Dr. Ginés Viscor Catedrático de fisiología Universidad de Barcelona, Dr. Javier Perona, Dra. Bianca Muresan, Darío Santana
COMITÉ EDITORIAL
Dirección y coordinación: Dra. Bianca Muresan (Miembro equipo CEAN)
Invitada especial del mes: Catedrático Ginés Viscor
Revisión de artículos: Fernando Mata, Dra. Bianca Muresan, MSc. Pedro Carrera
Licenciado en Biología. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Barcelona
(UB). Catedrático de Fisiología de la Universidad de Barcelona.
En primer lugar, gracias por aceptar nuestra invitación Dr. Viscor. He tenido la suerte de tenerlo como docente y seguir la relación tras el Máster de Fisiología Integrativa de la UB. Disfruté mucho y aprendí mucho. Usted es de los docentes que
uno siempre quiera tener, por su cercanía y por su conocimiento. De nuevo, gracias. Antes de comenzar con algunas preguntas, nos gustaría que nos hable de usted. ¿Quién es Ginés Viscor? ¿Cómo ha llegado hasta aquí?
Creo que desde una edad temprana ya sentí curiosidad por comprender el funcionamiento de los seres vivos y de ahí que, aunque en la Universidad de Zaragoza, donde cursé el primer curso selectivo de ciencias, había unas excelentes Facultades de Medicina y Veterinaria, decidiese estudiar la carrera de Ciencias Biológicas en la Universidad de Barcelona. Al
terminar los estudios, y después de cumplir el servicio militar, (estamos hablando del siglo pasado, jajaja) tuve la oportunidad de incorporarme como profesor ayudante en al Cátedra de Fisiología, y de ahí en adelante se sucedieron una cadena de sucesos afortunados. La clave ha sido nunca escatimar esfuerzos, disfrutar siempre del trabajo y de las recompensas que
espléndidamente la vida me ha proporcionado, extraer enseñanzas de los golpes, hacer de la necesidad virtud, buscar el lado positivo a cualquier circunstancia adversa y tratar siempre de sumar, colaborar y ayudar, crear un ambiente positivo porque el efecto es multiplicador.
¿Cuáles diría que son los principales hitos que han marcado su carrera profesional?
Desde un punto de vista académico, supongo que son los mismos que para cualquier persona de nuestro ámbito: la culminación de la tesis doctoral y después ganar los concursos de estabilización y promoción. En el ámbito científico el principal punto de inflexión vino marcado indirectamente por los JJ.OO. de Barcelona en 1992, ya que supuso un cambio de
orientación en mi carrera. En nuestro caso pasamos de la fisiología comparada a dedicarnos a la fisiología del deporte y concretamente al uso de programas de exposición intermitente a hipoxia hipobárica. Este cambio radical fue debido a la influencia de mis mentores. En ese campo fuimos pioneros, y más adelante hemos mantenido una doble línea de investigación en seres humanos, con una perspectiva más bien clínica, y con modelos animales, para poder estudiar los fenómenos que no pueden realizarse en personas por razones técnicas o éticas.
Más recientemente hemos focalizado nuestro esfuerzo en explorar las potenciales aplicaciones biomédicas de este tipo de intervenciones.
Como uno de los referentes mundiales en investigación sobre altitud e hipoxia ¿qué les ocurre a los organismos vivos cuando subimos a grandes alturas? ¿Qué adaptaciones hemos desarrollado los organismos vivos para poder vivir en alturas superiores a los 3000 metros (incluso superiores a 5000 metros) como algunas en el Perú?
Hay grandes diferencias en función de a qué organismos nos estemos refiriendo. Para las aves, por ejemplo, alcanzar grandes altitudes no supone problema alguno. Su sistema respiratorio es muy eficiente en la extracción de oxígeno por un mecanismo de ventilación unidireccional de sus pulmones y, a nivel periférico, disponen de una enorme capacidad de 5 extracción por su mayor capilarización muscular, en comparación a otros animales. Los mamíferos en cambio no estamos tan bien diseñados para sobrevivir a grandes alturas. Hay excepciones, claro, como los camélidos andinos y algunas otras especies de menor tamaño. Básicamente en estos mamíferos, las principales adaptaciones son cambios orientados a mejorar la captación de oxígeno del ambiente y aumentar la eficiencia de su utilización en los tejidos: aumento de la afinidad de la hemoglobina por el oxígeno, abolición de la respuesta de vasoconstricción hipóxica pulmonar (y por consiguiente de la hipertensión pulmonar),
aumento moderado de la concentración de hemoglobina circulante y aumento de densidad capilar en los tejidos.
Además, hay que distinguir de manera clara entre los organismos adaptados a la altura: aquellos cuyo perfil genético les permite nacer con ciertas características que favorecen la supervivencia a gran altitud, de los organismos que son capaces de aclimatarse a la altitud, pero que algún tiempo después de descender pierden todos los ajustes fisiológicos que les
permitió gradualmente mejorar su funcionalidad al ir ascendiendo paulatinamente. Esta diferencia es clara cuando comparamos animales de diferentes especies, pero también se dan entre poblaciones humanas. Hay una adaptación a la altura que es innata y hereditaria en los nativos sherpas del Himalaya de la que carecen las personas de otras etnias. Así pues, los guías sherpas de las expediciones no necesitan aclimatarse a la altura, como sí lo requieren el resto de los miembros de la expedición. Incluso en los seres humanos hay pues diferencias poblacionales en la forma en que el organismo responde a la gran altura. Por ejemplo, los nativos tibetanos tienen abolido el mecanismo de la vasoconstricción pulmonar hipóxica, lo
que les protege de la hipertensión pulmonar y del riesgo de desarrollar un edema pulmonar de altitud
En el mundo del deporte es frecuente hacer campamentos de entrenamiento en altura ¿qué objetivo tienen?
