Dr. José López Chicharro, Prof. Óscar Picazo Ruiz, Prof. Miguel López y Prof. Fernando Mata
El Dr. Jose López Chicharro es Catedrático de Fisiología de la UCM. Son muchos los estudios que ha realizado y publicado además de ser el coordinador de uno de los libros de Fisiología del Ejercicio de referencia en nuestro idioma. Por cierto, creo que en breve sale la próxima edición, igualmente con la Editorial Médica Panamericana. Además, JLC es el Director del grupo Fisiología del Ejercicio, un lugar único para formarse, y estar al día en la Fisiología clínica y del ejercicio.
Dicho todo esto, bienvenido José.
La primera pregunta que nos gustaría hacerte tiene que ver contigo, con tu vida, con tu inmensa trayectoria dedicada a la fisiología del ejercicio ¿Por qué tu vocación médica la volcaste a la Medicina del Deporte y a la fisiología del ejercicio?
Siempre quise ser médico, y una vez en la Facultad me atraía mucho la cirugía. Desafortunadamente o quizás afortunadamente, no lo sé, no fui capaz de alcanzar una plaza de MIR en Cirugía y eso propició que buscara una alternativa en otra especialidad médica. Dado que siempre hice deporte y que el ejercicio siempre fue una parte inseparable de mi vida, la opción de Medicina del Deporte enseguida se situó como prioritaria.
Una vez en la especialidad, la fisiología del ejercicio me enganchó desde el primer momento, quizás porque me ayudaba a entender lo que percibía en mis propios entrenamientos. El caso es que desde entonces centré mis esfuerzos es esta área.
¿Qué hitos marcarías en tu carrera como fisiólogo?
Sin duda el equipo que fuimos capaces de formar en la Universidad Complutense. Un grupo de médicos entusiastas del ejercicio, y especialmente de la fisiología, que se unió para aprender, disfrutar, trabajar mucho, y finalmente llegar a constituir un grupo de referencia a nivel mundial en la fisiología del ciclismo. Aquella etapa es inolvidable, fue brutal…quizás irrepetible. La mejor de mi vida profesional sin ninguna duda.
En el mundo académico ¿qué haces actualmente? ¿cuál es la mayor satisfacción que recibes? ¿qué esperas/exiges de/a tus alumnos?
Sigo con mis clases en la Universidad Complutense impartiendo Fisiología y Fisiología del Ejercicio en el grado de Fisioterapia. A mis alumnos les intento inculcar ilusión por aprender, y sobre todo que aprendan a razonar. Desafortunadamente no es algo en que vengan “entrenados”. Me fastidia la cultura del “tweet” que se ha instaurado en muchos alumnos de la universidad, y que desemboca en “dime cómo, pero no me interesa el por qué”.
Desafortunadamente, como en alguna ocasión hemos hablado, las disciplinas que forma la base como la fisiología, hoy están en un segundo plano debido a la inmediatez de las noticias más llamativas en un mundo tan rápido, y a veces poco certero, como el de las redes sociales ¿por qué crees deberíamos dar solidez desde la Universidad a este tipo de conocimientos?
Tienes razón. Enlazando con la respuesta anterior, ahora todo debe ser inmediato, a todos los niveles. Todo es “ya”, pero en el ámbito de la ciencia esto no funciona así. Cuando el ser humano está incluido en un proceso, las respuestas y adaptaciones individuales impiden la generalización en gran parte y exigen la individualización. Y es ahí, donde entra el razonamiento, la capacidad de integrar diferentes aspectos antes de dar una respuesta.
La Universidad permite encauzar tu quehacer profesional en base al conocimiento científico, pero para ello debemos seguir exigiendo duro trabajo a nuestros universitarios y un alto nivel de cualificación e implicación a nuestros docentes.
José, cuéntanos algo de tu paso por el Real Madrid. ¿Cómo es tu día a día? o ¿qué pruebas médicas hacéis a los deportistas?
Yo pertenezco al staff médico del primer equipo, y aunque no te voy a contar “nuestros secretos” 😁, el cuidado de un futbolista profesional es muy similar al de otro deportista de élite. Hay una parte de control médico y otras referentes a nutrición, prevención de lesiones, readaptación, etc.
La siguiente pregunta es algo obvio para los que nos movemos en este mundo, pero para quien no se mueve en el ¿por qué es importante la composición corporal en el futbolista?
Como cualquier deportista de élite, la composición corporal ha de ajustarse en la medida de lo posible al perfil idóneo para competir al máximo nivel. Actualmente los futbolistas de élite mantienen %de grasa en torno al 9-10%, valores que hace años solo se veían en deportistas de resistencia aeróbica. Al mismo tiempo se deben alcanzar valores de masa muscular muy elevados, no solo para aplicar más fuerza y potencia, sino también para soportar el contacto. En los últimos 5 años estamos asistiendo a una transformación esperada del jugador de fútbol, y ese cambio afortunadamente ya ha llegado. Ahora son atletas jugando al futbol.
¿Cómo gestionas como Médico del Deporte la fatiga, los viajes, la condensación de eventos en una misma semana?
