ingerido, el nitrato contenido en alimentos ricos en este compuesto (ver tabla) se reducen en la cavidad oral a nitrito. Este proceso es llevado a cabo por la acción de bacterias anaeróbicas residentes en nuestra boca. Posteriormente, por acción de los ácidos estomacales, los nitritos son transformados en óxido nítrico. Por tanto, el resultado de final de la suplementación con zumo de remolacha u otros alimentos ricos en nitrato es un incremento de los niveles plasmáticos de nitrito y de óxido nítrico.
Además, en situaciones de acidosis o de hipoxia (situaciones inherentes a la práctica de actividad física, especialmente a elevada intensidad) el nitrito es reducido a óxido nítrico.
Además, en última instancia, lo que se busca al suplementar con zumo de remolacha es recurrir a un suplemento con un alto contenido en nitrato que tiene como efecto un incremento de los niveles de óxido nítrico. A diferencia del nitrato, el óxido nítrico tiene importantes funciones fisiológicas entre las que se encuentran la dilatación vascular, lo que conlleva una reducción de los niveles de presión arterial, un incremento de la perfusión muscular durante la práctica de ejercicio físico y del flujo sanguíneo a nivel cerebral, aumento de la biogénesis mitocondrial, eficiencia mitocondrial y potenciación de la contracción muscular. Todos estos efectos del óxido nítrico son los que se encuentran detrás del efecto ergogénico de la suplementación con zumo de remolacha.
Una importante pregunta llegados a este punto es por qué zumo de remolacha mejor que otros alimentos ricos en nitrato o con sales de nitrato. La respuesta se debe a que los concentrados de zumo de remolacha es el alimento con un mayor contenido en nitrato y, además, la remolacha contiene otros compuestos fenólicos entre los que se encuentran las betaínas que podrían ayudar a los procesos de reducción del nitrato. De este modo, ha quedado comprobado que un suplemento de zumo de remolacha incrementa en mayor medida los niveles de nitrito y óxido nítrico (así como el rendimiento) con respecto a la misma cantidad de nitrato aportada en un suplemento de sales de nitrato
Efectos de la suplementación con zumo de remolacha sobre la producción de fuerza y potencia muscular
La producción de fuerza y potencia muscular no es un objetivo exclusivo de modalidades deportivas en los que se buscan desplazar cargas lo más altas posibles (por ejemplo, halterofilia o powerlifting) o provocar altos picos de fuerza en momentos muy breves de tiempo (por ejemplo, saltos, cambios de dirección, golpeos…) sino que los incrementos de estos niveles permite mejorar el rendimiento en modalidades de resistencia cardiorrespiratoria (gracias a una mejora de la economía y de la eficiencia energética) y permite mantener la composición corporal y retrasar los la pérdida de masa muscular en que acompaña a la edad y conocida como sarcopenia.
Por ejemplo, recientemente se ha comprobado que la suplementación con zumo de remolacha es capaz de mejorar la producción de potencia ante una carga del 70% de 1 RM en el ejercicio de press de banca 2.Del mismo modo, durante la realización de un ejercicio de sentadilla en un dispositivo que provoca una sobrecarga excéntrica por medio de tecnología inercial, se ha reportado que la suplementación con zumo de remolacha mejora tanto los niveles de potencia excéntrica como los de potencia concéntrica ante distintas inercias. Estos resultados son especialmente relevantes a nivel de rendimiento atlético, ya que, permiten la capacidad de producir unos mayores niveles de fuerza ante una misma carga. De este modo, las mejoras en los niveles de potencia ante una misma carga en un ejercicio de press de banca podría tener una transferencia directa en un ejercicio de lanzamiento de peso en la que el lanzador busca alcanzar la máxima velocidad al finalizar la ejecución técnica ante los 7,125 kg de una bola de peso. Mientras que la mejora en la producción de potencia excéntrica y concéntrica durante una sentadilla permitiría alcanzar una mayor altura de vuelo durante un salto en un deporte colectivo, así como minimizar el impacto de la carga en el aterrizaje. Más allá del rendimiento neuromuscular, se ha comprobado que la mejora en la capacidad de producción de potencia muscular, tiene lugar una mejora en la fuerza resistencia. De este modo, se ha comprobado que la suplementación con zumo de remolacha mejora el número de repeticiones realizadas hasta el fallo con cargas del (60-80% de 1 RM) en el ejercicio de press de banca 2,4 o en una sesión que integra press de banca y sentadilla.