En efecto, es frecuente incorporar estancias de hasta dos semanas, en altitudes moderadas (casi nunca por encima de 2,500m de altitud). El objetivo es potenciar la respuesta de eritropoyesis (que se traduce en un aumento de hematocrito) para acrecentar la capacidad de transporte de oxígeno por la sangre y a la vez conseguir que la musculatura se haga más
eficiente en la extracción de oxígeno, aumentando la capilarización y reajustando la funcionalidad mitocondrial y las defensas enzimáticas frente al estrés oxidativo.
Somos cada vez más los que se plantean subir a una de las grandes cumbres de nuestro planeta ¿Qué se debe de tener en cuenta?
A la montaña hay que tenerle siempre mucho respeto, por muy bien equipado y preparadoque uno se enfrente a las grandes cimas, al final siempre es la montaña la que decide si te otorga la cumbre o no. Yo creo que eso es lo primero que cualquiera debe asimilar. Desde el punto de vista fisiológico es muy importante asegurarse de llevar a cabo una aclimatación adecuada durante el ascenso. En algunos casos se puede intentar un ascenso “exprés” minimizando el tiempo de permanencia por encima de 7.000m de altitud, pero eso está reservado a personas excepcionales. Para la mayoría de los mortales lo más frecuente y efectivo es proceder a un ascenso gradual, nunca superando en más de 400m de altitud la pernocta entre dos noches consecutivas (de ahí que se hayan de instalar campos intermedios).
Esa es la orientación que proporciona hoy día los expertos, además es conveniente contar con apoyo médico para monitorizar las respuestas cardiorrespiratorias y comprobar los signos de aclimatación y así detectar el desarrollo de enfermedades de altura.
Podemos utilizar la hipoxia con fines “terapéuticos” ¿qué nos dice la ciencia, Doctor?
Aunque hoy en día estamos en una fase incipiente de desarrollo de las aplicaciones beneficiosas de la exposición a hipoxia, hay numerosas evidencias de que puede tener efectos positivos en determinadas condiciones. De hecho, en los países de la antigua Unión Soviética se desarrolló un cuerpo de conocimiento muy amplio y hoy día existen allí clínicas que aplican
distintos regímenes de exposición a hipoxia con fines terapéuticos.
Estoy convencido de que en un futuro no muy lejano la hipoxia puede ser un instrumento más en la panoplia de técnicas biomédicas. Pero para llegar hasta ello, necesitamos acumular más evidencia científica. Entre otras cosas comprender mejor las dosis y los efectos, la heterogeneidad en la susceptibilidad individual, las diferencias entre el estímulo causado por la hipoxia normobárica e hipobárica y muchos más interrogantes que todavía no hemos resuelto por completo.
¿Qué investigaciones está llevado su grupo actualmente con respecto a la hipoxia?
Recientemente finalizamos una serie de estudios sobre la aplicación de hipoxia hipobárica intermitente para acelerar la recuperación de lesiones musculoesqueléticas. Ahora estamos explorando la utilidad de algunos suplementos nutricionales, en combinación con actividad física y exposición a hipoxia hipobárica. Nuestra hipótesis es que estas combinaciones
pueden ser efectivas tanto para la mejora de la capacidad física como para la aclimatación a la altura y quizás incluso para combatir el síndrome metabólico.
Gracias de nuevo, para nosotros ha sido un placer haberlo entrevistado y esperamos pronto volver a coincidir con usted
Autor: Dr. Javier S. Perona
Alguna vez has pensado, ¿cómo distinguir los alimentos ultraprocesados de los buenos procesados? Muchas personas, incluidos dietistas-nutricionistas, consideran que no es difícil distinguir un alimento ultraprocesado del que no lo es. Para ello, ponen ejemplos sencillos de ultraprocesados, como la bollería o los snacks y de alimentos mínimamente procesados, como
la fruta y la verdura cortada y congelada. Estos ejemplos son muy evidentes y aunque realmente hay productos que son fáciles de clasificar de acuerdo con su grado de procesamiento industrial, otros no los son tanto. Hay también múltiples ejemplos al respecto.
A la mayoría de las personas les resulta complicado saber si unos snacks de patatas fritas con sal, una bebida de almendras sin azúcar, una crema de garbanzos (tipo hummus), unos copos de avena para desayuno con azúcar o una hamburguesa vegetal son o no son ultraprocesados.
Todos estos productos alimenticios que he mencionado, tienen un procesamiento industrial, mayor o menor según el caso, y contienen azúcar, grasa o sal, pero esa información no es suficiente para poder clasificarlos en el fatídico grupo de los ultraprocesados. Espero que al final de este artículo, el lector pueda distinguir cuáles de ellos lo son y cuáles no.
¿Qué es un alimento ultraprocesado y qué no lo es?
Diversos grupos de científicos han creado diferentes modelos para clasificar los alimentos según su grado de procesamiento.
Investigadores de la Universidad de Sídney, identificaron seis sistemas de clasificación desarrollados por varias organizaciones como: la Agencia de Normas Alimentarias de Australia y Nueva Zelanda, la Fundación del Consejo Internacional de Información Alimentaria, la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer y su estudio macro EPIC, el Instituto Internacional de Investigación y Políticas Alimentarias, la clasificación de Poti y Méndez, y la clasificación NOVA de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Sao Paulo, Brasil (Crino et al., 2017).
Todos estos modelos incluyen definiciones para cada nivel de procesamiento de los productos alimenticios, sin embargo, el sistema NOVA ha sido el más exitoso entre la comunidad científica y los profesionales de la nutrición, siendo el primero en acuñar el término “ultraprocesado”
Alimentos ultraprocesados según la clasificación NOVA:
El profesor de Nutrición y Salud Pública de la Universidad de Sao Paulo, Carlos Augusto Monteiro, había observado que, a pesar de la disminución del consumo de alimentos azucarados en Brasil, la tasa de diabetes tipo 2 y obesidad del país estaban aumentando.