El control de la recuperación es como sabes la parte más complicada de gestionar en el ámbito del deporte de competición. La aplicación de protocolos de recuperación estrictos, la utilización de marcadores bioquímicos y fisiológicos, la precisión en el aporte de nutrientes y suplementos y el control de la carga de entrenamiento son fundamentales.
¿Qué relación guardas con los nutricionistas del club? ¿Se suplementan los futbolistas?
Bueno, soy el responsable del Área de Nutrición del Club, y por tanto mi relación es muy estrecha. Tenemos establecidos protocolos consensuados que en gran parte de aplican a todos los equipos profesionales. Si, como cualquier otro deportista de élite, nuestros deportistas tienen pautas de suplementación y ayudas ergogénicas que guardan un patrón de periodización con arreglo a la fase de la temporada en que se encuentren y a necesidades individuales.
Por último José, otro de las grandes cosas que divulgas y además, tienes un Experto Universitario en el Entrenamiento Interválico de Alta Intensidad. Nos podrías decir ¿en qué consiste? ¿Por qué es importante para el deportista y sujetos no deportistas? ¿Ayuda a perder grasa corporal?
El HIIT se ha puesto de moda en los últimos años en el ámbito del fitness y ha irrumpido muy fuerte en el ámbito clínico, algo que nadie imaginaba hace 15 años. Pero en realidad todos los atletas han aplicado HIIT en sus estructuras de programa desde hace más de 90 años. La novedad en el ámbito deportivo es su aplicación en deportes en los que esta modalidad de entrenamiento no se contemplaba (ej. fútbol). El HIIT tiene su lugar en la preparación física de un deportista, como también lo tiene la fuerza, y solo debe ordenarse en función de los objetivos.
De todas formas el HIIT genuino, el HIIT “verdadero” solo puede aplicarse a deportistas de muy alto nivel, pero esto no es algo “malo”, simplemente refleja la capacidad del organismo de soportar una carga tan brutal como es el HIIT.
La inmensa mayoría de la gente aplica HIIT adaptado a sus posibilidades, y eso es genial, porque sigue siendo un entrenamiento intenso que te devuelve muchas adaptaciones interesantes para la capacidad física.
Respecto a perder grasa con el HIIT, yo lo enmarco en el concepto general del ejercicio y la composición corporal, es decir, si no adecúas tu dieta a tus necesidades nutricionales reales no vas a perder grasa, incluso puedes ganar. El HIIT no es una licencia para saltarte una nutrición saludable, todo lo contrario.
Gracias José por estar aquí, de nuevo. Enhorabuena y espero estar muchos años a tu lado, aprendiendo y colaborando contigo.
Óscar Picazo
Los síndromes de fiebre periódica en la infancia se agrupan bajo un conjunto de varias posibles causas, que incluyen la fiebre mediterránea familiar, o la anemia megaloblástica. Algunos de estos síndromes se asocian a la deficiencia de vitamina B12, pudiendo haber una respuesta positiva a la suplementación. Se recoge en este artículo la escasa bibliografía al respecto, y se describe un caso clínico exitoso tratado por el propio autor.
La fiebre periódica infantil comprende un grupo de enfermedades que causan episodios febriles, con otros síntomas asociados, como inflamación sin que exista una causa infecciosa o autoinmune asociada. Algunas de las enfermedades asociadas a los síndromes de fiebre periódica o recurrente son, la Fiebre Mediterránea Familiar (FMF), el síndrome PFAPA, de Marshall o de fiebre periódica, adenopatías, faringitis y aftas orales, el síndrome periódico asociado al receptor 1 del factor de necrosis tumoral (TRAPS), o la neutropenia cíclica. Se ha descrito también la denominada fiebre de origen desconocido (FUO) cuyos criterios, definidos por Petersdorf son: temperatura superior a 38,3ºC, duración de la fiebre superior a tres semanas, y valoración en tres visitas o con estancia de tres días en el hospital.
La deficiencia de vitamina B12, se ha asociado incidentalmente también con síndromes febriles. La anemia megaloblástica tiene como causa frecuente la deficiencia nutricional de folato, vitamina B12 o de ambos. La pirexia asociada a la anemia megaloblástica es conocida y está descrita como un fenómeno reversible. La incidencia de fiebre asociada a anemia megaloblástica osciló entre un 28 a un 60% (259 de 509 pacientes) en un estudio. Otro trabajo encontró fiebre persistente de bajo grado en un 70% de las mujeres con deficiencia de vitamina B12 o folato. McKee situó la incidencia en 49 de 122 pacientes (40%) con anemia megaloblástica de origen carencial. Se ha descrito la efectividad del tratamiento con vitamina B12 y folato en 4 pacientes de anemia megaloblástica donde la fiebre se resolvió en 48 horas, y de igual forma en una mujer de 17 años que en una mujer de 51 años.
La causa precisa de la fiebre por anemia megaloblástica no se conoce con exactitud. Algunas hipótesis señalan a la liberación de sustancias con capacidad pirogénica debido a la destrucción prematura de precursores hematopoyéticos asociada a la actividad incrementada de la médula ósea. Curiosamente, se ha observado también que la fiebre puede reducir las reservas de folato sérico y eritrocitario, lo que podría indicar una causalidad inversa.