Efectos de la suplementación con zumo de remolacha sobre esfuerzos con un alto componente glucolítico
Muchos deportes se caracterizan por tener unas altas demandas del metabolismo glucolítico debido a que las demandas del deporte requieren la realización de esfuerzos de alta intensidad (superiores a los 6 segundos e inferiores al minuto) que pueden ser repetidos (deportes de combate o colectivos o metodologías de HIIT y variantes del Tabata realizados en salas de fitness, por ejemplo) o no (pruebas de 200-400 metros en atletismo, por ejemplo). El test de Wingate es un test de 30 segundos en los que ante una misma carga (aproximadamente el 7,5% de la masa corporal), un sujeto debe intentar alcanzar los mayores niveles de potencia en el menor tiempo posible y mantener los mayores niveles de potencia posible hasta la finalización de la prueba. Dicha prueba se considera el gold estándar en la valoración del rendimiento glucolítico o, como suele referirse más en el ámbito de las ciencias del deporte, anaeróbico.
En distintas investigaciones se ha comprobado que la suplementación con zumo de remolacha tiene un efecto positivo a la hora de mejorar los máximos niveles de potencia durante un test de Wingate y un mayor rendimiento en la primera parte del test, sin provocar un rendimiento inferior en la parte final del mismo. Del mismo modo, dado que este tipo de esfuerzos de alta intensidad han demostrado una capacidad de provocar altos niveles de fatiga, en una investigación se valoró si ante el posible mayor rendimiento que tiene lugar con la suplementación pudiese afectar a los niveles de fatiga. Esta pregunta de investigación tiene una implicación práctica muy importante en la programación del entrenamiento deportivo. De este modo, los períodos de recuperación se programan en base a la carga de entrenamiento y es el motivo por el que, ante mayores volúmenes de entrenamiento, los períodos de recuperación posteriores deben incrementarse para evitar la instauración de un síndrome de sobreentrenamiento.
Para ello, se valoró la fatiga por medio de la valoración de la potencia y la altura de vuelo en un salto con contramovimiento (CMJ) antes y después de la realización de un test de Wingate, comprobándose que la suplementación con zumo de remolacha mejoró el rendimiento en el test de Wingate sin afectar a los niveles de potencia y altura de vuelo posteriores al esfuerzo. Estos resultados sugieren que la suplementación con zumo de remolacha podría mejorar el rendimiento y, por tanto, incrementar la carga de entrenamiento sin afectar a los niveles de fatiga post-esfuerzo y no requerir de modificaciones en los períodos de recuperación.
Efectos de la suplementación con zumo de remolacha sobre la resistencia cardiorrespiratoria
Los deportes de resistencia cardiorrespiratoria incluyen a todas aquellas modalidades que se desarrollan a una intensidad submáxima, es decir, a una intensidad inferior al VO2máx si bien, en esfuerzos continuos de una duración comprendida entre 1 y 5 minutos (pruebas de 800 y 1500 metros en atletismo), se engloban dentro de este tipo de modalidad a pesar de desarrollarse a intensidades superiores a la que se alcanza el VO2máx. En este tipo de modalidades, además del VO2 máx los umbrales ventilatorios (primer y segundo umbral ventilatorio), así como la economía y eficiencia energética y el componente lento del VO2 son factores que pueden limitar el rendimiento.
La economía es un parámetro que expresa el VO2 que un sujeto presenta ante un ejercicio a una determinada intensidad.