Monteiro y su equipo analizaron los cambios en la dieta de la población brasileña desde la década de 1980 y descubrieron que, aunque los consumidores compraban menos azúcar, aceites y grasas, el consumo de alimentos ricos en estos ingredientes había aumentado significativamente. Según Monteiro, ese fenómeno se debía a que los consumidores no
podían detectar su presencia en un número importante de alimentos debido a su elevado grado de procesamiento industrial, por lo que los denominó como ultraprocesados.
Por esa misma razón, Monteiro considera que tener un paquete de azúcar en la encimera de la cocina es un signo saludable, no porque el azúcar en sí lo sea, sino porque indica que en esa cocina hay una persona que prepara los alimentos y no compra alimentos procesados con azúcar añadido. Además, se dio cuenta de que las guías alimentarias brasileñas estaban basadas en alimentos poco o nada procesados, y que no incluían los alimentos que realmente la población estaba consumiendo.
Para abordar esta brecha, se necesitaba un nuevo sistema de clasificación de alimentos que tuviera en cuenta su grado de procesamiento. Así nació el sistema NOVA (Monteiro et al., 2010). NOVA clasifica los alimentos en cuatro grupos en función de su grado de procesamiento industrial: no procesados o mínimamente procesados, ingredientes culinarios, procesados y
ultraprocesados (Cannon et al., 2018). En la Tabla 1 se pueden ver las definiciones de cada grupo y algunos ejemplos de alimentos que contienen. Las definiciones están resumidas
Como puede verse, la definición de alimentos ultraprocesados es compleja y puede ser confusa incluso para expertos en nutrición y tecnología alimentaria. No todos los alimentos altamente procesados son ultraprocesados, ni todos los alimentos que contienen azúcar, sal o grasas saturadas entran en esta categoría.
4. Los problemas de NOVA:
Como se ha mencionado más arriba, el sistema NOVA es el más aceptado por los dietistas-nutricionistas y por la comunidad científica, lo que ha permitido que en los últimos años se hayan publicado cientos de estudios que relacionan el consumo de ultraprocesados con las enfermedades no transmisibles (Lane et al., 2021). Sin embargo, el sistema NOVA está lejos
de ser perfecto y ha recibido numerosas críticas. Más allá de que algunas de ellas se deban a que no se comprende correctamente (por ejemplo, asumiendo que todos los procesados son ultraprocesados), el sistema tiene algunos inconvenientes importantes.
En primer lugar, es un sistema excesivamente simple, que categoriza los alimentos en solo cuatro grupos, aunque haya algunos que puedan encontrarse en un espacio brumoso entre el grupo 3 y el grupo 4. Por otra parte, es probable que el sistema pueda llevar a confusión al consumidor. Aun aceptando que el consumo de todos los ultraprocesados sea igualmente perjudicial para la salud, algo de lo que no tenemos pruebas por el momento, el consumidor puede pensar que solo los ultraprocesados son problemáticos que algunos procesados de grupo 3 no lo son en absoluto. Pero probablemente, el mayor inconveniente del sistema NOVA es su falta de objetividad y su ambigüedad. La definición de alimento ultraprocesado
que da NOVA, está plagada de términos imprecisos como “habitualmente”, “mayoritariamente”, etc.
Esa ambigüedad llevó a Véronique Braesco (2022) y su grupo de investigación a examinar la funcionalidad de este sistema con las valoraciones de 159 expertos en alimentación. Estas personas evaluaron 120 productos alimenticios, que debían clasificar de acuerdo con su grado de procesamiento. Pues bien, solo se pusieron de acuerdo para 3 de los 120, que identificaron claramente como ultraprocesados (Figura 1). En cambio, para 40 12 de los 120 (¡una tercera parte!) la discrepancia fue total. Algunos de los expertos consideraron que esos 40 alimentos eran no procesados o mínimamente procesados, mientras que otros opinaban que eran ultraprocesados.
En conclusión, los alimentos ultraprocesados se han convertido en una preocupación importante en la salud pública debido a su relación con enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y enfermedades cardiovasculares. Por tanto, es perentorio que los consumidores aprendan a identificar los alimentos ultraprocesados para poder tomar decisiones de compra adecuadas para salvaguardar su salud. Aunque hay varios modelos de clasificación de alimentos según su grado de procesamiento industrial, la clasificación NOVA es la más aceptada entre la comunidad científica y los profesionales de la nutrición. Sin embargo, esta definición es compleja, ambigua y subjetiva y puede ser confusa incluso para expertos en nutrición y tecnología alimentaria. Puesto que es probable que el interés en los alimentos ultraprocesados continúe creciendo a medida que se amplíe la comprensión de su impacto en la salud, se deberían desarrollar clasificaciones de alimentos más precisas y fáciles de usar que ayuden a los consumidores a tomar decisiones más saludables.
Por cierto, respecto de los ejemplos mencionados más arriba, según la clasificación NOVA, solo la bebida de almendras sin azúcar, algunas cremas de garbanzos y la hamburguesa vegetal son ultraprocesados.
Autora: Dra. Bianca Muresan
Neuroanatomía:
Según encontramos en los libros de neurología, el sistema nervioso es el conjunto de órganos y estructuras de control e información del cuerpo humano, constituido por células altamente diferenciadas entre sí (las neuronas), que son capaces de transmitir impulsos eléctricos a lo largo de una gran red de terminaciones nerviosas. Además de las neuronas, el cerebro, la
médula espinal, y los nervios también componen el sistema nervioso. Además, existen dos divisiones estructurales del sistema nervioso: el sistema nervioso central o SNC (formado por el encéfalo y médula espinal) y el sistema nervioso periférico o SNP (formado por todo el tejido nervioso que se encuentre por fuera del SNC).
Funcionalmente, el SNP se divide en sistema nervioso somático (componente del SNP que dirige el movimiento corporal
voluntario) y autónomo (componente del SNP que controla las células cardíacas, glandulares
y del músculo liso de forma involuntaria). A continuación, se muestra en la siguiente figura
(Figura 1), la anatomía del cerebro y sus estructuras más importantes.