Descripción del caso
El autor, en base a la bibliografía y al tratamiento con éxito de un caso similar, descrito por Naimer y Volkov trató una paciente de fiebre recurrente periódica mediante la suplementación con vitamina B12. La paciente, de 8 años de edad, sufría desde hacía un año episodios recurrentes de fiebre (cada 4 a 6 semanas) con un desarrollo de entre 48 y 72 horas, alcanzando temperaturas superiores a los 38,5 – 39 grados y sin más síntomas que los asociados a la hipertermia (decaimiento, malestar, dolor muscular). En consulta con pediatría, se le administró prednisona oral tras diagnosticarle Fiebre Mediterránea Familiar, reduciendo ligeramente la frecuencia de los episodios pero no eliminándolos por completo, y con algunos efectos secundarios asociados entre los que se encontraba la ganancia de peso corporal, motivo inicial de la consulta.
En base a la experiencia de Naimer y Volkov, se sugirió a los progenitores la utilización de vitamina B12 sublingual (1.000 mcg/d) como terapia, valorando el coste-beneficio y bajo riesgo de la intervención. Durante los primeros seis meses, no se repitió ningún episodio de fiebre periódica. A los seis meses, se sugirió pasar a una pauta de suplementación en días alternos. A los nueves meses, los progenitores discontinuaron la suplementación, con la aparición de un nuevo episodio a los dos meses de interrumpir el tratamiento. Se sugirió como mantenimiento, una dieta con un contenido de B12 adecuado, y el uso de 2.000 mcg/d de vitamina B12 sublingual durante una semana, en caso de un nuevo brote. Con esta aproximación, la frecuencia de reaparición de los episodios de fiebre se redujo a 5 en los dos años siguientes al inicio de esta pauta.
Conclusiones
Los síndromes de fiebre periódica, bien sea fiebre de origen desconocido, asociada a enfermedades como FMF o TRAPS, o a anemia megaloblástica, pueden responder al tratamiento con vitamina B12 o folato. Aunque los casos descritos en la bibliografía son escasos, y los mecanismos de acción no son del todo conocidos, puede tratarse de una intervención eficaz, de bajo coste, y sin efectos adversos relevantes. Especialmente, en aquellos pacientes que presenten fiebre y citopenia, se debería evaluar los niveles de ambas vitaminas, para evitar también el uso innecesario de antibióticos.
Miguel López
La menopausia se caracteriza a nivel fisiológico por la insuficiencia ovárica que desencadena una reducción de los niveles de estradiol junto con el incremento de la hormona folículo estimulante (FSH). El estradiol tiene importantes implicaciones a nivel metabólico, y en este sentido estudios realizados en animales han evidenciado como esta hormona tiene un efecto anti-adipogénico y promueve la activación del tejido adiposo pardo (Al-Qahtani et al., 2017). La disminución de la concentración de estradiol es uno de los principales determinantes que se ha relacionado tradicionalmente con el deterioro de la oxidación de grasa (y, por tanto, del incremento de la adiposidad y del riesgo de obesidad) una vez que comienza la menopausia (Isacco & Miles-Chan, 2018). Asimismo debemos tener en consideración que los estrógenos, como el estradiol, la estrona y el estriol, liberados durante la edad fértil desempeñan un rol clave en la función endotelial y en el metabolismo lipídico (Maas et al., 2021). Tal es la relevancia de esta cuestión que las mujeres postmenopáusicas presentan el triple de riesgo de síndrome metabólico comparado a mujeres con edad similar pero en un estado de premenopausia (Hallajzadeh et al., 2018). Además, la terapia de reemplazo hormonal en la menopausia se ha asociado con una mejora de diferentes marcadores subclínicos de salud cardiovascular, como la calcificación de las arterias coronarias y del grosor de la íntima-media de la arteria carótida, lo que evidencia la importancia de los estrógenos a nivel cardiovascular (Oppermann et al., 2019).
Las mujeres premenopáusicas manifiestan comúnmente una mayor oxidación proporcional de grasa comparado con los hombres durante la realización de ejercicio físico, aunque esto no ocurre necesariamente en estados de reposo (Chrzanowski-Smith et al., 2021). Sin embargo, no ha sido completamente dilucidado si estas diferencias en la oxidación de grasa entre hombres y mujeres persisten tras la menopausia. Recientemente, Karppinen et al. (2022) publicaron un estudio de gran relevancia en el que se evaluó la relación entre el perfil hormonal y la oxidación de las grasas en mujeres con una edad similar, pero con distintos estadios de menopausia. En concreto, se incluyeron 39 mujeres con una edad comprendida entre 53 y 59 años sin una enfermedad crónica. Esta cuestión metodológica es reseñable ya que incluir mujeres con una edad similar permite aislar en mayor medida el vínculo del perfil hormonal con el metabolismo lipídico, ya que otros cambios fisiológicos asociados a la edad también pueden influir sobre la oxidación de las grasas y por ende actuar como un factor de confusión de la asociación de estudio original.