Su relación con la eficiencia energética es directa, ya que, el gasto energético es el producto del VO2 (expresado en valores absolutos como l/min) por el equivalente calórico que es una equivalencia energética en función de la contribución de los hidratos de carbono y de las grasas al metabolismo; por lo que, es un valor específico por cada valor de la tasa de intercambio respiratorio (RER). De este modo, considerando que el RER ante una misma determinada intensidad es “fijo”, una mejora de la economía (disminución del VO2) ante una misma intensidad implica un menor gasto energético. En el caso concreto de las modalidades de resistencia en las que la depleción de las reservas de glucógeno pudiese ser un factor limitante del rendimiento, una mejora de la economía podría retrasar la depleción de las reservas de glucógeno y mejorar el rendimiento. En el caso de esfuerzos en intensidades superiores al denominado umbral aeróbico, en intensidades situadas entre la franja del 60-100% VO2máx, la suplementación con zumo de remolacha ha demostrado mejorar la economía. Recientemente, además, en una investigación se ha podido comprobar que la suplementación con zumo de remolacha mejora la economía de carrera y el tiempo hasta el agotamiento a una intensidad correspondiente al 65% de la franja situada entre el umbral aeróbico y el VO2máx coincidiendo dichos efectos con una menor tasa de utilización metabólica de los hidratos de carbono.
De hecho, un meta-análisis publicado recientemente ha reportado que la suplementación con zumo de remolacha tiene un efecto ergogénico sobre la mejora del tiempo hasta el agotamiento en intensidades propias de la resistencia cardiorrespiratoria. Efectos que regulan el efecto ergogénico de la suplementación con zumo de remolacha.
A pesar de que, originariamente, los efectos ergogénicos de la suplementación con zumo de remolacha se explicaron a través de los efectos de la suplementación con zumo de remolacha podrían estar mediados por los efectos vasodilatadores y de incremento de la perfusión muscular durante la realización de ejercicio, así como posibles efectos positivos a nivel mitocondrial que explicarían el efecto de la suplementación sobre modalidades de resistencia cardiorrespiratoria; distintas investigaciones citadas previamente han informado de mejoras tras la suplementación sobre el rendimiento en la fuerza muscular 2-5 donde el metabolismo oxidativo no tiene ninguna influencia sobre el rendimiento. Por tanto, los efectos de la suplementación deben estar mediados con procesos que regulan la contractilidad muscular.
Estudios realizados en animales han comprobado que la suplementación con nitrato incrementa la expresión de proteínas que regulan la liberación de calcio en el retículo sarcoplasmático (calsecuestrina y dihidropiridina). De este modo, una mayor actividad de estas proteínas favorecen la biodisponibilidad de calcio en el interior del mioplasma favoreciendo, la formación de puentes cruzados que incrementarían la fuerza de contracción muscular. Además de estos efectos que podrían explicar las mejoras sobre el rendimiento neuromuscular, debemos tener en cuenta que la suplementación con zumo de remolacha ha demostrado reducir el coste de ATP por unidad de fuerza así como la economía y la tasa de utilización de hidratos de carbono. Todos estos efectos relacionados tanto con la contractilidad como con el metabolismo, explican por qué la suplementación con zumo de remolacha ha demostrado tener un efecto ergogénico tanto durante la realización de sesiones de entrenamiento de fuerza esfuerzos de alta intensidad y resistencia cardiorrespiratoria.
Aspectos a tener en cuenta al suplementar con zumo de remolacha
Para los deportistas, así como para entrenadores y nutricionistas deportivos, lo más importante es tener en cuenta los aspectos importantes como ¿el efecto ergogénico de la suplementación es universal? ¿Cuál es la posología óptima? ¿Hay que tener en cuenta alguna posible interacción negativa con la suplementación? Un aspecto a considerar es si los efectos de la suplementación son universales.