Además, se debe recordar que el cerebro está compuesto por dos hemisferios (izquierdo y derecho) y cinco lóbulos, cada con diferentes funciones. En cuanto a estas funciones, destacan: el lóbulo frontal (razonamiento, movimiento, lenguaje, atención o emociones); el lóbulo temporal (audición, memoria y aprendizaje), el lóbulo parietal el lóbulo occipital (visión) o el lóbulo insular (conocido como el quinto lóbulo que se encarga la integración de las demás actividades cerebrales entre otras funciones). Los cuatro lóbulos principales del cerebro se describen a continuación, en la Figura 2.
Nutrición, enfermedades neurológicas y cáncer:
Un aspecto importante a destacar es que existen diferentes factores relacionados con la dieta y el desarrollo tanto de cáncer como de enfermedades neurológicas, estando su prevalencia aumentada en ambas patologías cuando existe un excesivo consumo de sal, grasa saturada, hidratos de carbono de absorción simple a través de alimentos ultraprocesados (que además pueden aumentar tanto el riesgo de cáncer como empeoramiento de los síntomas en caso de patologías como al epilepsia refractaria), el síndrome metabólico (contribuye tanto al deterioro cognitivo como a la incidencia de cáncer), obesidad (asociado al cáncer así como al riesgo de demencia), el estrés oxidativo o el tabaquismo (asociado tanto al cáncer como a cualquier tipo de demencia y otras enfermedades neurológicas). Por otro lado, el riesgo de demencia ha sido asociada también a un bajo peso. Además, algunos tóxicos como el bisfenol A, se han relacionado tanto con el aumento de patologías como la esclerosis múltiple (EM) como el cáncer.
Por otro lado, algunos efectos que deben vigilarse de cerca desde el punto de vista nutricional en pacientes que presenten cáncer y afectación neurológica a causa de diferentes patologías son elevada prevalencia de desnutrición, sarcopenia, disfagia, alteraciones digestivas como el estreñimiento, o el déficit de algunas vitaminas específicas como la D o los ácidos grasos omega 3. A continuación, se detallan las principales consecuencias que pueden aparecer en
los pacientes con cáncer y enfermedad neurológica.
Desnutrición:
Los pacientes con enfermedades neurológicas tanto agudas como crónicas presentan un elevado riesgo de desnutrición dado que hoy en día existen múltiples estudios que describen una alteración negativa del gasto energético en pacientes con ICTUS o accidente cerebrovascular (ACV), Parkinson, Alzheimer, deterioro cognitivo, esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o EM a causa de la enfermedad. Este riesgo de desnutrición aumenta aún más en caso de una segunda patología como el cáncer, a causa de los tratamientos antineoplásicos administrados y de la desregulación en el organismo que produce el propio
tumor, además de los factores relacionados con los hábitos del paciente. Por ello, teniendo en cuenta la elevada prevalencia de desnutrición que pueden sufrir esto pacientes, es importante saber que esta puede influir de forma negativa en el pronóstico y calidad de vida ya que la desnutrición está directamente relacionada con alteración de la inmunidad, alteración de la capacidad funcional, alteración de la función digestiva y otras funciones biológicas, aumento del riesgo de infecciones, aumento de la estancia hospitalaria, aumento del riesgo de astenia, caquexia y sarcopenia y peor metabolización de fármacos entre otras consecuencias.
Además, los trastornos de ánimo como la depresión o ansiedad junto con los trastornos motores que pueden presentar los pacientes con enfermedad neurológica (temblores, astenia, etc.), las alteraciones del gusto, olfato y digestivas o el deterioro cognitivo (en caso de demencia), pueden conducir a un deterioro elevado de las pautas de alimentación.
Sarcopenia:
Otro aspecto fundamental para destacar es la elevada prevalencia de sarcopenia que presentan los pacientes con cáncer y enfermedad neurológica, asociada a la edad, encamamiento, baja ingesta de proteínas (estando disminuida en ambos casos), los tratamientos administrados en el cáncer (quimioterapia, pequeñas moléculas dirigidas o cirugía), además de otros factores. Por otro lado, en el caso de pacientes que presenten por ejemplo enfermedad de Parkinson y estén en tratamiento con levodopa, es importante saber que la levodopa es un aminoácido neutro de cadena larga, que compite con otros aminoácidos durante su absorción en el duodeno y las primeras porciones del yeyuno, por lo que se recomienda tomar este fármaco al menos 30 minutos antes (ideal 60 minutos antes) de las comidas principales, y disminuir así la prevalencia de sarcopenia (junto con otras medidas), al igual que se aumenta la eficacia del fármaco.
Alteraciones gastrointestinales:
Sin embargo, más allá de la desnutrición y sarcopenia, existen otros factores comunes en ambas situaciones característicos de las propias enfermedades y fármacos administrados, tanto en el caso de patologías neurológicas como oncológicas. Estas alteraciones son principalmente digestivas, entre las que se encuentran la presencia de náuseas y vómitos, gastroparesias o estreñimiento.
Por ejemplo, en caso de Parkinson, la aparición de estreñimiento es muy frecuente y puede deberse a síntomas de la propia enfermedad ya que el intestino trabaja con mayor lentitud, o bien como consecuencia de la levodopa. En muchos tipos de cáncer puede aparecer estreñimiento tanto a causa del tumor como de la propia enfermedad, fármacos asociados (ej. mórficos) o sedentarismo, por lo que esta sintomatología debe vigilarse muy de cerca en pacientes con cáncer y que además presenten enfermedades neurológicas.
Otras alteraciones que pueden aparecer son digestiones dificultosas (a causa de la disminución de la secreción de pepsina y ácido clorhídrico y alteración de la flora intestinal) en pacientes con enfermedad neurológica, que a su vez se puede ver afectada por la enfermedad neoplásica. Por otro lado, en los pacientes con cáncer también puede aparecer diarrea secundaria a los diferentes tratamientos antineoplásicos administrados). Por otro lado, en los pacientes con algunas afectaciones neurológicas como el Parkinson, también puede aparecer alteraciones del gusto y del olfato, que pueden verse
agravadas por los tratamientos antineoplásicos de la clásica quimioterapia.