En este estudio, y de forma llamativa, los niveles de estradiol y del resto de hormonas sexuales analizadas no se asociaron con la oxidación de grasa en reposo ni con la tasa máxima de oxidación de grasas tras un test incremental en una bicicleta ergométrica. Del mismo modo, tampoco se pudo evidenciar una relación entre los diferentes estadios de la menopausia y la oxidación de grasa en reposo tras ajustar por la masa magra. En el caso del metabolismo glucídico, sí que se encontró una asociación entre la oxidación de grasa en reposo con la respuesta insulínica y una peor tolerancia a la glucosa. Esta relación es razonable si consideramos que conforme aumenta la adiposidad se produce una disrupción de la oxidación de grasa junto a la alteración de la tolerancia a la glucosa. Por tanto, aunque este estudio presenta una serie de limitaciones reseñables como el reducido tamaño muestral, los hallazgos obtenidos sugieren que los desencadenantes vinculados a los cambios hormonales asociados a la menopausia no tienen un impacto notorio sobre la oxidación de grasa, o al menos no de la forma que se concebía inicialmente (Karppinen et al., 2022).
La ralentización del metabolismo ha sido otro de los determinantes ligados tradicionalmente a la susceptibilidad a desarrollar obesidad durante la menopausia. En este sentido, el estudio publicado por Pontzer et al. (2021) en Science, una de las revistas científicas más relevantes, nos permite esclarecer esta cuestión. En dicho trabajo se identificó como el gasto energético total se mantiene estable desde los 20 hasta los 60 años, y si consideramos que la menopausia tiene comienzo alrededor de los 50 años, podemos sugerir que dichos cambios fisiológicos en la mujer no tienen un impacto notorio en el gasto energético. A nivel cuantitativo el gasto energético total estimado fue de 2400 kcal/día y 2200 kcal/día en mujeres de 20 años y 60 años, respectivamente. Si bien es cierto que a partir de los 60 años se observó un declive más acentuado del gasto energético pudiendo alcanzar las 1500 kcal/día a los 90 años. Sin embargo, dicha reducción del gasto energético parece estar ocasionada al menos en parte a la pérdida de masa libre de grasa, entre la que se encuentra la masa muscular. Esta situación remarca la importancia del ejercicio de fuerza que comúnmente se reduce en esta etapa de la vida, lo que incrementa sustancialmente el riesgo de la denominada sarcobesidad (Colleluori & Villareal, 2021). La realización de ejercicio de fuerza en mujeres post-menopaúsicas con un exceso de peso ha demostrado ser capaz de reducir la adiposidad abdominal, mejorar el perfil lipídico y el metabolismo de los hidratos de carbono, y por tanto del riesgo de diferentes enfermedad cardiometabólicas (Nunes et al., 2016).
Además del ejercicio, la dieta desempeña un rol relevante en la severidad de los síntomas asociados a la menopausia y que podrían incrementar el riesgo de obesidad. Un mayor consumo de vegetales y cereales integrales, junto a la reducción del consumo de alimentos ricos en grasa saturadas y azúcares se asocia con la mitigación de los síntomas vasomotores, urogenitales y somáticos, así como de los desórdenes del descanso comúnmente vinculados a la menopausia (Noll et al., 2021). Además, la inclusión de vegetales ricos en compuestos bioactivos resulta de interés clínico para hacer frente a los desordenes cardiometabólicos comentados anteriormente, derivados del declive de los niveles de estradiol (Oppermann et al., 2019). De esta forma, la elección de patrones dietéticos con un predominio de alimentos de origen vegetal podría ser de utilidad en mujeres con menopausia, tanto por el efecto sobre la composición corporal como en los síntomas vinculados a dicho estadio fisiológico.
Fernando Mata
Era ya casi obligado, que en una revista dirigida a profesionales sanitarios se hablara de un tema siempre “famoso” y sobre el que llevo años trabajando, investigando, publicando y, que intento, siempre mirar con crítica: la suplementación. Los datos económicos hablan por sí solos. Se estima que el mercado de los suplementos deportivos generó más de 50 mil millones de dólares 2019 y se proyecta que para el 2023 esto alcance los 90 mil millones de dólares. Como podrás intuir por estas cifras, estamos ante una industria en continua evolución y crecimiento, ofreciendo actualmente más de 55000 suplementos para que podamos elegir. El problema, como ahora te contaré, es que la gran mayoría de poco o nada valen. Sin embargo, una gran parte de los deportistas consumen suplementos. Teniendo en cuenta este dato, estudios recientes muestran cómo en torno al 64% de los deportistas los consumen. Como verás, ya sea por salud o por otras razones, su consumo no es poco común. Lo peor, es que también pueden causar problemas de salud.
Lo primero que quiero que sepas es, de qué estamos hablando cuando nos referimos a un suplemento para deportistas. El grupo de expertos del Comité Olímpico Internacional definen a un suplemento como “alimento, componente del alimento o compuesto no alimentario que se ingiere de forma intencionada además de la dieta de consumo habitual con el objetivo de lograr un beneficio específico de salud y/o rendimiento”. El problema es que muchos deportistas confían demasiado en los suplementos, tanto que lo hacen a expensas del alimento, llenando sus barrigas al final de varios productos que algunos quizás pueden hacer algo, pero no siempre es bueno. La mayor parte de los consensos actuales en nutrición deportiva nos hablan de “la comida primero”. Por tanto, primero comer de forma adecuada para guardar tu salud y enfocar también a cubrir las demandas y exigencias de tu deporte; como vimos en el número anterior de la revista, existen determinados escenarios donde el uso de ciertos suplementos también está justificado.