De este modo, la entrenabilidad de un sujeto disminuye con el tiempo y las posibilidades de mejorar el rendimiento a medida que un sujeto está más entrenado disminuye. Sin embargo, se ha comprobado que los efectos de la suplementación con cafeína es superior a medida que aumenta el nivel de entrenamiento y de rendimiento de los deportistas. En cuanto al zumo de remolacha, distintos trabajos realizados en corredores y ciclistas de resistencia de alto rendimiento han demostrado no tener un efecto ergogénico; si bien, se ha demostrado que la tiene un efecto ergogénico en ciclistas de velocidad y en deportistas de kayak. Si tenemos en cuenta las características de los deportistas de resistencia, incluyendo ciclistas y corredores, nos encontramos con que los mejores deportistas presentan una mayor predominancia de unidades motoras oxidativas o tipo I. Además, a nivel histológico, los miembros superiores presentan un mayor número de unidades motoras tipo II con respecto a los miembros inferiores. Teniendo como punto de partida los estudios realizados en animales en los que los efectos de la suplementación con zumo de remolacha se relacionan con incrementos de la actividad de proteínas implicadas en la disponibilidad de calcio a nivel intracelular y el flujo sanguíneo de forma específica en las unidades motoras tipo II, se podría explicar por qué la suplementación con zumo de remolacha ha podido mejorar el rendimiento en ciclistas de velocidad y no de resistencia (al ser deportistas que posiblemente puedan tener una mayor predominancia de unidades motoras tipo II) y en deportistas de kayak y no en corredores y ciclistas(al ser una modalidad en el que hay una gran implicación de las unidades motoras tipo II).
A falta de un mayor número de investigaciones sobre esta pregunta de gran trascendencia, podríamos sugerir que los deportistas que van a tener un mayor beneficio de la suplementación con zumo de remolacha son aquellos que requieren un patrón de reclutamiento de unidades motoras tipo II durante la práctica deportiva (incluyendo deportes como remo, voleibol, balonmano, levantamiento de pesas, deportes de raqueta o de combate), así como los que implican esfuerzos de alta intensidad y un desarrollo de las unidades motoras tipo II (deportes de velocidad, de alta intensidad y de dinámica intermitente como los deportes de equipo). Por su parte, es posible que, entre los corredores y los ciclistas, los efectos de la suplementación sean superiores en los deportistas que se inician en estas modalidades y que no tienen mucha experiencia en el entrenamiento, así como durante las fases iniciales de la temporada después del período vacacional y/o períodos de entrenamiento en los que se producen ciertas desadaptaciones relacionadas con el metabolismo oxidativo.
En cuanto a la posología, debemos tener en cuenta que ha demostrado que los efectos de la suplementación pueden estar mediados por la cantidad de nitrato aportado. De este modo, los efectos de la suplementación se han observado cuando se han aportado dosis de 8,4 y 16,4 mmol de nitrato, pero no con dosis de 4,2 mmol de nitrato existiendo por tanto, una relación dosis-respuesta. Además, se ha comprobado que la suplementación aguda con 6 mmol presenta una tendencia a mejorar el rendimiento cuando se administra de forma aguda, alcanzando significación estadística a los 28-30 días 24. De este modo, se aboga por el consumo de dosis superiores a los 6 mmol/ día cuando se realizan protocolos de suplementación a largo plazo, pudiendo ser recomendable dosis superiores cuando se llevan a cabo protocolos de suplementación aguda. En relación a la suplementación, debemos tener en cuenta que los procesos de reducción del nitrato se inician en la cavidad bucal, por lo que, todas aquellas medidas que afectan a la composición de la microbiota oral como son el uso de dentífricos, de colutorios bucales o de algunos chicles podría interferir en la reducción de nitrato a nitrito y limitar el potencial ergogénico de la suplementación.
Por ello, se recomienda que en las horas previas a la suplementación no se cepillen los dientes ni utilice colutorios bucales o tomen chicles para minimizar la interacción negativa que presentan con la suplementación. Además, es necesario tener presente que el uso de antibióticos afecta a la microbiota oral, por lo que, a falta de investigaciones en esta área, existen argumentos para evitar el uso de la suplementación con zumo de remolacha mientras se está ingiriendo antibióticos o en las semanas posteriores a la ingesta de éstos, ya que, es posible que el efecto ergogénico se vea limitado por la interacción de los antibióticos sobre la cavidad bucal.
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Licenciado en Farmacia. Graduado en Nutrición Humana y Dietética. Co-Fundador CEAN. Director técnico de Nutriendo-T. Asesoramiento a deportistas de élite y a nivel colectivo. Responsable del departamento de nutrición del Real Betis Balompié.