Disfagia:
Además de la desnutrición, sarcopenia y el estreñimiento, la disfagia es otra situación altamente prevalente en pacientes que presentan enfermedades neurológicas, que puede verse afectada por la enfermedad oncológica y los tratamientos administrados (ej. cáncer de cabeza y cuello, tumores esofágicos o de estómago, pacientes que precisen cirugías cervicales
como laringectomía, radioterapia, etc.). Además, la disfagia puede verse afectada por la edad
y otras situaciones clínicas como la desnutrición, caquexia o sarcopenia (dando lugar a
disfagia sarcopénica).
Dependiendo del tipo de disfagia, esta puede ser disfagia orofaríngea, esofágica o ambas. Por otro lado, es importante tener en cuenta que en los procesos de deglución intervienen 5 pares craneales (V, VII, IX, X y XI) y al verse afectados por
enfermedades neurológicas aumentan el riesgo de disfagia. Además, el proceso de deglución consta de 3 fases diferentes (oral, faríngea y esofágica, descritas a continuación) y que la adaptación orofaríngea durante la deglución está mediada mediante apertura/cierre de 4 válvulas importantes (sello glosopalatino, sello velofaríngeo, epiglotis y esfínter esofágico
superior). En contexto del paciente neurológico, la disfagia afecta alrededor del 30% de pacientes con Parkinson, el 50% de los pacientes con accidentes cerebrovasculares, el 60% de pacientes con ELA y EM y entre el 60% y 90% de los pacientes con demencia (dependiendo del tipo y estadio).
En cuanto a las enfermedades oncológicas, varios estudios concluyen que la disfagia es un efecto significativo secundario al tratamiento de cáncer de cabeza y cuello con una prevalencia del 64,28% en la muestra seleccionada con mayor frecuencia en mujeres, lo que un paciente que presente por ejemplo un cáncer de cabeza y cuello además de Parkinson o antecedentes de accidente cerebrovascular, sin duda presentará en un elevado porcentaje riesgo de disfagia. Por otro lado, se ha determinado un predominio de disfagia del 41% en pacientes con cáncer de esófago y entre un 30% hasta un 50% en los
pacientes con cáncer de estómago.
En cuanto a las principales complicaciones y consecuencias de la disfagia, dos de son complicaciones nutricionales, ya que estos pacientes pueden presentar malnutrición y deshidratación. Además, las continuas aspiraciones orofaríngeas (broncoaspiraciones) en pacientes con disfagia orofaríngea, provocan infecciones de repetición y riesgo de neumonía,
con una elevada mortalidad asociada.
Las modificaciones dietéticas adaptando la consistencia de líquidos y/o alimentos sólidos es un aspecto de gran impacto en el tratamiento de la disfagia. Así mismo, las recomendaciones nutricionales específicas de la disfagia como por ejemplo evitar dobles texturas, mantener de forma segura un adecuado estado nutricional y el nivel de hidratación son recomendaciones fundamentales que deben tenerse en cuenta en durante el abordaje terapéutico. Optar por medidas generales como por ejemplo evitar la ingesta de líquidos con pajitas, adecuada higiene bucal, prestar atención al proceso de tragar y posturales (incorporación mínima en 45º durante/post ingesta, etc.) también pueden aplicarse tanto antes, durante y después de la ingesta de alimentos para minimizar los riesgos de la disfagia.
Por último, las modificaciones dietéticas centradas en la adaptación de la consistencia de líquidos (mediante el uso de espesante) y/o alimentos sólidos (dieta de fácil masticación, manipulada mecánicamente, puré o triturada, etc.) son un aspecto de gran impacto en el tratamiento de la disfagia. Por último, se debe recordar que, en algunas situaciones puede ser que la ingesta por boca no sea posible o segura dado afagia o disfagia severa, por lo que los pacientes pueden precisar de nutrición enteral o parenteral según el contexto de la situación clínica.
Deshidratación: Como consecuencia de la disfagia, las alteraciones gastrointestinales presentes tanto en pacientes con enfermedad neurológica como neoplásica, además de la anosmia, xerostomía, las alteraciones conductuales o sialorrea en los pacientes con Parkinson, la deshidratación es otra de las principales consecuencias que deben vigilarse con cautela. Por otro lado, la astenia y anorexia junto con determinadas infecciones que cursen con fiebre, también pueden cursar 19 con baja ingesta de líquidos además de sólidos, por lo que se requiere una ingesta diaria de agua para compensar las pérdidas diarias por respiración, exudación, orina y heces.
Establecer unas adecuadas pautas para determinar el estado de hidratación de estos pacientes como una exploración física exhaustiva o una analítica que incluya para la determinación del sodio, potasio o el filtrado renal), se consideran fundamentales. Además, es importante reconocer algunos signos de deshidratación como la sed, la sequedad de piel y/o mucosas, estados de confusión, orina oscura, micción menos frecuente, etc.
Por ello, los pacientes deben prestar atención a menudo al color de su orina para observar su estado de hidratación. En cuanto a las pautas nutricionales para evitar la deshidratación, algunas de ellas son:
– En caso de disfagia a líquidos, se debe adaptarse en todo momento a las diferentes texturas (néctar, miel o pudding). En caso en el que la ingesta oral esté comprometida, se debe utilizar nutrición enteral (NE) o nutrición parenteral (NP), dependiendo de la situación clínica de cada paciente, para una adecuada hidratación.
– Se recomienda ingerir sorbos frecuentes de líquidos cada poco minuto, si existe imposibilidad de beber grandes volúmenes de líquidos a la vez (60–120 ml) de líquidos cada 15 minutos.
– Se recomiendan utilizar el agua como principal fuente de hidratación. En caso de desnutrición, los líquidos óptimos son las bebidas claras que contengan calorías y proteínas.
– En caso de diarrea o patología GI ingerir líquidos a temperatura ambiente (ni muy fríos ni muy calientes)
– Se puede aumentar la ingesta hídrica consumiendo alimentos frescos como frutas y verduras como melón, sandía, pepino, etc.), siempre que no exista disfagia).