La industria de los suplementos nos hizo creer que tomando algunos de ellos podemos agarrar una medalla o incluso ser como nuestra estrella del deporte. Pero no, no es tan fácil, los suplementos solo pueden ser nada más que una parte menor de la estrategia a seguir por un deportista. El talento, la genética, el entrenamiento, el descanso o la alimentación son el equipo titular del rendimiento de tu deportista. Además, uno de los grandes expertos mundiales en nutrición deportiva, el Profesor Ronald Maughan, dice una frase que me gusta traerte aquí: “El uso de suplementos dietéticos no debe compensar las malas elecciones de alimentos y una dieta inadecuada, excepto como una estrategia a corto plazo cuando los cambios en la dieta no son posibles”. Y yo añadiría “y en ciertas circunstancias”. Sin embargo, cuando analizando las razones del consumo de suplementos, en muchos deportes elevadísimo, vemos que una gran parte deciden tomar suplementos porque otros deportistas de éxito los toman. Claro, si ponen en un anuncio a tu futbolista preferida tomando un suplemento determinado, tu ya crees que tomándolo te llevará a algo parecido a lo que el/ ella está consiguiendo. Nada más lejos de la realidad. Otros las toman intentando mejorar su rendimiento, su composición corporal, etc. En fin, lo importante es saber ¿qué hay de verdad en todo esto?
Como profesionales tenemos la obligación de buscar la verdad. Como decía Manuel Vicent, “el que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla”. Para buscar la verdad, y antes de que vayas a esa tienda donde te venden suplementos, deberías quedarte con los siguientes puntos clave:
El primero, es que el suplemento deportivo debe ser seguro. De nuevo, como dice el Profesor Maughan “parecería razonable esperar que un suplemento comprado en un establecimiento o a través de internet contenga los ingredientes que figuran en la etiqueta y que no contenga nada más”. Esto es lo que todos esperamos, pero en el mundo de los suplementos deportivos, a lo largo de su historia, nos ha llenado de algunos datos bastante crudos. Por ejemplo, en 2015 la revista “The New England Journal of Medicine” publicaba un artículo donde reflejaba como unas 23.000 visitas a urgencias cada año se debían a eventos adversos relacionados con suplementos dietéticos”. Tremenda cifra ¿verdad? Más recientemente otro estudio analizó el número de eventos adversos relacionados con los suplementos en un periodo de diez años. Casi 155.000 informes de eventos adversos fueron recogidos en Estados Unidos durante ese tiempo. Siempre que imparto este tema a mis alumnos en la universidad sobre Nutrición Deportiva y Suplementación, les he comentado un caso que me llamó poderosamente la atención. No se si recordarás una noticia que nos vino de China en 2008 donde aparecieron más 294.000 casos de niños con piedras en el riñón. La causa parece estar en leche contaminada con una sustancia conocida como melamina. Probablemente, ahora tienes melamina cerca de ti. Este compuesto químico es el que se utiliza para fabricar el recubrimiento de muchos muebles que tu y yo tenemos en nuestra casa. Su singularidad es que contiene nitrógeno, varios átomos, al igual que los aminoácidos que forman las proteínas, de manera que si lo añadimos a una proteína esta parecería, al medir su calidad, que es mejor. Sin embargo, esto no solo te engaña como consumidor, sino que pone en riesgo tu salud. En este sentido, en 2015 Gary Gabriel y su grupo publicaron un artículo en la revista Nutrition Journal donde analizaron 138 suplementos, de los cuales el 47% dio positivo en melamina. Aunque las cantidades presentes en estos suplementos estaban por debajo de lo que según la OMS está permitido, los autores advirtieron de que los efectos negativos a largo plazo, aún en dosis bajas, pueden darse y que, además, al consumidor le estaban engañando. Otro ejemplo, una práctica habitual por algunos fabricantes para falsear el contenido de la proteína, es lo que se conoce como “protein spinking”. Para ello reemplazan el contenido de algunos aminoácidos de la proteína por aminoácidos más baratos, como son la asparagina, alanina, glicina, taurina o leucina. Esto hace que muchas marcas hagan “trampa” y ahorra en costos. Por tanto y como dice mi amiga, gran profesional y compañera Mireia Porta “seamos detectives en el supermercado… en las tiendas de suplementación… y ojo con las etiquetas fraudulentas”.
Lo segundo que tendría que mirar, es si el suplemento es legal. El punto anterior se liga perfectamente con este. Si compites habitualmente en tu deporte y, además, pueden estar sometido a un control de dopaje en cualquier momento, lo que ahora te voy a contar es fundamental. Mira, los estudios nos dicen que una de las mayores causas de dopaje involuntario es el uso descuidado e incorrecto de suplementos. Sí, has leído bien. Algunos suplementos pueden estar contaminados de forma deliberada o no deliberada con sustancias prohibidas en el deporte. El revuelo en todo este tema explota en 2002, en un estudio donde se analizaron 634 suplementos nutricionales adquiridos en 13 países diferentes. El casi 15% de los suplementos que se analizaron estaban contaminados con esteroides anabolizantes. Aunque este estudio fue llevado hace 20 años, recientemente fue publicada una nueva investigación que mostró como de los 66 suplementos seleccionados (21 marcas diferentes comprados a través de 17 páginas web), el 38% de ellos contenían sustancias dopantes no declaradas, lo que podían significar en el caso de ingerirlos, una infracción no intencional del código mundial antidopaje además del riesgo para la salud. Por tanto, quizás por las técnicas más sensibles de medición o por otras causas, lo que es cierto es que la contaminación de suplementos no ha disminuido en las últimas décadas. Para acercarte el problema al mundo real, entre las sustancias que en este estudio último se encontraron estaba la oxilofrina, un fármaco que se utiliza para estimular el corazón y elevar la presión arterial. En 2013, los atletas jamaicanos Asada Powell y Sherone Simpson dieron positivo en oxilofrina, llevándolos a una sanción de 18 meses fuera de la competición. Se demostró que existía un suplemento, que ellos tomaron para la pérdida de peso y mejora del rendimiento cognitivo, que estaba contaminado con esta sustancia. En los Juegos Olímpicos de Beijing celebrados en 2008, la nadadora Jessica Hardy fue suspendida por un año al dar positivo en clembuterol, una sustancia prohibida que se encontraba presente en el suplemento de arginina que tomaba. Como verás, elegir bien el suplemento, en el caso de que sea necesario, es una tarea importante. Algunos sellos que se encuentran en algunos suplementos, como por ejemplo el famoso informed-sport, pueden ayudarte a estar más seguro de que aquello que compras esté libre de sustancias prohibidas. Sin embargo, como dice la ciencia, no existe ningún sello que otorgue el 100% de seguridad.
El tercer criterio que debes tener en cuenta antes de tomar un suplemento es si este es eficaz. Los consumidores tenemos el derecho de esperar que los suplementos comprados hagan aquello que dicen hacer. Sin embargo, como dice el ya varias veces nombrado Dr. Maughan, para algunas, quizás para la mayoría de los productos en el mercado, es imposible encontrar una buena evidencia científica en forma de estudios bien diseñados. En algunas ocasiones es como buscar una aguja en un pajar. Pero, permítete antes de comprar preguntarte ¿realmente lo necesito o puedo obtener lo que el suplemento me da a través de la alimentación? ¿Hace aquello que dice hacer? ¿Dónde busco información para saber más del producto o las sustancias que contiene? Por contarte algunas anécdotas que respondan a estas preguntas voy a irme a lo que hace más de 18 años, que es cuando recuerdo que corría por los gimnasios. A mis 16 años ya trabajaba en un gimnasio de barrio en mi ciudad. El Taekwondo, el entrenamiento de fuerza, la nutrición eran algo me fascinaban. Leía revistas divulgativas que compraba en el quiosco, todas ellas llenas de personas con grandes masas musculares y anuncios de suplementos. Entre estos anuncios recuerdo uno que fue llamativo, se anunciaban unas gotas de creatina, un suplemento que en forma de monohidrato y en polvo, es bastante popular, seguro y eficaz. Sin embargo, aquí prometían algo más: las gotas si las dejabas bajo la lengua, rápidamente la creatina llegaría a tu músculo para darte fuerza y hacerlos crecer. Para ver que de verdad tenía el suplemento, en 2004 el profesor Roger Harris, quien podemos decir que es el investigador que puso la creatina de moda en el deporte, se propuso junto a su equipo analizar este suplemento. Interesantemente, el estudio que publicó mostró como difícilmente el suplemento podía hacer el efecto que prometía. Básicamente el análisis reveló que el contenido era agua con algo, y muy poco, de creatina. Por tanto, es difícil que pudiera hacer aquello que decía hacer. Los datos sobre fraude son llamativos y numerosos. El pasado año publicamos un artículo en la revista Nutrición Hospitalaria, donde analizamos muchos de estos fraudes, que finalmente te llevan a comprar algo que te puede dañar en algunos casos, al mismo tiempo que mentir en todos. Si quieres puedes echarle un vistazo más profundo ascendiendo al artículo.
Como te decía, la fuente de información también es importante. Desgraciadamente los estudios nos muestran que se prefiere el consejo de amigos, familiares, compañeros del equipo, internet, televisión, etc., al de los profesionales que nos dedicamos a esto. Hoy el mundo está más informado y desinformado a la vez con las redes sociales. La información viaja rápido y en muchas ocasiones, no la contrastamos, analizamos o nos dejamos aconsejar por alguien que realmente esté cualificado para ello. Lo ideal sería leer ciencia, pero no a todas las personas nos tienen que gustar leer ciencia ni tampoco saberla analizar. Incluso, las publicaciones científicas, todo lo que dicen no tiene porqué ser cierto. Son una fuente de valor importante, pero también dentro de la ciencia existe mala ciencia y buena ciencia e incluso como no, los conflictos de interés. Por tanto, mi mejor consejo aquí busca fuente de información de calidad o aún mejor, un profesional de calidad.