– Se debe evitar esperar hasta tener sed para beber. Tener sed ya puede ser una señal de deshidratación.
– En caso de vómitos o diarrea moderada o severa, se recomienda sustituir el agua por sueros de rehidratación oral.
– En caso de anosmia y disgeusia se recomienda utilizar algunos alimentos como cítricos en el agua o hierbas aromáticas en los caldos, para aumentar el sabor y potenciar la ingesta de líquidos.
– En caso de NE, se debe administrar 50ml de agua antes, cada 6 horas mientras se administre la NE continua y al retirarla, para minimizar el riesgo de obstrucción
Empeoramiento de ambas patologías por déficit de ácidos grasos esenciales o vitaminas y minerales específicos:
Otro aspecto importante a destacar es que existen diferentes factores relacionados con la dieta y el desarrollo tanto de cáncer como de enfermedades neurológicas como el déficit de vitamina D (siendo esta vitamina sumamente importante en ambas patologías), así como carencia dietética de ácidos grasos esenciales (cuya deficiencia origina alteraciones en las diferenciación de las neuronas y mielina y además aumenta el riesgo de cáncer) o carencia vitaminas y minerales como la vitamina C, E o carotenos (indispensables para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y disminuir el riesgo de cáncer). Además, el déficit de vitamina B12 se ha correlacionado con diferentes manifestaciones neurológicas, a la vez que provoca alteraciones hematológicas en pacientes con cáncer.
Por otro lado, una disminución del ratio de colesterol LDL/HDL aumenta el riesgo de mortalidad en pacientes con ELA hasta un 30% y un empeoramiento de la esperanza de vida en los pacientes con cáncer. Por último, se recomienda llevar a cabo una dieta baja en grasa saturada y alta en grasa 20 poliinsaturada además de una adecuada monitorización analítica del ácido fólico y las vitaminas del grupo B y D, para disminuir el riesgo de empeoramiento de la patología neurológica y cáncer. En los pacientes en tratamiento con levodopa, el nivel de homocisteína está elevado, por lo que estos pacientes presentan además mayor riesgo cardiovascular a causa de la hiperhomocisteinemia. La homocisteinemia aparece ya que la ruta metabólica que sigue este fármaco es mediante la catcol-orto-metil-transferasa (COMT), que metaboliza la levodopa en dopamina, metionina y posteriormente homocisteína. El tratamiento con ácido fólico y vitamina B12, ayuda reducir las complicaciones derivadas de la hiperhomocisteinemia, siendo importante el adecuado control de estas vitaminas en el organismo.
Recomendaciones nutricionales en pacientes con enfermedades neurológicas y cáncer:
Una vez explicados las principales consecuencias de los pacientes con cáncer y enfermedad neurológica, la nutrición tiene un papel clave tanto en la prevención de estas patologías como durante su transcurso. Entre las principales pautas nutricionales, se recomienda utilizar herramientas de screening, tanto desde el punto de vista nutricional como del diagnóstico de la disfagia, además de una historia nutricional y exploración física específica que recoja datos sobre la prevalencia de disfagia (simetría de la cara, sellado bucal, movilidad lingual, sensibilidad oral y faríngea, tos, deglución fraccionada, cambio de voz durante la ingesta, antecedentes de neumonía por aspiración), estreñimiento y otros síntomas como deshidratación, xerostomía, o cambio de sabor de los alimentos, junto a una analítica completa para evitar deficiencias nutricionales como las vitaminas del grupo B o D.
Además, la correcta distribución de micro y macronutrientes y una dieta rica en antioxidantes y polifenoles junto con una adecuada cantidad de proteínas y grasas poliinsaturadas es fundamental para evitar sarcopenia, desnutrición y otras alteraciones nutricionales.
Suplementación en deportes de resistencia
Autor: Darío Santana
Cuando hablamos de suplementos que pueden mejorar algún aspecto del rendimiento deportivo nos encontramos con un mercado abrumador y que, en muchas ocasiones, está cimentado por campañas de marketing que se alejan de un verdadero respaldo por parte de la literatura científica. Por suerte contamos con entidades de referencia que evalúan, de forma periódica, el cuerpo de evidencia para un determinado compuesto y que lo clasifican en función de su seguridad, legalidad y efectividad.
En este artículo se recogen, de forma breve y esquematizada, aquellos suplementos que el Instituto Australiano del Deporte (AIS) (1), subdivisión de la Comisión Australiana del Deporte, clasifica en su Grupo A, con una ‘fuerte evidencia científica que justifica su uso en situaciones específicas en el deporte’. Además, al final del artículo, incluiré un listado de suplementos que, si bien no se encuentran en esta categoría, presentan cierto nivel de evidencia emergente mostrando efectividad en estudios controlados. Y, si les resultara de interés, se podrían abordar con más detalle en una segunda parte.
Todos suplementos que se mencionan a continuación merecerían un artículo completo para cada uno, pero el objetivo de este artículo es hacer un resumen lo más útil y práctico posible, sin profundizar en exceso en aspectos de la fisiología particular de cada uno. Otra entidad de referencia en materia de nutrición y suplementación deportiva es la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva (SSN), que también clasifica los suplementos en 3 categorías (A, B, C) en función a su grado de evidencia de eficacia y seguridad y que, además, cuenta con un journal propio donde recoge, también de forma periódica, artículos de posicionamiento acerca de diferentes suplementos (13, 22). Para facilitar la comprensión de este artículo, se usará la clasificación que hace el AIS, dentro de su Grupo A (evidencia científica fuerte), donde se hace una clasificación en 3 categorías que creo importante destacar:
Alimentos deportivos: Productos que son una fuente CONVENIENTE de nutrientes cuando el consumo de alimentos tradicionales no es algo práctico
En esta categoría, encontramos: bebidas, geles, confitería (ej. gominolas), barritas.
Con el objetivo de aportar hidratos de carbono (CHO) durante la práctica deportiva, una práctica que ha mostrado mejorar el rendimiento a través del ahorro de glucógeno muscular y hepático (2). La suplementación con CHO está recomendada en aquellos entrenamientos y/o pruebas que se extiendan por más de 1h de duración y la cantidad por hora dependerá de dos factores fundamentales:
Por tanto, la cantidad de CHO se encuentra en un rango entre 30-90g/h, donde la elección de la fuente a consumir dependerá de las preferencias y tolerancia del/la atleta.
Además, cuando se ingieren cantidades altas de CHO, la recomendación es mezclar diferentes fuentes (ej. glucosa + fructosa) con el objetivo de mejorar la absorción y posterior utilización.
La dirección que está tomando la investigación en torno a los CHO es a la observación de cantidades mayores a 90g/h, como ya han visto el grupo de Aitor Viribay y colaboradores (3) con cantidades de hasta 120g/h, resultando en una menor carga de trabajo interna percibida por el atleta.
En forma de batidos y/o barritas, con el objetivo de apoyar la ingesta proteica total diaria y facilitar el alcance de un determinado objetivo diario.
Una cantidad total diaria entre 1.4 a 2.0 g/kg es suficiente para la mayoría de los atletas asegurando, al menos, un consumo de 0,3g/kg de proteína por comida (4).
En forma de polvos, tabletas o bebidas preparadas, con una especial preocupación por el Sodio (Na) y Potasio (K), ambos dependientes de las pérdidas a través del sudor. Por ello, y es un aspecto que no se aborda en este artículo, calcular la tasa de sudoración del/la atleta es fundamental, ya que existe una amplia variación y, como consecuencia, la recomendación ha de ser muy particular.
Como punto de partida, se podría asegurar un consumo de Na de 500-700 mg/l de líquido con el objetivo de reducir el riesgo de hiponatremia, requiriendo cantidades ligeramente más altas en condiciones de calor (6).
Como aproximación práctica: 1g de sal contiene 400mg de Na (aprox.).
Suplementos médicos: destinados a PREVENIR o CORREGIR una deficiencia diagnosticada
No es el objetivo de este artículo profundizar en estos suplementos, ya que su uso será considerado tras una prueba diagnóstica realizada por el/la facultativo que corresponda. En esta categoría se encuentran:
Suplementos de rendimiento: ingredientes que pueden apoyar o mejorar el rendimiento deportivo del/la atleta, y que deben ser usados bajo protocolos concretos y específicos para cada tipo de evento.
Y, aunque muchos de los siguientes suplementos han mostrado eficacia tanto en disciplinas de fuerza como de resistencia, vamos a centrarnos en la literatura más reciente que apoya su uso en la mejora del ejercicio de larga duración.
Uno de los compuestos más estudiados por sus efectos positivos sobre el rendimiento, mejorando la producción de potencia media y tiempo de finalización de una prueba contrarreloj, por ejemplo.
La recomendación es consumir entre 3-6mg/kg entre 30-60 min. antes del inicio de la prueba.
Dosis mayores (hasta 9mg/kg) se asocian con una alta incidencia de efectos secundarios y no parecen ser necesarias para generar un efecto ergogénico.
Durante la práctica deportiva, la ingesta de dosis bajas (2 mg/kg) podrían ser efectivas mientras se reduce el riesgo de problemas gastrointestinales. Esto es interesante cuando se usan geles o masticables que contienen cafeína.
Además, se ha observado que el consumo de cafeína podría ser interesante en condiciones de calor y altura, reduciendo la fatiga percibida y mejorando la función cognitiva, como la atención.
Como último dato, existe literatura emergente sobre el papel de la cafeína en el daño inducido por el ejercicio, pudiendo aliviar el dolor muscular de aparición tardía (Delayed Onset Muscle Stiffness, DOMS), aunque los datos acerca de los efectos de la cafeína sobre los marcadores indirectos de daño muscular son limitados y poco concluyentes.
Bicarbonato de Sodio (10-12):
Aunque el efecto ergogénico de este compuesto prevalece en tareas de alta intensidad, que duran entre 30 seg. a 12 min. debemos tener en cuenta que dentro de la programación de entrenamiento de los/as atletas de resistencia vamos a encontrar sesiones de menor duración y mayor intensidad (ej. series o contrarreloj), por tanto, se considera útil dentro del contexto que aborda este artículo.
La recomendación mínima requerida, a una dosis aguda, se establece en 0,2 g/kg, con una dosis óptima de 0,3 g/kg entre 60 a 180 min. antes del inicio de la actividad.
Cantidades mayores (0,4 a 0,5 g/kg) no han mostrado un beneficio añadido y sí que parecen exacerbar los efectos adversos, como molestias gastrointestinales.
Existen también protocolos de carga, con duración de entre 3 a 7 días, donde se consumen cantidades de 0,4 a 0,5 g/kg/día, dividida en cantidades más pequeñas (0,1 a 0,2 g/kg) a lo largo del día, junto con las comidas.
Además, la combinación de bicarbonato de sodio con creatina o beta-alanina, dos suplementos que veremos a continuación, podría ejercer efectos aditivos en el rendimiento deportivo.
Si bien ha demostrado ampliamente su efectividad en el rendimiento en el entrenamiento de fuerza, de alta intensidad y/o deportes intermitentes, el uso de este suplemento en disciplinas de resistencia no está exento de cierta discusión.
Aunque los hallazgos son mixtos, no parece haber un beneficio claro en cuanto a la efectividad de la creatina (Cr) sobre el rendimiento o las adaptaciones producidas por el entrenamiento en deportes endurance. Y esto se explica porque, a medida que aumenta la duración del ejercicio, el potencial ergogénico de la Cr disminuye.
Como dato adicional, la suplementación con Cr, cuando se combina con las cantidades adecuadas de CHO + proteínas, podría ayudar a promover una recarga óptima y mayor almacén de glucógeno. Y esto es un beneficio potencial en pruebas de larga duración.