Para terminar, no quiero que te quedes con algo irreal de esta lectura “Fernando dice que los suplementos todos no son seguros y todos no valen para nada”. No, intento que veas, que como dice un artículo que pronto será publicado por el Dr. Graeme Close (mi referencia en este campo), “la comida primero, pero no siempre la comida”. Además, puedes leer en el número anterior de la revista mucho más sobre este tema. Existen situaciones en las que si eres deportista podrías considerar suplementar, siempre bajo el prisma de lo que antes relatado. Por ejemplo, sabemos que existen suplementos deportivos que pueden aumentar el rendimiento deportivo y que gozan de una elevada evidencia científica (ej. creatina, beta alanina, cafeína, nitratos o el bicarbonato). Para tomarlos de forma adecuada, si lo necesitas, te aconsejo que acudas a un profesional. Por ejemplo, muchos de estos nutrientes son difíciles de obtener en cantidades efectivas a través del alimento. Por darte algunos datos, la creatina clásicamente se recomienda tomar con lo que se conoce como fase de carga que incluye la ingesta de 20 gramos, repartidos en cuatro tomas de 5 gramos al día, durante 5-7 días. Esos 20 gramos para adquirirlos a través de alimentos que la contienen como por ejemplo el pollo, ternera o el salmón (contienen un 3-5 gramos de creatina por kilogramo de alimento sin cocinar) nos llevaría a tener que ingerir 1 kg de carne cuatro veces al día. Esto es altamente difícil de conseguir de esta forma, además de dañino. En el caso de la beta-alanina pasaría algo similar que con la creatina. Además, si tu alimentación es vegana o vegetariana, tienes una razón obligada para suplementarte con vitamina B12. Esto es otro ejemplo de cómo existen ocasiones donde se hace necesario el uso de ciertos nutrientes como suplemento. Igualmente pasaría si tu médico te diagnostica una anemia por deficiencia de hierro. La cantidad de hierro aún mejorándola en tu dieta no sería suficiente y el médico te recomendará suplementar con hierro. Hay otro problema que se puede dar, si eres de las que compite: la cafeína sabrás que es una buena ayuda para mejorar el rendimiento. Pero, aunque sabemos que la cafeína del café es tan efectiva como la que pueden encontrar en un suplemento de forma aislada, existe un problema. Realmente sabemos que existe una elevada variabilidad del contenido de cafeína en el café, lo que hace difícil saber, previo a un evento importante, cuánta cafeína estaríamos realmente tomando. Por último, en muchas ocasiones antes, durante o después de un evento deportivo, resulta difícil conseguir las cantidades de algunos nutrientes que necesitamos en forma de alimento. La ingesta de carbohidratos como ya vimos, en muchos deportes son muy elevadas y conseguirlas a través del alimento no solo suponen algo difícil, a veces imposible operativamente, sino que pueden además generar problemas gastrointestinales importantes. De nuevo, existen ocasiones en que alimentos o bebidas preparadas para deportistas pueden ser útiles.
En conclusión, aunque estas son algunas excepciones, recuerda que es importante la individualización de tu alimentación y necesidades y, si las tienes, de suplementos. Para eso estamos los dietistas-nutricionistas. Primero el alimento, cuida tu alimentación y que este soporte tu salud. Segundo, mira que tu dieta cubra las necesidades específicas de tu deporte o de la práctica de ejercicio que realices. Por último, si así se requiere y tras analizar riesgos/beneficios, la guinda al pastel la pueden presentar algunos suplementos específicos para deportistas existentes en el mercado.
Al-Qahtani, S. M., Bryzgalova, G., Valladolid-Acebes, I., Korach-André, M., Dahlman-Wright, K., Efendić, S., Berggren, P.-O., & Portwood, N. (2017). 17β-Estradiol suppresses visceral adipogenesis and activates brown adipose tissue-specific gene expression. Hormone Molecular Biology and Clinical Investigation, 29(1), 13–26. https://doi.org/10.1515/hmbci-2016-0031
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Autor: Miguel López
La menopausia se caracteriza a nivel fisiológico por la insuficiencia ovárica que desencadena una reducción de los niveles de estradiol junto con el incremento de la hormona folículo estimulante (FSH). El estradiol tiene importantes implicaciones a nivel metabólico, y en este sentido estudios realizados en animales han evidenciado como esta hormona tiene un efecto anti-adipogénico y promueve la activación del tejido adiposo pardo (Al-Qahtani et al., 2017). La disminución de la concentración de estradiol es uno de los principales determinantes que se ha relacionado tradicionalmente con el deterioro de la oxidación de grasa (y, por tanto, del incremento de la adiposidad y del riesgo de obesidad) una vez que comienza la menopausia (Isacco & Miles-Chan, 2018). Asimismo debemos tener en consideración que los estrógenos, como el estradiol, la estrona y el estriol, liberados durante la edad fertil desempeñan un rol clave en la función endotelial y en el metabolismo lipídico (Maas et al., 2021). Tal es la relevancia de esta cuestión que las mujeres postmenopáusicas presentan el triple de riesgo de síndrome metabólico comparado a mujeres con edad similar pero en un estado de premenopausia (Hallajzadeh et al., 2018). Además, la terapia de reemplazo hormonal en la menopausia se ha asociado con una mejora de diferentes marcadores subclínicos de salud cardiovascular, como la calcificación de las arterias coronarias y del grosor de la íntima-media de la arteria carótida, lo que evidencia la importancia de los estrógenos a nivel cardiovascular (Oppermann et al., 2019).
Las mujeres premenopáusicas manifiestan comúnmente una mayor oxidación proporcional de grasa comparado con los hombres durante la realización de ejercicio físico, aunque esto no ocurre necesariamente en estados de reposo (Chrzanowski-Smith et al., 2021). Sin embargo, no ha sido completamente dilucidado si estas diferencias en la oxidación de grasa entre hombres y mujeres persisten tras la menopausia. Recientemente, Karppinen et al. (2022) publicaron un estudio de gran relevancia en el que se evaluó la relación entre el perfil hormonal y la oxidación de las grasas en mujeres con una edad similar, pero con distintos estadios de menopausia. En concreto, se incluyeron 39 mujeres con una edad comprendida entre 53 y 59 años sin una enfermedad crónica. Esta cuestión metodológica es reseñable ya que incluir mujeres con una edad similar permite aislar en mayor medida el vínculo del perfil hormonal con el metabolismo lipídico, ya que otros cambios fisiológicos asociados a la edad también pueden influir sobre la oxidación de las grasas y por ende actuar como un factor de confusión de la asociación de estudio original.
En este estudio, y de forma llamativa, los niveles de estradiol y del resto de hormonas sexuales analizadas no se asociaron con la oxidación de grasa en reposo ni con la tasa máxima de oxidación de grasas tras un test incremental en una bicicleta ergométrica. Del mismo modo, tampoco se pudo evidenciar una relación entre los diferentes estadios de la menopausia y la oxidación de grasa en reposo tras ajustar por la masa magra. En el caso del metabolismo glucídico, sí que se encontró una asociación entre la oxidación de grasa en reposo con la respuesta insulínica y una peor tolerancia a la glucosa. Esta relación es razonable si consideramos que conforme aumenta la adiposidad se produce una disrupción de la oxidación de grasa junto a la alteración de la tolerancia a la glucosa. Por tanto, aunque este estudio presenta una serie de limitaciones reseñables como el reducido tamaño muestral, los hallazgos obtenidos sugieren que los desencadenantes vinculados a los cambios hormonales asociados a la menopausia no tienen un impacto notorio sobre la oxidación de grasa, o al menos no de la forma que se concebía inicialmente (Karppinen et al., 2022).
La ralentización del metabolismo ha sido otro de los determinantes ligados tradicionalmente a la susceptibilidad a desarrollar obesidad durante la menopausia. En este sentido, el estudio publicado por Pontzer et al. (2021) en Science, una de las revistas científicas más relevantes, nos permite esclarecer esta cuestión. En dicho trabajo se identificó como el gasto energético total se mantiene estable desde los 20 hasta los 60 años, y si consideramos que la menopausia tiene comienzo alrededor de los 50 años, podemos sugerir que dichos cambios fisiológicos en la mujer no tienen un impacto notorio en el gasto energético. A nivel cuantitativo el gasto energético total estimado fue de 2400 kcal/día y 2200 kcal/día en mujeres de 20 años y 60 años, respectivamente. Si bien es cierto que a partir de los 60 años se observó un declive más acentuado del gasto energético pudiendo alcanzar las 1500 kcal/día a los 90 años. Sin embargo, dicha reducción del gasto energético parece estar ocasionada al menos en parte a la pérdida de masa libre de grasa, entre la que se encuentra la masa muscular. Esta situación remarca la importancia del ejercicio de fuerza que comúnmente se reduce en esta etapa de la vida, lo que incrementa sustancialmente el riesgo de la denominada sarcobesidad (Colleluori & Villareal, 2021). La realización de ejercicio de fuerza en mujeres post-menopaúsicas con un exceso de peso ha demostrado ser capaz de reducir la adiposidad abdominal, mejorar el perfil lipídico y el metabolismo de los hidratos de carbono, y por tanto del riesgo de diferentes enfermedad cardiometabólicas (Nunes et al., 2016).
Además del ejercicio, la dieta desempeña un rol relevante en la severidad de los síntomas asociados a la menopausia y que podrían incrementar el riesgo de obesidad. Un mayor consumo de vegetales y cereales integrales, junto a la reducción del consumo de alimentos ricos en grasa saturadas y azúcares se asocia con la mitigación de los síntomas vasomotores, urogenitales y somáticos, así como de los desórdenes del descanso comúnmente vinculados a la menopausia (Noll et al., 2021). Además, la inclusión de vegetales ricos en compuestos bioactivos resulta de interés clínico para hacer frente a los desordenes cardiometabólicos comentados anteriormente derivados del declive de los niveles de estradiol (Oppermann et al., 2019). De esta forma, la elección de patrones dietéticos con un predominio de alimentos de origen vegetal podría ser de utilidad en mujeres con menopausia, tanto por el efecto sobre la composición corporal como en los síntomas vinculados a dicho estadio fisiológico.

Licenciado en Farmacia. Graduado en Nutrición Humana y Dietética. Co-Fundador CEAN. Director técnico de Nutriendo-T. Asesoramiento a deportistas de élite y a nivel colectivo. Responsable del departamento de nutrición del Real Betis Balompié.