Además, existe evidencia de que suplementar con Cr tiene un efecto de hiperhidratación a nivel celular, siendo este aspecto muy importante en la termorregulación, sobre todo cuando los/as atletas se enfrentan a pruebas bajo condiciones de altas temperaturas y humedad.
Finalmente, podría contribuir a reducir los niveles de dolor percibido, daño muscular e inflamación tras un evento o entrenamiento de larga distancia.
Como recomendación práctica, está bien asentado que 5g/día, de forma crónica, tiene la capacidad de saturar las reservas de Cr musculares en un promedio de 28-30 días. Tiempo que será mejor si se usan protocolos de carga (ej. 20g/día durante 5 días).
El mecanismo de acción que justifica la suplementación con beta-alanina se basa es que es precursor de carnosina, un aminoácido que funciona como amortiguador de protones intracelular (H+), atenuando las reducciones de pH inducidas por el ejercicio, contribuyendo al retraso en la aparición de fatiga.
De nuevo, nos encontramos ante un suplemento que ha mostrado eficacia en la práctica de ejercicios con una duración de 1 a 4 minutos, pero hay menos literatura que muestre un beneficio claro en deportes de larga duración que justifique su utilización.
En un estudio (16) se observó como la suplementación con 5g/día de b-alanina mejoró el tiempo de carrera en una contrarreloj de 10 km, mostrando además una reducción de los niveles de lactato en el grupo que hizo uso del suplemento.
La recomendación está entre 4-6g/día durante, al menos, 4 semanas, dividiendo la dosis en varias tomas al día para evitar síntomas de parestesia.
Estos compuestos químicos derivados del nitrógeno (N) están presentes, en bajas concentraciones, en alimentos que crecen bajo tierra tales como verduras de hoja verde o, más popularmente conocida, la remolacha.
La suplementación con nitratos, como precursor de óxido nítrico (NO), en deportes de resistencia es, a la luz de una cantidad de literatura cada vez más amplia, una buena inversión, ya que ha mostrado mejoras en:
Para la producción de óxido nítrico existen dos vías complementarias:
Además, la suplementación con nitratos también ha mostrado beneficios en ejercicios de corta duración y alta intensidad (ej. sprints).
La dosis debe ser > 370mg, sin un beneficio adicional con el consumo de > 740mg, al menos 90 min. antes del evento. Estrategias tanto agudas como crónicas (3 a 7 días) parecen ser efectivas.
Si bien no se encuentra en el grupo A, dentro de la clasificación del AIS, incluyo aquí este aminoácido que, como hemos visto antes, guarda relación con la vía de producción de óxido nítrico (NO).
En un reciente metaanálisis (20), los/as autores/as encuentran que la suplementación con Arginina mejora, de forma significativa, el rendimiento aeróbico, diferenciando 2 tipos de protocolos:
Hasta el momento, el AIS no incluye la citrulina en ninguna de sus categorías. Con respecto al ISSN, sí que la incluye (en su documento de posicionamiento de 2018) en la categoría B (evidencia limitada o mixta).
El motivo de incluirla aquí, de forma breve, es que la Citrulina es precursora de Arginina y, por lo tanto, juega un papel fundamental en la síntesis posterior de NO. Sin embargo, un metaanálisis reciente (21) concluye que, de momento y a pesar de sus buenos resultados en disciplinas de fuerza y/o alta intensidad, la suplementación con Citrulina no ha mostrado tener un beneficio sobre el rendimiento en el ejercicio aeróbico.
Este alcohol, principal producto de la degradación de los lípidos, cuando es consumido por la vía oral, crea un gradiente osmótico que favorece la retención de líquidos.
Esto es especialmente importante en pruebas de larga duración, situaciones de calor y/o humedad y también en eventos donde, por la razón que fuere, la hidratación adecuada se vea comprometida.
Cuando se usa como estrategia de hiperhidratación previa, se han observado niveles de agua corporal adicional de hasta 1 litro, con un efecto que podría alcanzar hasta las 4h. Además, cuando se combina con sodio (Na) el efecto de hiperhidratación puede ser acumulativo (39% de retención de agua con glicerol versus 77% combinando glicerol con Na).
Teniendo en cuenta que, en promedio, pérdidas de > 2% de líquido se asocian con un rendimiento subóptimo, la suplementación con glicerol ha mostrado mejoras en:
Las pautas de hiperhidratación consisten en consumir 1,2g/kg de glicerol con unos 26ml/kg de líquido en el transcurso de 60 min. y, al menos, 30 min. antes del evento. Idealmente, la parte líquida sería una bebida con carbohidratos y electrolitos.
Aunque la suplementación con glicerol parece ser bien tolerada, en algunos casos pueden darse efectos adversos, tales como molestias gastrointestinales, náuseas o efecto laxante. Por ello, y de la misma forma que el entrenamiento del sistema digestivo para los CHO, las estrategias de hiperhidratación deben probarse, de manera estratégica y programada. en algunos entrenamientos.
Otros compuestos de interés son algunos fitoquímicos bioactivos, como los polifenoles antioxidantes contenidos en el té verde, como la epigalocatequina (EGCG) (4).
Para finalizar, y dentro del contexto de que busca una recuperación acelerada (ej. evento por etapas que se alarga durante varios días o semanas) se podría considerar el uso de antioxidantes (Vit. C, E) (4).
En definitiva, la suplementación en los deportes de resistencia tiene su espacio, sobre todo teniendo en cuenta que la ingesta de alimentos está comprometida en eventos de larga duración y algunos suplementos suponen una ventaja a la hora de enfrentar esos impedimentos logísticos.
Como parte del título de un reciente trabajo publicado por Ronald J. Maughan (26) “Food First but Not Always Food Only” donde se pone énfasis en la idea de que ‘la comida es lo primero, pero no siempre solo la comida’, la inclusión de algunos suplementos que hayan mostrado eficacia, seguridad y legalidad puede ser una estrategia eficaz cuando se busca la mejora del rendimiento en el/la atleta.

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